agosto 23, 2013

Los pueblos ocultos de la Amazonía

En el corazón de la Amazonía de Ecuador y Perú

Tagaeri, Taromenani, Ku¬gapakori, Nantis, Naguas, Mashco Piro son pueblos que aún forman parte de los miles de pueblos indígenas que han logrado sobrevivir a los embates de las nuevas colonizaciones, a enfermedades, persecuciones y que habitan en el corazón de la Amazonía ecuatoriana y peruana. Los dos primeros viven en el Parque Nacional Yasuní en el Ecuador, el cual fue designado por la Unesco en 1989 como reserva mundial de la biosfera, por ser una de las zonas más megadiversas del planeta; y los otros están en Perú, en la reserva territorial Kugapakori, Nahua, Nanti, en el Parque del Manu y en el Parque Nacional del Alto Purus.

La historia de la Amazonía en todos nuestros países ha sido una historia de exterminio, persecución y esclavitud para los pueblos indígenas. En el Perú, en pleno apogeo cauchero, éstos fueron víctimas de las llamadas “correrías”, que no eran sino persecuciones promovidas por los patrones del caucho para capturarlos y esclavizarlos, sometiéndolos a tratos crueles e inhumanos y justificando su accionar en base a la misma visión colonial sobre los pueblos indígenas, al considerarlos como seres que había que civilizar. Roger Casement, comisionado por el gobierno británico para verificar las acusaciones a la Peruvian Amazon Company, la empresa del gran patrón del caucho Julio César Arana, que tenía capitales ingleses, señala que más de 30 mil indígenas murieron recolectando caucho para la empresa. Probablemente eso fue lo que los llevó a adentrarse en la selva, conservando hasta ahora la memoria de estos eventos, como lo señala el Informe sobre Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y en Contacto Inicial de IWGIA, que dice:

“De acuerdo a la información proporcionada por indígenas en contacto inicial (Santos, comunicación personal, 2003) el aislamiento responde, además del temor a las enfermedades, a la idea que tiene la pobla¬ción de que podría ser capturada y vendida, en clara alusión a los vejámenes sufridos durante el auge de la economía del caucho. Inclusive mencionan nombres de personajes de aquella época que actuaron como sus perseguidores a través de las llamadas“correrías”.[1] 

Pasaron los años y la voracidad por los recursos de la amazonía fue creciendo, con grupos de trabajadores de las petroleras que ingresaban en busca del oro negro, o madereros ilegales que se introducían cada vez más en los territorios de los indígenas en aislamiento, intentando iniciar contacto, con la secuela de enfermedades y muerte que esto ha significado. Incluso se ha pretendido incursionar en sus territorios supuestamente para posibilitar su identificación como ciudadanos y ciudadanas, como fue denunciado recientemente por la asociación Derecho Ambiente y Recursos Naturales, cuestionando una decisión del Ministerio de Cultura de entrar en contacto con ellos y darles el DNI, por los riesgos que esto implicaba para estos pueblos.[2] Cabe señalar que precisamente la presión sobre sus territorios está implicando que sus integrantes salgan de las zonas por donde se movilizan, como ha sucedido hace unos días con los Mashco Piro, quienes han sido avistados por integrantes de la FENAMAD, constituyendo la prueba más actual de su existencia. Los últimos contactos se habían dado por los años 80, cuando tres mujeres Mashco Piro abandonadas por su grupo fueron acogidas por comunidades Yine.

En Ecuador, los Tageri son un grupo escindido de los Huaoranis, pueblo cuyo territorio ancestral es el Parque Nacional Yasuní, y recibieron su nombre de su jefe, Taga, guerrero Huaorani, quién decidió en los años setenta aislarse y no tener más contacto con el mundo fuera de su selva, luego de que otro grupo matara a sus familiares. Ellos resistieron a la penetración que ya para ese entonces había iniciado el Instituto Lingüístico de Verano, que sometió a un sector del pueblo a un proceso forzado y veloz de occidentalización, luego de encontrar a Dayuma, la primera mujer huaorani convertida al cristianismo.[3]

Los Taroname por su lado, son el otro pueblo que vive en aislamiento voluntario en la Amazonía ecuatoriana y aunque se dice que derivan de los Huaoranis, hace como un siglo que se separaron, constituyendo en la práctica un pueblo distinto.

