noviembre 01, 2009

Las fotos de ’El País’ provocan expulsiones de nigerianas

De nuevo, la prostitución ha saltado al debate político para provocar enconadas controversias sin posibilidad de acuerdo. En septiembre, la publicación en El País de unas fotografías de prostitutas practicando sexo con clientes en las calles de Barcelona catapultó el tema a la escena mediática. Ahora diversos grupos feministas exigen la prohibición de los anuncios de contactos en los medios de comunicación. Mientras, los colectivos en defensa de los derechos de las prostitutas creen que reconocer y regular esta actividad es la forma de mejorar las condiciones de vida de quienes la ejercen y evitar abusos.

Más precariedad, más persecución policial, racismo, expulsiones y hasta violaciones. Éstas han sido, según las trabajadoras de Àmbit Dona (Servicio de Atención Sociosanitaria a Trabajadoras del Sexo de Ciutat Vella, en Barcelona) algunas de las consecuencias que ha tenido sobre el colectivo de prostitutas nigerianas la publicación el 31 de agosto de fotografías de mujeres de esta nacionalidad realizando servicios sexuales a hombres en los soportales del Mercat de la Boqueria.


El diario El País mandó al fotógrafo Edu Bayer y al redactor Beltran Cazorla a cazar estas escenas al barrio del Raval de Barcelona durante varias noches de finales de agosto, como parte de una serie de reportajes para ilustrar la nula aplicación de la Ordenanza de Medidas para fomentar el Civismo y la Convivencia promulgada en 2006 por el Ayuntamiento, que, entre otras cosas, sanciona la prostitución callejera. Y el morbo hizo su efecto. Las imágenes, tomadas sin consentimiento, aumentaron las ventas del rotativo y catapultaron el debate sobre la prostitución en la calle a la escena política municipal y estatal, llegando hasta el Congreso. También causaron la indignación de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, que protestó por la violación de derechos de las mujeres fotografiadas. Desde Ámbit Dona critican la degradación de la imagen de las afectadas en los medios. Según su coordinadora, Mercè Meroño, tras el reportaje de El País, "varios medios ofrecieron dinero para que practicaran sexo con clientes delante de ellos para inmortalizarlo, las típicas fotos preparadas". Después, "ha habido varias razzias y no pueden trabajar, las identifican constantemente". Según Laura Alegre, jurista de Àmbit Dona, "las expulsiones de nigerianas se han multiplicado, hemos registrado más de 20 desde septiembre. A las que no llevan pasaporte les toman las huellas y esperan a detenerlas más adelante". Para Marcela Torres, trabajadora de Àmbit, la atención mediática “puso en la picota a las mujeres negras y fomentó el racismo y la xenofobia” y propició más abusos. Algo que ratifica Alegre: "El mes pasado contabilizamos dos violaciones de chicas por clientes, con el agravante de que los médicos que las atendieron no les hicieron exploraciones ginecológicas ni denunciaron la violación como estipula la ley, no les explicaron el protocolo a seguir, por lo que alguna llegó a casa y lavó su ropa borrando las huellas. Y además recogieron su profesión en el parte de atención, lo que no debería hacerse".


Visibles, vulnerables Mercè Meroño explica que periódicamente se persigue a un determinado colectivo, sectores de población que son el foco de atención por su aspecto físico o por coyunturas concretas, hasta que éstas desaparecen. Primero fueron las rumanas de la zona del teatro Goya; algunas regularizaron su situación, a otras las expulsaron, otras estaban vinculadas a mafias y se las llevaron a otros sitios... Las marroquíes también sufrieron el acoso, pero tienen estrategias para trabajar similares a las autóctonas. Afirma que ahora se persigue a las prostitutas nigerianas porque, junto con las transexuales de la zona del Nou Camp, "son las más visibles: van a por ellas porque son el remanente. Si no estuvieran, la prostitución no se vería. Son las que están en la calle, todo el mundo se reubica menos ellas, que son las más débiles de la fila. Se consiente la violencia institucional porque son negras, pobres e inmigrantes".


