marzo 17, 2014

CSW58 - El rol de la sociedad civil, la geopolítica y la Santa Sede en las negociaciones

CSW58 – El rol de la sociedad civil, la geopolítica y la Santa Sede en las negociaciones
Foto: Susan Tolmay
La 58ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer(CSW58), cuya finalidad es evaluar los retos y logros en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para las mujeres y las niñas, inició esta semana y continuará hasta el 21 de marzo en Nueva York. AWID entrevistó a Cynthia Rothschild, activista en género, sexualidad y derechos humanos, sobre algunos de los asuntos que afectan las negociaciones de este año.


AWID: El periodo de sesiones de la CSW se encuentra en pleno desarrollo y están teniendo lugar las negociaciones sobre las Conclusiones Convenidas. Habiendo visto diversas versiones de las Conclusiones Convenidas, ¿cuáles consideras que son los asuntos más importantes en juego durante las negociaciones de este año, en vista del tema y el actual contexto?

Cynthia Rothschild (CR): La pregunta este año es si los gobiernos apoyarán los derechos humanos de las mujeres, y de todas las personas, en formas que estén a la altura de lo que muchos movimientos sociales vibrantes que existen en todo el mundo están diciendo y exigiendo. ¿Estamos aún viviendo en la década de 1990 con los resultados de esas conferencias,[i] que en su momento fueron trascendentales pero de los cuales activistas han avanzado? Parece que los gobiernos, debido a sus prioridades y compromisos geopolíticos, están empecinados y empujándonos a librar las mismas batallas que hemos estado luchando durante al menos las dos últimas décadas.

La tarea por delante es que las defensoras de los derechos de las mujeres influenciemos e instemos a los gobiernos para que apoyen sus propios compromisos acordados previamente y creen nuevos. Es necesario que los gobiernos tengan en cuenta las realidades de las vidas de las mujeres—discriminación, violencia, pobreza, falta de acceso a recursos, injusticia ambiental, etc.

El lenguaje que se está negociando en el documento final de la CSW58—las Conclusiones Convenidas (CC) negociadas entre los gobiernos—es particularmente importante en la sesión de este año debido a los debates que está habiendo en torno a la Agenda de Desarrollo posterior a 2015. Ahora que vamos dejando atrás los ODM, es esencial que el nuevo paradigma del desarrollo tome en cuenta las realidades de las vidas de las mujeres—y no debería verse inmerso en una geopolítica que dicta las decisiones de los gobiernos o en la retórica de hace veinte años. Estas negociaciones en la CSW son especialmente importantes pues serán una de las pocas herramientas específicas en materia de género que serán utilizadas en las negociaciones en curso sobre el desarrollo posterior a 2015, lo cual significa que el lenguaje que los gobiernos acuerden en las CC se usará en los procesos oficiales del desarrollo posterior a 2015 que culminarán en debates de la Asamblea General que están ocurriendo parcialmente este año y continuarán en 2015. El siguiente paradigma acordado por los gobiernos será producto de ese proceso.

En lo concerniente a los intereses de las mujeres, uno de los asuntos que estoy siguiendo de cerca se relaciona con los derechos sexuales en general, y lo que está en juego es si los gobiernos apoyan la toma de decisiones autónomas de las mujeres, nuestro derecho a controlar nuestros cuerpos, los derechos a una vida libre de violencia, coerción y discriminación. Todos estos derechos están siendo atacados en los debates sobre las CC, como también todo el marco de los derechos humanos, así que hay algunas grandes discusiones y ciertos gobiernos están siendo muy obstruccionistas. El lenguaje y el marco general de los derechos humanos están profundamente bajo ataque, lo cual es una gran preocupación para las defensoras de los derechos de las mujeres. El lenguaje sobre la sexualidad está siendo atacado—la orientación sexual y la identidad de género son siempre una papa caliente geopolítica. Los gobiernos manipulan argumentos sobre la cultura, la religión y la soberanía y en esto subyace una agenda muy anti-gay, contra el aborto, los derechos reproductivos y la igualdad de género.

AWID: ¿Cómo puede la sociedad civil influir en las Conclusiones Convenidas y cuáles son, a tu criterio, los retos a futuro?

