octubre 09, 2013

Interrupción Legal del Embarazo en México ¿De quién es mi cuerpo?


CIMACFoto: César Martínez López

Mi amiga Mary dice que cuando se quiere ser madre, muchas mujeres lo intentarán, así se les vaya la vida. Y cuando no quieren serlo, también.

Históricamente a las mujeres se les ha negado el pleno control sobre su cuerpo. Los hombres nunca han tenido que defender lo que sucede o no en su cuerpo. Nunca ha estado a discusión que su cuerpo es suyo y pueden hacer con él lo que deseen.

En cambio, por el cuerpo de las mujeres decide medio mundo, literalmente, antes que la dueña de ese cuerpo.

Pero millones de mujeres deciden. El problema es que el escenario está en su contra y al decidir ponen en riesgo su salud y su vida. Por eso muchas personas nos empeñamos en cambiar el escenario.

El pasado 28 de septiembre se conmemoró el Día Internacional por la Despenalización del Aborto en América Latina (AL) y el Caribe.

La idea de esa conmemoración tuvo lugar en Argentina, en 1990, durante el Quinto Encuentro Feminista, tras saber que las complicaciones por abortos inseguros constituían la primera causa de mortalidad de las mujeres en muchos países de la región.

Actualmente, más de 600 organizaciones en AL y otras partes del mundo se suman a esta campaña.

Algunas estimaciones señalan que cada día 55 mil mujeres en el mundo interrumpen su embarazo en condiciones inseguras; 95 por ciento de ellas viven en países en vías de desarrollo.

En AL y el Caribe se calcula que la cifra anual de abortos que se practican es superior a los 4 millones. Seis mil terminan con la vida de las mujeres y más de un millón son hospitalizadas por las complicaciones de un aborto inseguro.

Es decir, todos los días casi 3 mil mujeres son hospitalizadas y más de 16 mueren porque el escenario obstaculizó su decisión de lo que debía suceder o no en su cuerpo.

El problema no es menor. Porque el problema es que concepciones religiosas influyen en las decisiones de gobiernos asumidos como democráticos.

El problema es que cuando la religión, la que sea, toma decisiones de gobierno, obliga a todas y todos a cumplir con sus creencias.

El problema es que muchos gobiernos, incluso aquellos que se califican de revolucionarios, han modificado leyes para adecuarlas a las posturas religiosas de la jerarquía católica más conservadora.

En siete países de AL y el Caribe (Chile, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Haití, Surinam y República Dominicana) el aborto está totalmente prohibido y penalizado.

Y en otros países donde la interrupción del embarazo está permitida bajo algunas circunstancias, las autoridades no garantizan su acceso de forma segura y gratuita.

El problema es que en nuestro país la jerarquía católica ha presionado a 17 congresos estatales para penalizar el derecho a decidir de las mujeres.

El problema es que las mujeres con recursos económicos abortan sin poner en riesgo ni su salud ni su vida ni su libertad.

El problema es que en una democracia es un tema de Derechos Humanos, de salud y justicia social; no de religión.

El problema es que en nuestro país quieren modificar el artículo primero constitucional para penalizar el aborto en todo el país.

El problema es que otros se niegan a perder el control que ejercen sobre los cuerpos de las mujeres.

Y todo eso es inadmisible.

Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com.


Por: Cecilia Lavalle
Periodista y feminista en Quintana Roo, México, integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.
Cimacnoticias | México, DF.-