El hostigamiento a la prostitución ejercida en la calle es resultado de la ordenanza vigente desde 2006, que sanciona con multas de 100 a 500 euros el apoderamiento del espacio público. En 2002, un decreto de la Generalitat había impuesto obligaciones sanitarias y urbanísticas a los prostíbulos, propiciando el cierre de los pequeños meublés en beneficio de los macroprostíbulos [ver DIAGONAL nº 26]. Según Meroño, la ordenanza de 2006 propició "abusos policiales estigmatizantes y desproporcionados con las mujeres", por lo que el Comité en Defensa de los Derechos de la Persona del Colegio de Abogados de Barcelona y la Plataforma Trabajo Sexual y Convivencia (PTSC), compuesta por entidades vecinales y de atención a prostitutas, la recurrieron ante el Tribunal Supremo. En septiembre se aprobaron sendas ordenanzas de este tipo en las localidades de Gavà i Castelldefels. Tras el acoso en el Raval, el colectivo de nigerianas se ha desplazado a zonas aisladas, como Esplugues o l’Hospitalet.


Tras la publicación de las polémicas fotografías, el Partit Socialista de Catalunya defendió el aumento de la presión policial sobre la prostitución, mientras Iniciativa per Catalunya propuso crear zonas de tolerancia. Meroño considera que "pueden ser las zonas de toda la vida o espacios acondicionados, pero no se trata de crear guetos, sino de integrar. La regulación de espacios nunca ha contemplado los derechos de las mujeres. Deberían promoverse los meublés y los hoteles de horario fraccionado donde toda la vida han ido las prostitutas de forma autónoma”. En septiembre, Esquerra Republicana presentó en el Congreso de los Diputados una propuesta para regularizar la prostitución y prohibir los anuncios de contactos en los diarios. PSOE, PP, CIU y PNV sumaron sus votos en contra.


Por su parte, la Plataforma de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución ha iniciado una campaña contra los anuncios de contactos en los medios de comunicación y se personará como acusación particular para que el Fiscal General del Estado los investigue, ya que, consideran, éstos podrían encubrir mafias de trata. Sin embargo, Laura Alegre cree que "la trata está más cerca de lo que pensamos y no se hace nada para erradicarla. El protocolo de Palermo [de la ONU, para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas] no se aplica, no hay personal especializado ni sensibilizado. ¿Cómo van a ayudarlas si quienes tienen que protegerlas las persiguen?". Meroño insiste en que hay que "diferenciar prostitución y trata y escuchar las demandas de las mujeres. Este tema está vinculado con las leyes de inmigración, aunque nadie hable de ello. Pero la única consigna desde los poderes es reinsertar y que todo el mundo sin papeles se vaya. Esta realidad, la prostitución, existe, miremos para que quienes la viven estén lo mejor posible".

Fuente: Diagonal

Brujas y más brujas, Halloween y Sanhaim


Son muchas las leyendas y las historias que se cuentan sobre las brujas… verrugas horribles, escobas voladoras, gatos negros que las rondan… hasta oscuros pactos con el Diablo!!

Se las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, tal vez porque se las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre se ha contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra (quién mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas, regalo de la naturaleza a quien supiera entenderlo?). Y quizás ese paganismo tuvo un precio demasiado alto para muchas… En las sociedades primitivas, la agricultura y la recolección era terreno de las mujeres. Mientras los hombres salían a cazar, las mujeres aprendieron, primero, a elegir, de entre los que la naturaleza les ofrecía, los alimentos aptos de los que no lo eran. Más tarde, aprenderían que eran capaces de “dominar” este proceso de algún modo, y hacían crecer alimentos por sí mismas. Esto requería una mayor observación de la tierra, de los fenómenos naturales, del clima, las estaciones… un mayor contacto con su entorno (y esto lo seguimos observando en las mujeres a las que luego se llamó brujas).

También, en muchas sociedades antiguas, ha habido cierto temor a la mujer, sobre todo por la incomprensión de algunas de sus capacidades. La mujer engendra vida y este mecanismo por el que un bebé nacía del cuerpo de la mujer resultó incomprensible mucho tiempo… y ya se sabe que lo desconocido suele ser amigo del miedo.

