febrero 12, 2014

Estamos Hartas: Declaración Feministas Valdivia

Las organizaciones e individualidades que hoy nos reunimos en torno a un feminismo latinoamericano y anticapitalista, desde el sur de Chile manifestamos: Estamos en febrero, mes del amor, de regalos, flores, chocolates y viajes, un mes donde se muestra el amor a través de tarjetas y mensajes como “te amo”. Pero mientras una mano sostiene la flor la otra guarda puño del agresor.

Cada día mujeres y niñas sin discriminación de edad vivimos violencia. En las leyes y políticas públicas, se ha restringido la violencia sólo a un espacio familiar, disociando el problema de un sistema patriarcal y perpetuando que los hechos aberrantes sigan ocurriendo. Si tocan a una nos tocan a todas: hemos soportado abusos sexuales cuando niñas; agarrones, miradas lascivas con la excusa de piropos; hombres que abusan de su puesto de poder como profesores, curas o jefes que piden “favores sexuales” a cambio de ciertos beneficios. 

Si soy mapuche soy doblemente oprimida, si soy pobre y endeudada, triplemente oprimida, la violencia se agudiza en el país más neoliberal del mundo, sin respeto a nuestra tierra ni a sus culturas ancestrales. Con un sistema previsional ladrón, un código laboral que nos impide luchar por nuestros derechos: en el mundo del trabajo nos discriminan por ser madres trabajadoras, nos violentan cuando hay mujeres que no pueden ir al baño en su jornada laboral y las obligan a usar pañales. ESE ES NUESTRO CHILE PURO Y AZULADO.

Me violentan cuando soy pobre y debo abortar en la clandestinidad, cuando mi sexualidad está determinada por políticos y eclesiásticos. Cuando soy sureña, madre, artesana, lesbiana, machi, en el fin del país, con un gobierno que gobierna para Santiago, con tantos compañeros de izquierda que son igual de conservadores que la derecha, estamos en la misma mierda. Por eso, llamamos a la izquierda a concientizar e incluir en sus demandas las reivindicaciones históricas del movimiento feminista en Chile, no basta sólo con “solidarizar”, es nuestro deber revolucionario.

La violencia contra las mujeres está enraizada y naturalizada en nuestra cultura, y se sigue reproduciendo un sentido común cómplice que la fomenta. Por eso, aunque más de cien mil mujeres denuncian, otras miles no llegan a denunciar las agresiones, la explotación, abusos sexuales y otras violencias dentro y fuera de las familias. Este sentido común ha instalado socialmente que las mujeres no podemos decidir sobre nuestros cuerpos; sacraliza la maternidad aun cuando sea resultado del abuso de poder y la violación incluso en niñas, agregando a esta violencia la negación del aborto; nos hace objetos y gancho para la publicidad de productos comerciales varios; inculca además que somos propiedad de los hombres y debemos responder a sus deseos, razón por la cual unos cuantos convivientes, maridos, pololos, andantes, pasados o presentes, llegan incluso a cometer femicidio. 

Es por esta razón que este mes nos sumamos a dos acciones: “La Caminata del Silencio”, que se ha hecho en Arica, Valparaíso, Puerto Montt, Temuco y Valdivia. En Santiago además, mujeres familiares de asesinadas encabezaron última marcha del 25 de noviembre. Levantamos el silencio como grito de rebeldía y respeto por las mujeres asesinadas. Acompañadas caminamos, demostramos que no estamos solas. Además nos sumamos a "Un Billón de Pie”, un baile de justicia y compañerismo mundial, donde en todos los continentes se levantan mujeres por nuestras caídas, por las que sufren diariamente y por nuestra liberación en todos los ámbitos de la vida. Queremos romper con esta sociedad machista a través del arte y la conciencia de que estamos unidas bajo el mismo sentir.

Sólo en lo que va del año 2014 ya son 10 las mujeres asesinadas, el luto y la rabia nos acompañan, pero seguiremos denunciando las creencias y prácticas que subordinan a las mujeres, no hay gobierno que logre los cambios sin una movilización fuerte y capaz de conducirlos; luchando contra la impunidad de los agresores sean de donde sean; afirmándonos en nuestro valor, autonomía y decisión de erradicar la violencia de nuestras vidas, e impulsando la reflexión de mujeres y hombres para ir transformando esta cultura patriarcal hacia una nueva humanidad. 

Cuando la mujer avanza ningún hombre retrocede!

Viva la lucha feminista!

VENCEREMOS