En los momentos actuales, estos pueblos tan alejados unos de otros, tienen en común el que viven en territorios en donde existen ingentes recursos petrolíferos, en el caso de Ecuador, y gasíferos, en el caso de Perú, que los gobiernos de ambos países pretenden explotar. En Ecuador, el presidente Correa ha anunciado que frente a la poca aceptación mundial de la propuesta Yasuní ITT, que planteaba dejar en el subsuelo indefinidamente 838 millones de barriles de petróleo, es decir el 20% de la reserva nacional. Si se lograba que la comunidad internacional aportara el 50% de lo que ingresaría al país si se explotaran, lo que equivale a unos 350 millones de dólares anuales, se abandonaba la iniciativa. Hay que señalar que la no explotación implicaba evitar que se emitan 407 toneladas métricas de dióxido de carbono, por lo que se esperaba un mayor compromiso de la comunidad internacional. Además, en el Yasuní existe una alucinante diversidad. Sólo por poner unos ejemplos, tenemos unas 100 mil especies de insectos, 150 de anfibios, más de 500 de aves, 200 de mamíferos y varios pueblos indígenas, incluyendo los dos en aislamiento voluntario que hemos mencionado.

En el Perú, mientras tanto, existe la intención de ampliar la explotación de las reservas del lote 88, que se superpone a la Reserva Kapagakori, Nahua y Nanti, en donde también existen pueblos en aislamiento voluntario. El anterior viceminsitro de interculturalidad, Paulo Vilca, emitió una resolución con 83 observaciones sobre el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la empresa Pluspetrol, que tenían que ver con la salud y la supervencia misma de los pueblos en aislamiento voluntario, y en la que se señalaba el inminente riesgo que conllevaba para ellos esta ampliación. La resolución publicada fue luego cuestionada, pues se dijo que habrían llegado nuevos documentos que ampliarían la información y que se están estudiando. Lo que es cierto es que aún reina la incertidumbre sobre lo que pasará en el lote 88, pues hay hasta intentos de negación de la existencia de estos pueblos en este territorio, como los del ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, quien ha declarado que allí “no hay pueblos [no] contactados”.[4]

Tanto el gobierno ecuatoriano como el peruano nos dicen que van a evitar impactos como los que han sufrido los pueblos en aislamiento voluntario, que no afectarán los derechos que tienen garantizados a nivel nacional e internacional. Sin embargo, como ha sucedido anteriormente, la presión sobre su territorio y el eventual contacto con enfermedades contra las que no tienen defensa los pone en peligro de extinción. Frederica Barclay y Pedro García Hierro, que conocen profundamente la Amazonía peruana han señalado: “Que el estado permita, facilite o aún promueva estos procesos y planes, ‘a sabiendas’ del riesgo –pues así lo estableció en el 2003 el MINSA–, constituye no otra cosa que un atentado genocida tal y como está tipificado en el código penal”.[5]

El presidente ecuatoriano ha dicho por su parte que si se somete a consulta ciudadana la decisión tomada sobre el Yasuní, como lo proponen algunos colectivos opuestos a las medidas en Ecuador, ganará de nuevo: “Recojan y nos vamos a la consulta, y estamos seguros que el pueblo ecuatoriano confiará en nuestra palabra y venceremos nuevamente”. [6] Pírrico triunfo del presidente ecuatoriano que llevará sobre sus hombros el ser el gobernante en cuyo gobierno desparecieron los ultimos pueblos ocultos del Ecuador. Asimismo, en el Perú, al paso que vamos y por las decisiones que se pretenden tomar, muy probablemente estos pueblos desaparecerán para siempre, llevándose con ellos siglos de historia y conocimientos, los secretos de la Amazonía. Morirán en estas nuevas correrías, realizadas para que sigamos consumiendo vorazmente la energía en nombre del progreso y desarrollo. Tengo el firme convencimiento de que avalar o no, la desaparición de los pueblos ocultos, de los pueblos voluntariamente aislados, cualquiera que sea la justificación que nos den nuestros gobernantes, nos pone el limite y es el espejo en el que se refleja lo que somos como humanos y humanas.

NOTAS:

1. Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA)/Instituto de Promoción Estudios Sociales (IPES), Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y en Contacto Inicial, 2012.
2. SERVINDI, “Advierten peligro de ingresar a reserva para entregar DNI a indígenas en aislamiento”, Lamula.pe, 13 de julio del 2013.
3. CDESecuador, Reportaje Dia a Dia: Dayuma la primera indigena waorani que salió de la selva., video subido el 31 de octubre del 2012.
4. Richard Manrique Torres, “El Gobierno defiende más exploraciones en el Lote 88 de Camisea”, Gestión, 9 de agosto del 2013
5. Frederica Barclay y Pedro García Hierro, “Puede el DNI de los Nantis del Alto Camisea protegerlos de las epidemias?”, SERVINDI, 9 de julio del 2013.
6. “Presidente ecuatoriano señala politización de Yasuní y denuncia ‘hipocresía’”, El País, 19 de agosto del 2013.

Por Rosa Montalvo Reinoso