Las supuestas brujas fueron perseguidas durante largo tiempo, muchas veces por miedo, otras siendo utilizadas como cabezas de turco, y en algunos momentos de crisis acusar al vecino de brujería llegó a ser una forma rápida y eficaz de librarse de él.

Ya Carlomagno (siglo VIII) ordenó la muerte para quienes provocaban tempestades que estropeaban las cosechas, hacían estéril al ganado o causaban enfermedades a otras personas. El cómo se probaban estas acusaciones no parece muy “científico”.

Documentos religiosos anteriores lo que condenaban era creer en brujería, y encomendaban a los sacerdotes la misión de velar por que sus feligreses no cayeran en las ilusiones de Satán, que era quien les hacía ver esos fenómenos inexplicables (como creerse capaces de volar a lomos de bestias salvajes o ver tal cosa). Esto se recoge en el Canon de Episcopi, que parece ser del Concilio de Ancyra, siglo IV. Sin embargo, siglos más tarde, los inquisidores optan por obviar el contenido del Canon, aduciendo que había surgido una nueva secta de verdaderos adoradores de Satán a la que había que combatir. Describían los encuentros nocturnos en los que se aparecía el Diablo en forma de cabra y se llevaban a cabo rituales demoníacos. Llamaban a perseguir a las brujas por herejes y para darles el oportuno castigo. Estábamos a mediados del siglo XV.

Miedo real o ficticio? Manipulado o espontáneo? Lo que sabemos es que Europa era asolada por frecuentes epidemias de peste, lo que la situaba en una gran crisis colectiva… la gente asustada suele necesitar un culpable, y suele ser también fácil de manipular…

En 1484 el Papa Inocencio VIII promulga una bula, la Summis desiderantes, en una especie de declaración de guerra abierta contra las brujas, que instigadas por el Maligno, Enemigo de la Humanidad, asesinaban a niños en el vientre de la madre y se daban a los excesos… Probablemente la mención a las muertes de niños se refiera a que, debido a los conocimientos que solían tener una parte de las mujeres sobre hierbas y al mejor conocimiento del cuerpo femenino, ellas eran las que practicaban los abortos cuando se daban. Y en cuanto a los excesos… bien, para la mentalidad de la época, el que un grupo de mujeres se reuniera por las noches para charlar, bailar bajo la luna sin pudor (se cuenta que muchas veces bailaban desnudas) y en fin, divertirse en una especie de comunidad femenina, no debía ser fácil de entender. Y lo que no entendemos o no compartimos lo situamos muy rápidamente en la frontera de excesivo, y entrando en temas religiosos, se tacha de inmoral o pecaminoso. Tal vez mantenían además contactos sexuales entre ellas, tal vez las alusiones al macho cabrío que aparecía sean referencias a varones que las acompañaban a veces…

A partir de ese momento, se designa a los dominicos Kramer y Sprenger como inquisidores encargados de perseguir estas “depravaciones”. Estos serían los autores del Maellus maleficarum o Martillo de las maléficas (1486). Se abría la veda para la persecución con todas sus consecuencias, pudiendo recurrir sin problemas a las torturas con tal de lograr confesiones… Aumenta espectacularmente el número de brujas… y es que ante las brutales torturas, quien más quien menos confesaba lo que le pidieran.No era la primera vez que los teóricos pactos con Satán daban pie a persecuciones. Ya en 1232, el Papa Gregorio IX incluyó este aspecto en sus bulas, acusando a los habitantes de Stedingerland, en Oldemburgo, de pactos con el Maligno que conllevaban toda serie de rituales sexuales con zoofilia incluida, relaciones incestuosas y homosexuales, a las que no dudaba en equiparar y condenar. El desencadenante en este caso fue la negativa de estas gentes a pagar el diezmo al obispo de Bremen… aunque relacionar esto con pactos satánicos parece exagerado…

Los juicios que se llevaban a cabo por brujería distaban mucho de ser ejemplo de justicia. Para la acusación bastaba la sospecha, no eran necesarias pruebas, no había opción a defensa y las confesiones o delaciones hechas bajo tortura eran usuales y totalmente válidas. Incluso si el sospechoso no confesaba después de ser torturado, esto se interpretaba a veces como un signo más de lo fuerte que era la intervención del Diablo.

