abril 01, 2011

Taller en las Diosas "El cuerpo desde un lugar incomodo: La menstruación"

¿Sabías que la palabra Tabú viene del polinesio y significa menstruación?

Hablaremos de lo que no se habla, de la incomodidad, el silencio y la distancia con que se vive el cuerpo.

Desarmaremos mitos, discutiremos la Menarca y pondremos al síndrome premenstrual en su lugar.

Lo personal nos pasa a todas, es cultural y social, de ahí la necesidad de conversarlo y analizarlo.


Una iniciativa de Feministas Feas: feministasfeas@gmail.com
http://feministasfeas.blogspot.com/
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Valor $2.000


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La Librería Bazar de las Diosas

Purísima # 251, Sala 2

(La Morada) - Barrio Bellavista





En las Diosas publicaciones de Con-spirando: "Del cielo a la tierra: Una antología feminista y Whithout a vision, the people perish

Del cielo a la tierra: Una antología feminista.



Mary Judith Ress, Ute Seibert, Lene Sjörup, eds. Santiago de Chile.

Valor: $10.000.


Whithout a vision, the people perish: (Reflections on Latin american ecofeminist theology)


BOOKS IN ENGLISH


Mary Judith Ress, Editora Stgo. de Chile Colectivo Con-spirando.-

Valor: $8.000.

La Ciudad de las Diosas

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Primeras Damas

Robert von Ranke Graves, escritor británico nacido en 1895 y autor de la famosa obra Yo Claudio, pone en boca de su personaje una frase referida a Livia Drusa Augusta, segunda esposa del emperador Augusto, quien vivió en Roma entre el 57 a. C. y el 29 d.C., "Augusto gobernaba al mundo y Livia gobernaba a Augusto", dando cuenta del poder que tendría en los asuntos públicos y privados la que se considera la precursora de las llamadas primeras damas. Ella, según narra la historia, tuvo una gran influencia en su marido, que fue creciendo con el paso del tiempo. El poder que detentaba Livia, poder que le posibilitaba el control de los asuntos del emperador en lo privado y en lo público, provocó que fuera odiada por muchos, quienes la llegaron a calificar como la “madrastra de la casa de los Césares”, .

De este lado del mundo, se dice que lo de Primera Dama nació en los Estados Unidos y fue utilizado por primera vez en 1877 para denominar a Lucy Webb, esposa del presidente Rutherford Hayes. La periodista Mary C. Ames la llamaría “la Primera Dama de la Tierra”, y desde ahí la denominación se fue extendiendo por toda nuestra América para llamar a la esposa del quien fuera elegido presidente de la república.

Las Primeras Damas, desde el momento de ser elegidos sus esposos verán trastocadas sus vidas y deberán ubicarse en donde la tradición y las buenas costumbres las colocan. “Que aprenda a cogerle el gusto al asiento de atrás", le dijo Cherie Blair, esposa de Tony Blair, a Michelle Obama. En general, se espera de las Primeras Damas que se mantengan elegantemente invisibles detrás de “los grandes hombres”, que se dediquen a promover programas sociales, asistenciales, que presten atención a los niños, a los ancianos, a la nutrición, y que además demuestren un comportamiento que no rompa con los estereotipos de género. En general se espera que sean buenas y abnegadas madres del país o que por lo menos simulen serlo.

En el Perú, María Delgado, esposa del presidente Manuel A. Odría, fue una de las primeras en responder a la imagen de lo esperado para la esposa del presidente. Emulando a Eva Perón, con quien tenía una buena amistad, desarrolló a lo largo y ancho del país un extenso trabajo social dirigido a quienes más lo necesitaban. Creó en 1951 la Central de Asistencia Social para atender a las mujeres y los niños, lo que le sirvió a su esposo como plataforma política, legitimándolo y a ella para que intente la alcaldía de Lima, siendo la primera mujer que postuló a este cargo en el país, aunque no le alcanzó para ser elegida frente a la experiencia política de Luis Bedoya Reyes.

Otra Primera Dama que dedicó mucho esfuerzo a las labores asistenciales fue Violeta Correa, segunda esposa del presidente Belaúnde, quien desarrolló una serie de acciones con mujeres populares, siendo la creadora las llamadas cocinas populares. La esposa del presidente García, Pilar Nores, desde su primer gobierno, ha cumplido también el rol, enfocándose en obras que atendieran especialmente a las mujeres y niñez más pobre. En esta perspectiva creó, en el primer gobierno de su esposo, la Fundación por los Niños del Perú, institución que sería luego asumida por la señora Susana Higuchi, esposa del presidente Fujimori, y que sería para ella el punto de quiebre en la relación con su familia política y el inicio de la hecatombe en que se transformó su vida, al descubrir los robos y la corrupción de parte de su familia política, a la que sorprendió vendiendo la ropa donada a la fundación.

