octubre 08, 2013

Organizaciones por los derechos de las mujeres elaboran estrategias para la democracia en Zimbabu

La elección general en Zimbabue el 31 de julio general fue en gran medida pacífica, pero se ha cuestionado tanto credibilidad de las votaciones como la arrasadora victoria del partido gobernante, la 

Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico. AWID conversó con Netsai Mushonga-Mazvidza, Coordinadora Nacional de la Coalición de Mujeres de Zimbabue, sobre sus estrategias para promover la democracia en el país.

El Presidente Robert Mugabe y la Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico (ZANU-PF) han gobernado Zimbabue desde que el país se independizó de Gran Bretaña en 1980. En el periodo de 2006 a 2013, esta nación del África meridional ha atravesado una gran crisis socioeconómica, política y humanitaria, la cual fue contenida cuando se formó una coalición de gobierno que lideró al país desde 2006 hasta 2013, concluyendo con las elecciones del 31 de julio. Aunque las elecciones de 2013 se realizaron pacíficamente, la principal oposición, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC-T), cree que fueron una farsa subrayando que “la credibilidad de las votaciones se ha visto viciada por violaciones administrativas y jurídicas que afectan la legitimidad del resultado”.[1] Mientras que algunos observadores internacionales han elogiado la conducta de la elección, el más grande grupo de observadores del país, la Red de Apoyo a las Elecciones en Zimbabue (ZESN), declaró que se “comprometió sistemáticamente” la credibilidad de los comicios.[2]

Elecciones y democracia

Según Netsai Mushonga-Mazvidza, los resultados de la elección crearon una conmoción: “La gente esperaba que habría una contienda muy estrecha entre la ZANU-PF y el MDC-T, así que la aplastante victoria de la ZANU-PF fue inesperada”. El movimiento de mujeres hizo campaña por una elección pacífica en que la gente tuviera la libertad de ir a votar. Al preguntarle sobre sus observaciones y la credibilidad de la elección, ella dice: “Algunas de las observadoras que enviamos a diversas partes del país vieron muchas votaciones asistidas en ciertas estaciones, principalmente en áreas rurales, incluyendo a docentes y directores de escuelas; es decir, personas muy doctas. Éstos fueron incidentes que socavaron la confidencialidad del sufragio. También vimos intimidación en algunos puestos de votación, lo cual incluyó anotar detalles de quienes estaban entrando a los puestos y decirles a personas que llegaran a votar a ciertas horas. Además estaban ocurriendo algunas actividades afuera de los centros de votación que fueron difíciles de observar y rastrear”.

También surgieron dificultades para las mujeres con el proceso de inscripción de votantes, según Mushonga-Mazvidza: “Fue bastante difícil inscribirse para votar, sobre todo en áreas urbanas, pues había menos puestos de votación; hubo relatos de mujeres que estuvieron haciendo fila por cuatro a cinco horas a fin de inscribirse para votar”. Además, uno de los requisitos para inscribirse era proporcionar prueba de residencia, “y sabemos que muchas mujeres en Zimbabue no tienen una propiedad o la misma no está registrada a su nombre, así que les resultó muy difícil inscribirse, y luego el día de la votación hubo mujeres que no podían encontrar sus nombres en las listas de votantes. Esta elección fue pacífica, pero planteó muchos retos a la gente, especialmente a las mujeres, para poder votar”. 

Ésta fue la primera vez que las mujeres se unieron como coalición para trabajar en las elecciones. Se estableció una ‘Sala de Situación para Mujeres’ (iniciativa pionera en Liberia, Senegal y Sierra Leona), donde ellas se reúnen para discutir asuntos relacionados con las mujeres y las elecciones, planifican y elaboran estrategias como mujeres. “Iniciamos una Campaña por la Paz en la que conocimos a lideresas y les dimos a conocer la campaña de promoción y defensa, instando a las mujeres a ir a votar y pidiéndoles que hablaran sobre su experiencia electoral, porque usualmente no se oye a mujeres decir algo respecto a las elecciones. Parte de la Sala de Situación consistió en que las mujeres salieran a observar las elecciones, así que con los pocos recursos que teníamos logramos que 150 mujeres las observaran. Aunque esto puede parecer pequeño, sólo es el comienzo y en las próximas elecciones vamos a mejorarlo; tendremos muchas más mujeres en todos los electorados para que hablen de sus experiencias y también aseguraremos que haya suficientes candidatas. Además, en los diversos puestos de votación tuvimos un centro donde la gente podía acceder a información específicamente relacionada con las mujeres y las elecciones y enviábamos a personas para que intervinieran si había algún problema, así que fue emocionante empezar a hacer este trabajo por primera vez”.

“Después de las elecciones comenzamos a pensar en lo que necesitamos hacer para avanzar. Es necesario que trabajemos muy activamente con la Comisión Electoral de Zimbabue (ZEC) para asegurar que sea más sensible a las cuestiones de género y mejore la transparencia, sobre todo en lo que concierne a la inscripción de votantes. Pero la elección ya se realizó, fue respaldada por la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo y la Unión Africana con algunas reservas y creemos que cualquier denuncia en esta etapa es agua bajo el puente. Tenemos que ser constructivas y reflexionar acerca de lo que deberíamos estar haciendo a partir de ahora para asegurar que las mujeres participemos más en la siguiente elección, de modo que sintamos que nos apropiamos de las elecciones y éstas sean más creíbles”. 