Sin embargo, solía darse el caso de que una vez apresada una bruja, aparecían muchas más en la zona… la explicación oficial era que si el Diablo andaba cerca, poseería a cuantas más mejor… pero las acusaciones falsas, una suerte de psicosis colectiva o puede que incluso cierta rebeldía ante la injusticia tal vez fueran causas más reales.

Algunas voces advirtieron de la poca fiabilidad de los procesos inquisitoriales desde dentro. Así, Alonso Salazar y Frías, inquisidor que había tomado parte en el proceso de Logroño de 1610, estableció al hacer la revisión del proceso que la mayoría de las acusaciones eran falsas, y que no se había actuado correctamente. Incluso concluyó que todo había sido un exceso de imaginación por parte de unos y de otros, en parte motivada por los sermones de la Iglesia. El jesuita Friedrich von Spee se pronunció en un sentido parecido, cuando sin negar la existencia de brujas o de intervenciones satánicas, habló de la injusticia que había comprobado en los procesos inquisitoriales. Y otro punto de vista más fue el que aportó el humanista Pedro de Valencia, que hablaba de los aquelarres o reuniones de brujas como de fiestas de gente en busca del placer, todo lo más, bacanales, y que explicaba las supuestas visiones mágicas como ilusiones, efecto de drogas… negando toda intervención del Diablo en ellas.

¿Cuáles eran los crímenes que supuestamente habían cometido estas personas? En la obra “Demonomanía de los brujos” se hace un listado de los mismos entre los que se incluyen renegar de Dios, maldecirlo, rendir homenaje al Demonio, dedicarle sacrificios, ofrecerle hijos antes de que nazcan, matar niños para hacer pócimas con ellos, comer carne humana, profanar cadáveres, beber sangre, envenenamientos, maleficios, provocar la esterilidad del ganado o de los pastos, practicar el incesto y tener prácticas sexuales “aberrantes”, y el trato carnal con el Diablo. En algunos casos eran acusados además del crimen de traición al Estado, puesto que supuestamente tenían al Demonio como máxima autoridad, en vez de a su gobierno.

En la práctica, era tan difícil probar la inocencia de uno que miles de mujeres fueron torturadas, quemadas en hogueras, ahorcadas… muy probablemente por miedo, por rencillas personales con algún vecino, por la psicosis colectiva, por ser “raras”, o por tener una mente demasiado abierta para la época que vivían, que las hizo sentirse y mostrarse más libres de lo que sus contemporáneos estaban preparados para aceptar.

La brujería está presente o lo ha estado en distintas culturas, visitando casi todos los puntos del planeta en algún momento de la historia. Ha sido objeto de estudio de muchos antropólogos, ya que independientemente de la parte de verdad y de imaginación que se ocultara tras ella, siempre llevaba consigo implicaciones sociales interesantes. En los pueblos primitivos, la brujería se entendía como la responsable de la mayoría de las cosas de las que desconocemos la causa (necesitamos buscar explicación a lo que sucede, y lo que no conseguimos entender suele acabar siendo explicado mediante la magia).

Muchas veces la acusación de brujería se dirige hacia los más allegados, amigos o familiares. Por ejemplo, entre los zulúes suele entenderse la brujería como resultado de la convivencia de mujeres de distinto linaje, de sus conflictos y sus rencores. Así, los antropólogos lo ven a veces como consecuencia de las propias estructuras familiares (por ejemplo, cuando al casarse un hombre con una mujer, se traslada al hogar de ella con su familia, llevando consigo a su hermana, que acaba sintiéndose desplazada).