Cual moderna Livia, y tal como ella, que fue abandonada y alejada de la vida pública por su hijo Tiberio, Susana fue sometida a torturas en Palacio sin que ninguno de sus hijos o hijas la defendiera. Rompió ella con el silencio estipulado para la acompañante del presidente, quiso salir de atrás con su propia voz y pagó un precio muy alto. La expulsión de Susana Higuchi de la esfera pública y su confinamiento colocó en la palestra a su hija Keyko Fujimori, que con 19 años empezó a dirigir la Fundación por los Niños del Perú, cumpliendo el rol de Primera Dama. Aunque no se conoce mucho cuáles fueron los beneficios y el tiempo dedicado a este esfuerzo, pues se encontraba en plenos estudios universitarios fuera del país, la actual candidata a la presidencia coloca como parte de su trayectoria este hecho, que le daría, según señala, las condiciones para hacer un gobierno democrático (1). Su madre, por su parte, aún no es reivindicada por su familia, a diferencia de Livia, a quien su nieto Claudio Druso otorgó en el 41 d.C los honores extraordinarios negados por el Senado.

“Puedo revisar eso, hacer un esfuerzo por moderarme lingüísticamente. Yo no pienso en un solo idioma sino en varios al mismo tiempo, y a veces es difícil manejar eso. Digamos que podría intentar ser más suave,” dice Eliane Karp, esposa del ex presidente Alejandro Toledo y hoy candidato a la presidencia de la República, en reciente entrevista con el diario La República. (2) Ella mantiene un prudente alejamiento en la actual campaña electoral luego de que fuera como Primera Dama acusada de ambiciosa, de usar la causa indígena para fines personales, de insultar y hacer referencias sobre determinados grupos sociales sin pelos en la lengua en un en un castellano con dejo extranjero. “Pitucos de Miraflores,” dijo un día, provocando el escándalo y la animadversión de quienes se sintieron aludidos.

A diferencia de Eliane Karp, Pilar Nores ha estado más cercana a la imagen tradicional de lo que se espera de una Primera Dama. Ha continuado con las labores sociales, desde el Instituto Trabajo y Familia, cuya principal iniciativa es el Programa Sembrando. Esta institución privada, aunque fue fundada en el 2002, empezó a tener una mayor actividad a partir de la elección de su esposo, lo cual ha despertado sospechas de favoritismo para acceder a fuentes de la cooperación internacional.

No ha sido, como vemos, sólo la acompañante del presidente, si bien así es como se la ha visto, aunque no en los últimos tiempos en que ya ha casi desaparecido de la esfera pública. Ella, presentada como mujer abnegada y digna al haber mantenido el silencio esperado de la buena esposa frente a la infidelidad de su esposo y al nacimiento de su hijo, despertó la solidaridad de muchas mujeres y hombres peruanos, avalando la idea de que mientras la Primera Dama se limite a lo que se espera de ella, mantenga un “digno silencio”, escondiendo su rabia o dolor, será más valorada por la población.

En estas elecciones, ha empezado a hablarse recientemente de las Primeras Damas, casi defendiendo su existencia, invocando incluso la nacionalidad de ellas como garantía de buen acompañamiento para el gobernante, como en el caso de Nadine Heredia, esposa del candidato Ollanta Humala, quien, a diferencia de las otras esposas, sería “100% peruana”, según señalan el candidato y sus seguidores, como si sólo el hecho de haber nacido en el país, y no el compromiso, el trabajo y el amor por el mismo, además de la nacionalización, no contaran para nada. Del esposo norteamericano de la candidata Keyko Fujimori apenas se habla, pues sabemos que el hecho de ser hombre no lo coloca en la posición de “Primer Damo”.

Ninguna de las esposas ha cuestionado el rol que se le asigna a la esposa de los mandados para gobernar, es más, ya empiezan a hablar de lo que pretenden hacer si sus consortes salen elegidos. “Seré una servidora de la familia peruana,” dice Nadine Heredia (3), cuyas posibilidades de entrar en Palacio van en aumento. “Mi meta es esa: igualdad de todos, con todos los beneficios,” acota Eliane Karp, quien también tiene posibilidades de volver a Palacio.

