septiembre 01, 2011

Estrellas del cambio: L@s jóvenes de Camboya dan la pauta para vivir libres de violencia

Al principio, dejar las comodidades de la vida urbana no fue fácil para los jóvenes camboyanos Chhay Theara y Chea Samphors quienes, después de una intensa capacitación, fueron voluntariamente a vivir y a trabajar en las comunidades rurales para lograr un cambio en la conducta y en las actitudes en materia de violencia de género. Se enfrentaron a retos que habrían hecho desistir a muchos. Sin comprender plenamente el concepto del voluntariado, los miembros de la comunidad rural recibieron a Theara, de 26 años de edad, y a Samphors, de 25, con escepticismo. Como mujer, Samphors tuvo que enfrentarse a los prejuicios de género y probar al jefe de la aldea que era capaz de hacer lo mismo que un hombre.

Theara y Samphors son dos de los 20 graduados universitarios que participan en una iniciativa de un año para trabajar como voluntarios en 19 distritos rurales de Camboya. Bajo la dirección de la organización no gubernamentalYouth Star de Camboya y con el respaldo financiero del Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra las mujeres, la iniciativa aprovecha el potencial que tienen los jóvenes de influenciar las actitudes. Esto es particularmente importante en países como Camboya, donde el 70 por ciento de la población tiene menos de 30 años de edad.

LIDERAZGO DE LOS JÓVENES EN FAVOR DE LA NO VIOLENCIA

Theara, voluntario de Youth Star, charla con una anciana de la aldea.

Theara, voluntario de Youth Star, charla con una anciana de la aldea. (Foto: Danielle Prince.)

Camboya es una sociedad en post conflicto donde la violencia contra las mujeres es muy común: 22 por ciento de las mujeres casadas han sido víctimas de abusos físicos por parte de sus maridos, pero esto es generalmente considerado un “asunto privado”. Las aldeas de Chaengdaeng y Brorvanh no eran una excepción, hasta que llegaron Theara y Samphors.

Para el trabajo de Theara y Samphors en las aldeas fue esencial establecer clubes de jóvenes que sirviesen de centros para tener discusiones francas y alentar los cambios positivos, haciendo participar a los jóvenes en discusiones de temas como la violencia doméstica, las relaciones sanas y la importancia de permanecer escolarizado. Theara y Samphors también identificaron a jóvenes con tendencias naturales de líderes, alentándolos a ser los líderes del club y los mentores de los socios más jóvenes.

Taing Im, de 18 años de edad, fue una de las participantes en el club de jóvenes de Theara en Chaengdaeng, en la provincia de Kampong Thom, a dos horas de Phnom Penh. Procedente de una familia donde había violencia, sufría como sufren muchos niños: sus notas en la escuela empeoraban y se estaba volviendo apática. En el club de jóvenes encontró las fuerzas para hacer frente al problema. Una obra de teatro sobre la violencia doméstica, escrita y actuada por los miembros del club, impresionó mucho a los padres de Taing Im, quienes, al ver el impacto que tiene esa lacra a través de los ojos de los niños, prometieron no recurrir más a la violencia.

La obra de teatro marcó un hito al sacar el tema de la violencia doméstica de la arena privada y hacerlo público. La comunidad se unió para decir no a la violencia, redactando un contrato de rendición mutua de cuentas de no recurrir a la violencia doméstica.

DIÁLOGOS PARA EL CAMBIO

“Hay que hablar con el corazón en la mano y ser auténtico consigo mismo”, es el consejo que da Samphors, voluntaria de Youth Star, a otros líderes jóvenes.

“Hay que hablar con el corazón en la mano y ser auténtico consigo mismo”, es el consejo que da Samphors, voluntaria de Youth Star, a otros líderes jóvenes. (Foto: Danielle Prince.)

