octubre 14, 2013

Viena+20: Algunos progresos en OMNA pero persisten la relatividad de los derechos y las reacciones adversas


En esta más reciente entrevista que forma parte la conmemoración por AWID del 20º aniversario de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en Viena en 1993, conversamos con Mahnaz Afkhami, Directora de la Asociación de Mujeres por el Aprendizaje de sus Derechos, el Desarrollo y la Paz, sobre algunos progresos y retos para los derechos de las mujeres y la organización a favor de esos derechos en la región de Oriente Medio y Norte de África (OMNA) en los últimos veinte años.

AWID: En tu opinión, ¿cuánto hemos avanzado en los últimos veinte años en la realización de los derechos humanos universales de las mujeres? ¿Cuáles son algunas historias de éxito para las mujeres en la región de OMNA en las dos últimas décadas?

Mahnaz Afkhami (MA): Uno de los logros más importantes de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Conferencia de Viena) fue el acuerdo global formal de que los derechos de las mujeres son derechos humanos y los derechos humanos universales tiene preeminencia sobre valores culturales que podrían entrar en conflicto con tales derechos.

Cuando son exitosos, encuentros mundiales como la Conferencia de Viena conducen a un cambio de paradigma que abre el camino para otras acciones. La Conferencia de Viena hizo posible la formación de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que luego creó la posición de Relatora Especial sobre la Violencia contra la Mujer, sus Causas y Consecuencias. La Conferencia ayudó a reenfocar la misión de la ONU en torno a la centralidad de los derechos humanos. La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, adoptada por la Asamblea General de la ONU dos años después de la Conferencia de Viena, se convirtió en un modelo y una inducción para que los parlamentos nacionales promulgaran leyes apropiadas. El apoyo de la Conferencia a las organizaciones nacionales independientes de derechos humanos les ayudó aumentar su número de 35 a 100.

El mayor logro de la Conferencia de Viena fue el consenso sobre la aplicabilidad universal de los derechos humanos. Las instituciones y los instrumentos que surgieron a raíz de la Conferencia han proporcionado a las mujeres vehículos nacionales e internacional fuertes para movilizarse, organizarse y abogar por los derechos; sin embargo, queda una enorme cantidad de trabajo por hacer para conseguir y asegurar los derechos humanos de las mujeres.

En la región de OMNA, nociones globales como la universalidad de los derechos humanos han contribuido sustancialmente a expandir la conciencia de las mujeres, especialmente respecto a comprender que los derechos son integrales para nuestra autodefinición como mujeres y como humanas; que los derechos son inherentes a nuestra humanidad, no a nuestra afiliación a una religión ni a nuestra raza, cultura o nacionalidad. Esta conciencia brinda la base sobre la cual se sustentan la solidaridad y la construcción de movimientos. Se ha generado a través del trabajo de activistas valientes que enfrentan graves retos y mediante la conexión expandida de las personas de estos países—que en un 70 por ciento son menores de 30 años y son cada vez más adeptas en el uso de modernas tecnologías de información y comunicación para conectarse con sus pares en todo el mundo.

La construcción de movimientos en la región de OMNA ha conducido a campañas exitosas en varios campos, abriendo puertas a futuras posibilidades. Un ejemplo interesante y conmovedor del intercambio de conceptos y estrategias a través de las fronteras es la ley de familia marroquí. Décadas de lucha hicieron posible el histórico Código de Familia de 2004 de Marruecos, que es un faro para los derechos de las mujeres musulmanas. Elevó la edad legal para contraer matrimonio y da a las esposas responsabilidad y control mancomunados con los maridos en asuntos familiares tales como la propiedad a la hora de un divorcio. También penalizó el acoso sexual. Estos procesos de cabildeo, promoción y defensa fueron documentados, traducidos y compartidos a nivel internacional. En 2006, usando estrategias similares, activistas por los derechos de las mujeres iraníes comenzaron su extraordinaria campaña Un Millón de Firmas por la Reforma de las Leyes de Familia, un modelo de campaña puerta a puerta, de trabajo mediante redes sociales y de comunicación que consiguió un impresionante 30 por ciento de firmas de hombres. Este trabajo en redes y construcción de movimiento fueron una de las principales fuerzas detrás del Movimiento Verde de Irán en 2009 que, si bien fue suprimido, continúa siendo una experiencia que seguirá impactando el proceso del desarrollo de la democracia en el país.

Hay otros ejemplos de éxitos importantes en otras naciones—muchos de los cuales se relacionan con la campaña sobre ciudadanía encabezada por el Líbano—que amplían la promoción y defensa de los derechos de nacionalidad de las mujeres al vincularlos a los derechos y responsabilidades de la ciudadana o el ciudadano individual de cara al Estado. Esto brinda un buen marco para el debate sobre los derechos, que incorporará el rol de las mujeres en los movimientos por la democracia y la importancia de su asociación con hombres en el logro de la igualdad y los derechos para toda la gente.

AWID: A pesar de la Declaración y el Programa de Acción de Viena y muchas otras declaraciones, convenciones e instrumentos, los derechos humanos de las mujeres continúan siendo violados, a menudo con impunidad. ¿Cuáles son algunas de las violaciones nuevas o en aumento de los derechos humanos de las mujeres en el mundo y particularmente los derechos culturales de las mujeres en la región de OMNA?