En las últimas elecciones en Ecuador, al ser elegido el presidente Correa, declaró nulo el cargo de Primera Dama, y de hecho su esposa no tiene ninguna intervención en asuntos públicos. En el Perú, aunque el despacho de la Primera Dama de Palacio fue disuelto, es evidente que las Primeras Damas siguen teniendo un rol importante en los asuntos públicos y, por las declaraciones que han hecho las esposas de los candidatos con mayor opción, se espera seguir manteniéndolo. ¿Deberían ellas tener tanto espacio e influencia en la esfera pública, por el único hecho de ser la compañera de quien es elegido por el pueblo?

¿Debería mantenerse esta figura que heredamos hace siglos? son preguntas que nos queda al final de este breve recorrido?


Por Rosa Montalvo Reinoso
madamrosa1@gmail.com

Noticias Ser Perú

La Ciudad de las Diosas
Notas:

(1) “Keiko tiene la palabra”, Trome, 20 de marzo del 2011. http://trome.pe/elecciones-2011/730338/noticia-keiko-tiene-palabra

(2) Enrique Patriau, “Un gobierno democrático no ignora a los indígenas”, Domingo, suplemento dominical de La República, 27 de marzo del 2011.http://www.larepublica.pe/impresa-domingo/un-gobierno-democratico-no-ign...

(3) “Seré una servidora de la familia”, La Primera, 27 de marzo del 2011.http://www.diariolaprimeraperu.com/online/entrevista/sere-una-servidora-...

Brasil: Locas por su lugar en mecanización de la caña


"Está loca", sentenciaron maridos y familiares de la mayoría de las 34 mujeres que decidieron convertirse en operadoras de máquinas cosechadoras de caña de azúcar en el sur de Brasil, en un desafío al monopolio masculino avivado por la expansión del sector y la buena remuneración.

Pero cuando IPS habló con ellas, dejaron claro que nada va a detenerlas en su lucha por romper un tabú de la localidad de Guariba y otras muchas en el sureño estado de São Paulo: el de que no es tarea para mujeres el conducir las enormes máquinas, solitariamente y a veces de noche, por los cañaverales sin fin de la región.

El embarazo de siete meses no impidió Rosana do Carmo, de 33 años y madre ya de otros tres hijos, el hacer el curso ofrecido por la Secretaria de Empleo y Relaciones del Trabajo (SERT) de Guariba, un municipio de 35.000 habitantes ubicado en la zona de mayor producción cañera de Brasil, a unos 300 kilómetros de la ciudad de São Paulo.

Su anhelo es concluir antes del parto las clases teóricas, de cuatro horas las noches laborables. La parte práctica, con la cosechadora en pleno cañaveral, la dejará para cuando el bebe crezca un poco.

Antes hizo otro curso para manejar tractores. Era "la única mujer entre 18 hombres" y soportó bromas como la repetida de "pies demasiado chicos para los pedales". Lejos de amilanarse, Do Carmo está decidida a conducir una máquina más grande y compleja, en busca de "dignidad y prosperidad".

El curso para operar las cosechadoras es exclusivamente para mujeres. La actividad cañera emplea escasas mujeres y son ellas las que más sufren la desocupación por el proceso de mecanización de la cosecha, explicó a IPS el secretario de Empleo, José Roberto de Abreu.

Muchas de las participantes son divorciadas que crían a sus hijos solas, en una zona donde la alta oferta de trabajo temporal atrae a trabajadores desde muchos confines, fomentando separaciones y nuevas parejas, acotó.

Es el caso de Noemia Pereira de Melo, de 37 años y dos hijas, respetada por sus condiscípulas por su larga experiencia como cortadora. "Corto caña desde los 18 años", contó. Primero, siguió los pasos de su padre, que se trasladaba cada cosecha, y luego se estableció con su familia en Guariba.

También ejerció otras funciones dentro de la industria azucarera, como soldadora, pero su sueño es operar una cosechadora. Ya hizo un curso, donde estaban "solo yo de mujer y 40 hombres", pero no recibió clases prácticas y no logró ser contratada. Ahora cree que tendrá suerte, porque una planta local empleará más mujeres.