En la aldea aislada de Brorvanh en la frontera con Viet Nam, Samphors se ocupó de un huerto. Allí encontró a Savy, una mujer que vivía en una relación violenta. Samphors comenzó a visitarla en su casa, y a compartir con ella la pena que le causaba el haber crecido en un hogar disuelto. Esto alentó a Savy a hablar de su propia situación, que creía que era el resultado de su karma. Las charlas con Samphors ayudaron a Savy a cambiar su punto de vista. Era mucho más fácil para ella compartir su sufrimiento con alguien de afuera de la aldea que con los demás miembros de la aldea, de quienes Savy temía sus reacciones.

Samphors también ganó la confianza del marido de Savy quien le confió el peso de su pasado, ya que creció como sobreviviente huérfano de los Jemeres Rojos. En estas visitas a la casa, Samphors terminó dando consejos a Savy y a su marido, y obtuvo resultados excepcionales. Comenzaron a trabajar en una relación no violenta y de colaboración. Como resultado, también lograron mejorar su nivel económico.

Al empoderar a sus pares para que puedan realizar su potencial como miembros de la comunidad, Theara y Samphors crearon un espacio para el diálogo y dieron la fuerza a las comunidades para pasar a la acción en temas que hasta ahora eran tabú. Los jóvenes dicen que ahora han mejorado las relaciones, que hay un sentimiento de pertenecer y ser valorados dentro de sus comunidades, y hay además una mayor asistencia a la escuela. Los padres y los ancianos dicen que hay más reconocimiento y apoyo a la participación de los jóvenes en la vida de la comunidad.

Cuando se le pregunta cuál es la clave del éxito de un líder jóven, Samphors dice, “Hay que hablar con el corazón en la mano y ser auténtico consigo mismo”.

Administrado por ONU Mujeres en nombre del sistema de la ONU, el Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra las mujeres es la principal fuente de apoyo de proyectos innovadores que luchan contra uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo. El Fondo depende de las contribuciones voluntarias y su donación es fundamental. Únase a nosotros en este trabajo vital —haga una donación al Fondo Fiduciario de la ONU.

Irak "Prostitución endémica en Bagdad "

"Mis hermanos fueron condenados a muerte, y el precio para evitar su ejecución fue ofrecer mi cuerpo", señaló Rania, una iraquí que a los 16 años fue violada por oficiales del régimen de Saddam Hussein que en 1991 atacaron el sur del país, de mayoría chiita.


Rechazada por "avergonzar" a su familia, Rania escapó a Bagdad y pronto cayó en el distrito rojo capitalino.

La prostitución y la trata de personas con fines sexuales son endémicas en Iraq, donde la violencia de la ocupación militar y los conflictos sectarios destrozaron las instituciones nacionales, empobrecieron a la población y destruyeron familias y barrios. Más de 100.000 civiles murieron desde 2003 y otros 4,4 millones debieron abandonar sus hogares.

"Las guerras y los conflictos, donde sea que se libren, invariablemente derivan en un alto grado de violencia contra mujeres y niñas", denunció Amnistía Internacional.

Rania ascendió hasta ser encargada de reunir el dinero de los clientes. "Con cuatro muchachas se pueden tener unos 200 clientes al día, 50 por cada una", explicó.

Cuesta 100 dólares la sesión, indicó Rania. Muchas adolescentes vírgenes se venden a 5.000 dólares. Los destinos más populares son el norte de Iraq, Siria y Emiratos Árabes Unidos. Se paga alrededor de la mitad por las que no son vírgenes.

Las jóvenes que huyen de la violencia doméstica o de un matrimonio forzado son las más vulnerables de caer en manos de proxenetas en paradas de autobús o de taxis. Algunas son vendidas por su familia para que se casen y terminan en redes de trata de personas.

La mayoría de las encargadas de redes de trata son mujeres que gestionan burdeles en barrios como Al-Battaween.

Las fuerzas estadounidenses allanaron el burdel de Rania hace seis años y liquidaron su negocio. Las prostitutas fueron acusadas de amparar al terrorismo.