Las mujeres en la adopción de decisiones, las cuotas y las reacciones adversas

En estas elecciones se vio por primera vez la implementación de un sistema de cuotas. La cuota por la cual se cabildeó fuertemente en la nueva Constitución (mayo de 2013) prescribe que se reserven 60 escaños para las mujeres. Y aunque esto condujo a un gran incremento de la representación femenina en el Parlamento, de 19 por ciento en 2008 a 34 por ciento (32 por ciento en la Asamblea Nacional y 48 por ciento en el Senado), lo que de hecho ocurrió fue que la cantidad real de mujeres electas a través del sistema electoral de mayoría simple o de “quien gana se queda con todo” bajó de 34 a 26.

Mushonga-Mazvidza dice: “Eso dio lugar a una gran conmoción porque pensábamos que a estas alturas los partidos políticos ya habían comprendido la necesidad de crear un equilibrio de género en todas las estructuras de la gobernanza. Pero hubo algunas mujeres poderosas que estaban siendo sacadas de sus electorados, como la ex Primera Ministra y la ex Ministra de Asuntos de la Mujer (una renombrada estratega política), que fueron sacadas”. En su opinión, este resultado apunta a un patriarcado profundamente arraigado y reacciones adversas: “reacciones adversas de hombres y partidos políticos que piensan que ahora las mujeres tienen 60 escaños, entonces ¿por qué darles más?”. Al final, de 270 posiciones en el Parlamento, 86 mujeres las ocupan—60 por cuota y 26 a través del sistema de mayoría simple. “Hubo bastante desilusión por las mujeres zimbabuenses pues esperábamos algo diferente; hemos estado redactando una nueva Constitución y generando mucha conciencia respecto a la necesidad de que haya más mujeres en el Parlamento, pero hubo muy pocas”. 

Abordando de frente el patriarcado

El patriarcado está vivo y coleando en Zimbabue, según lo evidencian las reacciones adversas ya mencionadas, como también, por ejemplo, los comentarios peyorativos del Presidente Mugabe de Zimbabue sobre la Asesora en Relaciones Internacionales de Sudáfrica, Lindiwe Zulu, a quien llamó “mujer idiota y estúpida” después de que ella objetó la fecha de la elección zimbabuense diciendo que el país no estaba listo para elecciones, y en otra ocasión dijo que era una “mujer de la calle”.[3] Esto da lugar a la pregunta: si una mujer en una posición tan poderosa puede ser objeto de tal ataque virulento y misógino, ¿qué sucede con las votantes a nivel de base y las mujeres políticas?

Sin embargo, Mushonga-Mazvidza dice que estas actitudes tradicionales están cambiando con la nueva generación que va llegando a la policita y, en vez de desalentarse por los sentimientos expresados públicamente por el Presidente y otros líderes, “estamos pensando en cómo nos posicionamos estratégicamente como mujeres y quiénes son nuestras/os aliadas/os, mujeres y hombres con poder que pueden apoyarnos en lo que estamos haciendo. Algo que logramos fue traer a Mary Robinson, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y ex Presidenta de Irlanda, quien vino con siete mujeres de la región africana. Ese equipo consiguió hablar con el Presidente y luego el Primer Ministro para alentarlos a velar por que los derechos de las mujeres queden plasmados explícitamente en la nueva Constitución. Cuando Robinson se fue, el Presidente Mugabe estaba diciendo que es necesario tener más mujeres en cargos de liderazgo y en la formulación de la Constitución, así que esta vez también estamos viendo quiénes son nuestras/os aliadas/os, las formas en que utilizaremos como recurso a las 86 parlamentarias y la Vicepresidenta, trabajaremos y estableceremos alianzas estratégicas con ellas y llegaremos a un consenso sobre lo que se necesita para hacer avanzar el país”.

Convertir las elecciones en un proceso, más que un acontecimiento

La coalición ya ha tenido varias reuniones estratégicas debido al cambiante escenario político y el consenso en su reciente conferencia nacional fue que el trabajo en torno al género y la gobernanza no puede basarse en un acontecimiento sino, por el contrario, debería ser un proceso continuo: “El trabajo para las elecciones de 2018 tiene que empezar ahora y ser permanente. Nuestra estrategia al nivel de los partidos políticos incluye acercarnos a todos éstos para exigir que haya democracia dentro de ellos y empiecen a respetar sus manifiestos. Queremos asegurar que los partidos políticos sean democráticos y conscientes de los asuntos de género, como también que cumplan las demandas de género que han establecido para sí mismos. Además, el trabajo en torno a la educación cívica debería ser continuo, en vez de empezar un año o unos pocos meses antes de las elecciones. La totalidad de organizaciones que integran la coalición acordó que se debe desarrollar capacidad en todas las organizaciones para que puedan educar a las mujeres respecto al sufragio, movilizarlas a fin de que se unan a partidos políticos y apoyarlas para que sean lideresas en sus partidos políticos”.

Notas: 
Ver: Mugabe amenaza con sacar a Zimbabue de la Comunidad del África Meridional, EFE, 5 de julio de 2013. Ver también: Mugabe se disculpa por comentario sobre‘mujer de la calle’, Daily Nation, 19 de agosto de 2013 (en inglés).

Por Susan Tolmay 
"Si la Constitución es para la igualdad de 
género entonces es para nosotras!" Photo: WCoZ

Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 4 de octubre de 2013. Título original: Women Rights Organisations Strategize for Democracy in Zimbabwe. Traducción: Laura E. Asturias.