Los azande de África central han convertido la brujería en un proceso para mejorar la convivencia. Cuando hay problemas, enfermedades, etc… se acusa a alguien de haber provocado el mal. Este alguien suele ser una persona que por cualquier otra razón ha hecho sentirse mal a quienes le acusan. Si después de llevar a cabo una serie de comprobaciones, se concluye que el acusado era, en efecto, culpable, se hace una especie de ceremonia en la que el acusado presenta sus disculpas y se compromete a intentar reparar el daño con detalles que hagan más agradable la vida de quien le acusó. Ahí termina el proceso, así que cuando hay problemas de convivencia suele recurrirse a él como manera de autorregulación de la sociedad consiguiendo así limar las asperezas que inevitablemente surgen en cualquier grupo que convive.

En muchas aldeas de África, se diferencia claramente entre lo que es el área del poblado, que significa un orden y una convivencia organizada, y la zona de los bosques o de los arbustos, que es el desorden. Las personas que se considera que tienen poderes especiales pueden ser tratados como “medicine-men” o chamanes si viven en la aldea, y como brujos antisociales si viven fuera de ella. En este caso, se les cree capaces de dirigir maleficios contra el poblado, y se les teme.

En cuanto a las brujas, en ciertas regiones, sobre todo en el sur del continente, se distingue entre brujas diurnas y nocturnas. Se supone que las nocturnas son esencialmente malvadas, mientras que las diurnas conviven sin dificultad con el resto del grupo y rara vez hacen daño. Vuelve así la asociación de la noche con lo oscuro, tenebroso, maligno.

Los basuto del sudeste africano describen a las brujas como mujeres que salen de noche montadas en palos voladores (nuestras escobas), bailan desnudas y comen carne humana. Temen especialmente que las brujas se interpongan en los muertos que se dirigen al mundo de los espíritus, convirtiéndoles en sirvientes espectrales que no podrán descansar (algo así como almas en pena).

Los lovedu creen que la brujería se transmite por la leche materna, y que la madre luego enseña a su hija cómo usar sus capacidades. No las consideran especialmente malas, sino traviesas: usan su poder para despertar pasiones en los hombres (en nuestra cultura, también nosotros hablamos de cómo emplear nuestros “encantos” para atraer al hombre deseado, así que parece bastante cercano a nuestra manera de actuar).

En algunas regiones de Nigeria se cree que las brujas se convierten en rapaces nocturnas que se alimentan con la energía de sus víctimas. Se dice también que cuando el sol cae, las brujas acuden a sus reuniones con el aspecto de bolas de fuego o transformadas en pájaros. Su manera de aumentar en número es colocar ciertas sustancias en los alimentos, que hace sentir a quien la toma la necesidad de “devorar almas”.



Por Alberto Alpízar
Fuente: Blog Julia Ardón

Ilustraciones de Aninés Macadam



Entre 1974 y 1976 realiza exposiciones de orfebrería que incluyen joyas de diseño antiguo. En 1977 se vuelca a la pintura y combina esta actividad con notas periodísticas e ilustraciones en revistas y diarios de Buenos Aires. Se desempeña en distintas agencias de publicidad y como ilustradora de libros.


Realiza varias exposiciones individuales y colectivas en el país y en el exterior. Sus obras figuran en colecciones privadas de la Argentina, Uruguay, Venezuela, México, Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, España, Francia, Alemania y Ciudad de¡ Vaticano, como así también en el Museo Moderno de Buenos Aires (Argentina), en el Museo de Arte Americano de Maldonado (Uruguay), en el Museo de Stedelijke (Bélgica), en el Lithuanian Ex-Libris Club (Lituania), en el Museum, of International Contemporary Graphic Art (Noruega), en el Ex-Libris Museum. of Panevezys (Lituania), en el Hokkaido Municipal Library (Japón), en el Museum. of Regional Ethnography (Lituania), en el Vydunes Society (Lituania), en el Central Library (Lituania), en el Museum of Ex-Libris in Tarnów (Polonia) y en el Lithuanian Technical Library (Lituania).

Actualmente organiza y dirige un taller creativo de dibujo y pintura.
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