La cárcel cambió la vida de Rania. Mientras estuvo en la prisión bagdadí de Al-Kadimiyah, donde más de la mitad de las reclusas están presas por prostitución, entró en contacto con una organización que ayuda a las mujeres. Ahora trabaja como investigadora de forma encubierta aprovechando su experiencia y vínculos para infiltrarse en burdeles.

"Trato con proxenetas", indicó Rania, vestida de negro, con las uñas pintadas del mismo color y brazaletes de oro. "No les digo que soy una activista, sino que me dedico a la trata. Es la única forma de obtener información. Si me descubren me matan", añadió.

Una vez, Rania visitó con dos compañeras un burdel donde había muchachas de 16 años con oficiales del ejército de Estados Unidos. La propietaria le dijo que un intérprete iraquí oficiaba de intermediario y transportaba a las jóvenes desde y hacia la base.

Las compañeras de Rania sacaron fotografías de las adolescentes con sus teléfonos celulares, pero las descubrieron. "Una de las muchachas se puso muy nerviosa y las acusó de espías", recordó. "No sé cómo escapamos. Tuvimos que huir descalzas", exclamó.

Antes de la Guerra del Golfo de 1991, el alfabetismo femenino en Iraq era de los mayores de Medio Oriente, y había más profesionales en el mercado laboral, como médicas y maestras, que en otros países de la región.

Veinte años después, la situación de las mujeres es muy diferente. La shariá (ley islámica) domina la vida cotidiana eludiendo el sistema jurídico.

"Muchos factores son responsables del aumento de la trata de personas y la prostitución en la zona", según un estudio de una organización religiosa, divulgado el año pasado.

"La guerra encabezada por Estados Unidos no sólo instaló el caos, sino que aumentó la inseguridad y la anarquía, la corrupción, el incremento del extremismo religioso, las dificultades económicas, los matrimonios forzados, la violencia de género y la discriminación recurrente de mujeres, los secuestros, la impunidad de delincuentes y el desarrollo de las nuevas tecnologías, asociado a la globalización de la industria del sexo", añade.

La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) estimó que 800.000 personas al año son víctimas de trata y tráfico, pero es muy difícil tener estadísticas de Iraq.

La Constitución iraquí prohíbe la trata de personas, pero no hay leyes penales al respecto. Es un sistema perverso porque las víctimas suelen ser castigadas.

La OIM trabaja con un panel interministerial para revisar el proyecto de ley contra la trata de personas, frenado por el gobierno en 2009.

"Tenemos denuncias de trata y tráfico de personas", indicó el subsecretario de Migración y Desplazamiento, juez Asghar al-Musawi.

"Las instituciones estatales no están maduras como para lidiar con ese asunto", apuntó.

"Es un fenómeno que no prevalecía en 2003", señaló el investigador Samer Muscati, de la organización de derechos humanos Human Rights Watch. "No tenemos estadísticas específicas. Es el primer paso para atender el problema. Tenemos que saber cuán significativo y expandido está el problema. El gobierno no lo ha hecho, tampoco controla ni toma medidas contra las personas responsables de las redes de trata, hay un vacío en la información", explicó.

Zeina, de 18 años, tenía 13 cuando su abuelo la vendió a Dubai por 6.000 dólares, según la Organización para la Liberación Femenina en Iraq. Practicaba sexo oral a los clientes hasta que un hombre pagó 4.000 dólares para quitarle la virginidad.

Después de cuatro años, Zeina logró escapar de Emiratos Árabes Unidos y volver con sus padres a Bagdad. Decidió denunciar a su abuelo, pero desapareció. La organización tiene información de que fue vendida otra vez, ahora por su madre.

La organización recibió amenazas por su trabajo, señaló su directora Yanar Mohammad.

"Iraq tiene toda una generación de adolescentes cuyos cuerpos fueron convertidos en campos de batalla por ideologías criminales", añadió, con un suspiro.

Por Rebecca Murray

Fuente: IPS

Imagen: Una calle del distrito de Al-Battaween. Crédito: Rebecca Murray




Sí a la Diversidad Familiar!
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