MA: El reto para los derechos humanos de las mujeres es doble. Uno se relaciona con el concepto general de la relatividad de los derechos—una posición ideológica invalidada en la Conferencia de Viena y en las subsiguientes conferencias de la ONU sobre las mujeres. La relatividad de los derechos en la región de OMNA es defendida por fundamentalistas que afirman que ciertos derechos entran en conflicto con el islam y, por lo tanto, no son aplicables en la mayoría de países musulmanes. Esta posición es promovida por algunas feministas en Occidente con base en la elección y la diversidad, independientemente de nuestra experiencia mutua en todo el mundo y a lo largo de los siglos de que la posición fundamentalista que apoya la relatividad contraviene tanto la elección como la diversidad. Hay quienes plantean que entre el islam y el feminismo no hay un conflicto que no pueda resolverse mediante una interpretación apropiada de los textos religiosos. Desafortunadamente, cuando el concepto de la igualdad entre los sexos queda sujeto a la interpretación de cualquier texto religioso, quienes pierden son las mujeres. A fin de que las mujeres musulmanas puedan practicar su fe y sus derechos libremente, debe haber una separación entre la religión y la gobernanza; de lo contrario, el grupo mayoritario dictará el estilo de vida y los valores para todos los demás grupos.

Otro reto son las conservadoras reacciones adversas contra las mujeres a nivel mundial, que amenazan con hacernos retroceder años. Las activistas, por ejemplo, han tenido que privarse de una Quinta Conferencia Mundial sobre la Mujer por temor a que puedan ser debilitados o incluso revertidos los compromisos respecto a los derechos plenos de las mujeres acordados por la comunidad internacional hace casi dos décadas. Estas reacciones adversas han sido particularmente marcadas en la región de OMNA en años recientes. Las mujeres estuvieron a la vanguardia de los movimientos que culminaron en las transiciones en el mundo árabe en 2011. Usaron sus habilidades en incidencia y sitios de medios sociales para comunicar sus quejas, demandas y visión para el futuro. Hicieron muchas cosas de manera abierta y visible durante las manifestaciones, y aun más tras bambalinas, como brindar ayuda y asistencia urgentes a víctimas de violencia y hacer limpieza tras las multitudes de manifestantes. Sin embargo, cuando se logró la victoria, los bien organizados islamistas, con sus abundantes recursos, ganaron los cargos de poder. Al igual que sus modelos, los ayatolás iraníes, su primer acto fue quitarles poder a las mujeres negando sus logros arduamente obtenidos. Se anularon las cuotas y las mujeres han sido excluidas de la adopción de decisiones de alto nivel. La ley sharia* fue declarada la base única de las leyes sobre la condición de las mujeres. Leyes que a las mujeres les tomó décadas lograr que se promulgaran, como el derecho de las mujeres al divorcio y la prohibición de la mutilación genital femenina, han sido atribuidas a Occidente o llamadas “leyes de primeras damas”, por lo tanto despojando de autodeterminación, orgullo y poder a las activistas que fueron las auténticas generadoras de cambios.

AWID: ¿Cuál rol han jugado los movimientos de mujeres en hacer avanzar algunos de los asuntos que ya describiste?

MA: Los movimientos de mujeres han sido más instrumentales en el intercambio de conocimientos y desarrollo de habilidades con jóvenes de ambos sexos para promover los derechos y la democracia. Dado que las mujeres han sido las más desfavorecidas respecto a los derechos pero al mismo tiempo han tenido conexiones con redes regionales y mundiales, hasta cierto grado están más adelantadas en lo que se refiere a comprender las estrategias de promoción y defensa basadas en los derechos. Han utilizado métodos sofisticados de trabajo en redes sociales que, con la expansión de los aparatos celulares, se ha hecho accesible a las bases. Además, las mujeres de la región de OMNA piensan en las mujeres no sólo como individuas, sino como personas dentro de familias y comunidades. Aunque estos vínculos han tenido la consecuencia negativa de demasiada interferencia con sus elecciones, ellas también se han vuelto cada vez más diestras en el uso de redes y conexiones que no son exclusivamente para mujeres.

AWID: A medida que se acerca la expiración de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en 2015 y está siendo negociada una nueva agenda para el desarrollo, ¿cuáles son, en tu opinión, algunas de las oportunidades y amenazas para promover los derechos humanos de las mujeres en las áreas que abordaste arriba?

MA: Lo más importante para los derechos de las mujeres es que la nueva agenda nos brindará la oportunidad de enfatizar que todos los aspectos del desarrollo sostenible dependen de la participación de las mujeres y, por lo tanto, de la asignación de prioridad y recursos específicamente para realizar su participación plena e igualitaria. La amenaza radica en seleccionar una medida entre muchas y reducir a eso la aspiración de las mujeres. En los ODM teníamos como áreas prioritarias la educación de las niñas y la mortalidad materna pero, por muy importantes que éstas sean, no pueden ser la respuesta a un problema que requiere un enfoque holístico tanto transectorial como intersectorial. Al pensar en la era posterior a 2015 y hacer planes, debemos recordar nuestro viejo mantra: “todos los asuntos son asuntos de las mujeres”.

Nota:

* La ley sharia es la base de las leyes de estatuto personal en la mayoría de naciones islámicas.

Sobre la serie de Viena+20:

Como parte de la conmemoración del 20º aniversario de la Declaración de Viena y del Programa de Acción que fue adoptado por las representaciones de 171 estados en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, AWID está produciendo una serie de entrevistas escritas y en audio sobre Viena+20 destacando a feministas prominentes que participaron en la defensa de los derechos humanos de las mujeres antes y después de la Conferencia de Viena.

Lee las entrevistas ya publicadas:



Por Susan Tolmay
Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 11 de octubre de 2013. Título original: Vienna +20: Some Progress in MENA but Relativity of Rights and Backlash Persist. Traducción: Laura E. Asturias