"Quiero dejar el corte de caña, evolucionar", sostuvo. Además, las muchas horas diarias con el machete le provocaron una bursitis "de la que mi brazo nunca se recuperó pese a los tratamientos", se lamentó

São Paulo, el estado que produce 60 por ciento del azúcar y el etanol de Brasil, abolirá en 2014 la quema de cañaverales que facilita la cosecha manual, por un acuerdo entre su gobierno y la industria cañera. Eso obliga a sustituir por máquinas a los cortadores, que sumaban 140.000 el año pasado, según un estudio de la Universidad Estadual Paulista.

Varias organizaciones públicas y privadas tratan de recalificar parte de los cortadores en tareas agrícolas e industriales más tecnificadas, lo que permitirá a los que lo logren tener empleos mejor pagados y permanentes, en lugar de los actuales ocho meses al año.

Este primer curso impulsado por Abreu beca con el equivalente a 210 dólares a las 34 seleccionadas. Es una idea que tenía desde que asumió la SERT en 2009, después de trabajar muchos años en centrales azucareras como técnico agrícola, gerente de mecanización y capacitador.

"Preveo deserciones, pero hay otras mujeres esperando cupo", comentó.

La SERT ofrece también cursos para otras funciones dentro del sector cañero, como conductores de tractores y apiladores, y para otras áreas, como la construcción, la confección textil y la cocina industrial. La mano de obra local necesita calificarse para las nuevas ocupaciones, indicó Abreu.

Sindicatos, plantas procesadoras de azúcar y etanol y empresas agroindustriales se sumaron también para impulsar juntos el programa Renovación, destinado a capacitar 7.000 trabajadores cañeros en nuevas funciones, dentro o fuera del sector.

Las mujeres son la prioridad en los cursos organizados por la SERT, que capacitó 1.400 personas los últimos dos años. El objetivo es que las mujeres de Guariba no se vean forzadas a trabajar en el servicio doméstico en ciudades vecinas más ricas.

Ahora hay 620 registradas como empleadas domésticas y unas 500 trabajan en Ribeirão Preto, capital de esta región cañera con 85 municipios y 50 plantas de azúcar o de etanol. Allí ganan unos 500 dólares mensuales, derechos laborales y fines de semana libres, al contrario de lo que pasa en Guariba.

La alcaldía, además, subsidia 40 por ciento del costo del pasaje de la línea de buses que une a las dos ciudades, distantes 64 kilómetros.

Un beneficio que no disfruta Cilia Maria Silva, de 57 años, residente en la vecina Pradópolis, que debe movilizarse una hora diaria para trabajar como doméstica en Ribeirão. Ella añora los cuatro años que trabajó en una central azucarera de su municipio, y solo se consuela con su cercana jubilación.

"Faltan industrias y fábricas para generar más empleos" en Pradópolis y Guariba, sentenció, para explicar a IPS que envidia a los 8.000 habitantes de la vecina localidad de Dumont, porque gozan de pleno empleo, gracias a una fábrica procesadora de maní.

"Lavar ropa de otros, jamás", descartó rotunda Rita de Cassia Cardoso, una de las más jóvenes entre las 34 aspirantes a operadoras de cosechadora. Con apenas 21 años, ya condujo camiones, produjo artesanías y realizó variadas tareas agrícolas en su natal estado de Mato Grosso del Sur, en el centro-occidental del país.

Llegó a Guariba con su marido, obrero en una central de la zona, y con el curso dijo que avanza hacia "mi sueño desde niña: ser camionera de una planta". Pero asegura que no se quedará en eso, sino que estudiará agronomía, "para acompañar a la globalización.

Su colega Rita das Neves, con 30 años y un hijo, ejemplifica el drama de los cortadores. Empezó a los 11 años, cuando "ni siquiera aguantaba el (obligatorio) protector del tobillo" por ser demasiado grande para ella.

Su marido se daño la rodilla durante una cosecha y ahora cuida un bar familiar, mientras ella busca ascender dentro del sector.

En cada grupo de 50 cortadores solo se admiten cuatro o seis mujeres, puso Neves como ejemplo de la discriminación que soportan en el cañicultivo. Y eso que "yo cortaba más caña que ellos", criticó.

Neves estudió contabilidad, pero no logró empleo en el área "por no tener apellido (ser pobre)". También fue empleada doméstica, pero "preferí cortar caña", hasta ahora que, embarazada de tres meses, aprende a manejar grandes máquinas agrícolas. "En esto está mi futuro y el de mi familia, no tengo duda", aseguró.

Por Mario Osava, enviado especial

Crédito: Mario Osava /IPS
Fuente: IPS

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