CR: El principal reto es que si bien estamos aquí hablando de los derechos de las mujeres, los debates nunca se refieren a una sola cosa. Entonces, podríamos pensar que estamos hablando de la igualdad de género, los derechos de las mujeres, la sexualidad y cuestiones relacionadas con la autonomía de las mujeres, pero nos vemos atrapadas en una maraña geopolítica de discusiones sobre una gama de otros asuntos tales como petróleo, ayuda, espacio aéreo militar, acuerdos comerciales y económicos, etc., y éstos son siempre los asuntos que influyen en cómo los gobiernos adoptan posiciones en estos espacios. Siendo así, nunca sabemos realmente con qué estamos lidiando pues, por ejemplo, podemos pensar que estamos hablando de una educación integral en sexualidad y que los gobiernos están anuentes a apoyar ese lenguaje pero, dependiendo de la geopolítica entre Estados específicos en un momento particular, son esos asuntos los que impulsan las negociaciones. Éste es el contexto geopolítico más amplio dentro del cual tenemos que trabajar y ésas son cosas difíciles de definir.

En lo relativo a la sociedad civil y nuestra influencia en este proceso, los gobiernos estarían perdidos sin nosotras/os. Somos quienes estamos haciendo el trabajo activista, brindando servicios y en general creando análisis en el mundo; no lo hacen los/as diplomáticos/as. Es nuestro trabajo producir el análisis, la comprensión y los matices, así como entregar todo eso a los gobiernos aliados y cuestionar a los gobiernos opositores respecto a lo que sabemos que es verdad. Los gobiernos están jugando su propio juego geopolítico y es nuestra tarea asegurar que cuenten con las mejores herramientas a su disposición; esas herramientas suelen ser las verdades que sabemos y llevamos a estos espacios. A un nivel muy práctico, ayudamos continuamente a las delegaciones de los países a comprender los asuntos que están negociando; en la mayoría de los casos no sabrían como negociarlos sin que les proporcionemos el detalle, y ésa es una contribución crucial que activistas, organizaciones y movimientos por los derechos de las mujeres hacemos a este proceso. También brindamos apoyo ético y moral a las delegaciones que son nuestras aliadas, lo cual es importante porque las organizaciones de derecha / conservadoras se toman muy en serio este espacio y no podemos cederles el espacio; sabemos que estamos en el lado correcto de la justicia, pero es una batalla recordárselo al resto de la gente.

Algo que también dificulta este proceso es que las organizaciones de la sociedad civil no pueden observar directamente las negociaciones, así que mientras transcurren las dos semanas de la CSW58 hay una falta de rendición de cuentas en el proceso pues está tan cerrado a la sociedad civil.

AWID: ¿Cuál rol juega la Santa Sede en la CSW y cómo afecta esto las negociaciones?

CR: La Santa Sede está profundamente involucrada en el proceso de la CSW—en esencia funciona como un Estado en este espacio y ejerce una gran influencia. La gente no debería dejarse engañar por el hecho de que hay un nuevo Papa a quien en ocasiones se le ha citado como alguien con el potencial de tener posiciones más moderadas. En este proceso, la Santa Sede está impulsando un lenguaje de lo más conservador, regresivo y en contra de las mujeres y de los derechos humanos; eso siempre sucede y no tenemos razón para creer que la situación cambiará. La Santa Sede trabaja muy específicamente con varios Estados, lo cual no significa que esos Estados no tendrían posiciones conservadoras de todos modos, pero esos acuerdos y ese conjunto de ideologías en común tienen mucho que ver con la protección de la Iglesia y de las conexiones—incluso económicas—entre los Estados y el Vaticano. Esto también significa que organizaciones de derecha, algunas de ellas con sede en Norteamérica, están muy presentes aquí, trabajan como portavoces de la Santa Sede y están usando estrategias similares a las de activistas por los derechos de las mujeres con las que también están tratando de influir asertivamente las posiciones de los Estados.

Es necesario que la Santa Sede quede al descubierto por tener las posiciones conservadoras que tiene. A veces funciona encubierta aquí, pidiendo a otros Estados que hablen en nombre de ella, lo cual significa que existe una influencia religiosa conservadora muy fuerte en la CSW. Alternativamente hay algunas organizaciones religiosas que son más progresistas y apoyan mucho más los derechos humanos de las mujeres, pero tienen montañas que escalar.

Por Susan Tolmay
Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 14 de marzo de 2014. Título original: CSW58 – The Role of Civil Society, Geopolitics and the Holy See in Negotiations. Traducción: Laura E. Asturias