abril 18, 2014

Más allá de la Unión Civil

Miles personas de todas las edades recorrimos las calles de Lima el sábado 12 de abril respaldando al proyecto sobre la unión civil entre personas del mismo sexo que ha sido presentando por el congresista Carlos Bruce[1] , que, entre otras cosas, propone que las parejas del mismo sexo tengan los mismos derechos que tendría un pariente de primer grado cuando se trate de tomar decisiones sobre la salud, acceder al seguro social del otro o la otra, formar una sociedad ganancial, adquirir la nacionalidad peruana en caso de que sea un extranjero, entre otros derechos de los que sí gozan las parejas heterosexuales. Esta ley, que en realidad es un primer paso hacia la igualdad de derechos que merecemos todas las personas, ha despertado la solidaridad de miles y miles de personas y no sólo de las que asistieron a la marcha.

Pero también se han levantado voces que, haciendo gala de los insultos, del prejuicio y hasta de la violencia, se oponen a este proyecto, llegando incluso a amenazar de muerte al congresista Bruce, como lo denunció en su cuenta de Facebook: “Son dos comentarios. Uno dice: ‘la homosexualidad es una abominación a los ojos de Dios despierten mierdas muerte a carlos bruce.’ El otro dice: ‘hay k matar a carlos bruce’ [2]” . Ello no hace sino evidenciar el nivel de fanatismo e intolerancia de algunas personas, cuando se trata de reconocer los derechos de personas que salen de la norma.

También se han presentado otros proyectos de ley para quitarle peso al proyecto de Bruce. Es el caso del congresista Julio Rosas, que ha intentando cuestionar la unión civil como un derecho basándose en lo que podríamos llamar disfuerzos científicos al decir que “hasta el día de hoy no se ha encontrado el gen o ADN gay, sólo existe XY (hombre) y XX (mujer). Ergo no se puede hablar de derechos humanos” [3]. Lamentablemente lo que podría parecer una broma de mal gusto es el pensamiento de un congresista cuyo proyecto de ley reduce la posibilidad de acceder al derecho a su mínima expresión, al plantear una propuesta que tiene como objeto la atención mutua entre dos personas, independientemente de si son pareja o no, y tiene la finalidad, nos dice, de “establecer y reconocer derechos patrimoniales, sean estos de carácter pensionario o hereditario y otros” [4] , señalando también que una de las personas podrá decidir cuándo se requiere iniciar tratamientos quirúrgicos de emergencia. La cereza de la torta, como se diría popularmente, la tiene el artículo 4, que se refiere a las reglas que rigen la atención mutua. Entre otras perlas, el numeral 2 señala que: “En caso de muerte sin testamento de uno de los acordantes, podrá heredar el otro, siempre y cuando no existan herederos legales”.

En la misma línea, la congresista Martha Chávez ha presentado otro proyecto de ley, proponiendo un régimen de sociedad solidaria, a la cual define como “el acuerdo voluntario entre dos personas mayores de edad que hacen vida en común con el objeto de asistirse, apoyarse y que origina derechos patrimoniales y otros que esta ley señala”. [5] En este caso, tenemos otro claro ejemplo de una congresista que se ha opuesto a cualquier iniciativa que implique el reconocimiento de derechos de las parejas del mismo sexo porque, según ella, eso no es “natural”, pero que intenta parecer buena onda y comprensiva, al decir que “quiero mucho a los homosexuales, muchos de ellos son quienes me atienden en la peluquería. Trato de entenderlos y ellos mismos me han explicado su situación”. [6] Parece que de nada ha servido.

Por otro lado, más allá del necesario debate que debe seguir dándose en el Congreso, que tiene la obligación de legislar para todos los ciudadanos y ciudadanas, garantizando los derechos de todos y todas, y más allá que esta discusión es un gran paso, es también necesario exigir y plantear diferentes acciones que vayan desde lo pequeño y cotidiano hasta la implementación de políticas públicas que respondan a las demandas y necesidades específicas de las personas LGTBI.

Si bien es cierto ya hay un sector de gente, especialmente jóvenes, dispuesta a disputar con los discriminadores, como ha sucedido recientemente en un centro comercial y en una librería [7] , hay miles de personas que viven las consecuencias del prejuicio que convierte su vida en un infierno, porque el infierno no es el amar a una persona del mismo sexo, o ser diferente, como nos increpan ciertas religiones o religiosos, invocando manipuladoramente incluso los derechos del niño o su interés superior. El infierno lo crean y recrean cotidianamente los prejuicios, la ignorancia y la violencia, como la que tuvo que vivir Luis Enrique, un adolescente de 15 años quien fue cotidianamente acosado por su hermana porque lo veía amanerado. Le decía maricón y lo golpeaba, llegando a los extremos de bañarlo con orines ensuciando su ropa del colegio, lo cual marcó el límite de su resistencia, optando por el suicidio como forma de escapar de esa violencia. [8] Inimaginable la soledad de un chico de esa edad, que debía vivir la discriminación y la violencia en un espacio que para todos y todas debía ser el espacio primero de protección, como lo dice Lucero Cuba:

“Cuando un chico o chica es víctima de racismo, en las calles, en el colegio, sabe que su familia lo va a apoyar, que su hogar es un refugio, y que puede confiar en sus padres (…) Pero cuando una chica lesbiana, un chico gay o un chico trans es víctima de discriminación, sabe que de eso no podrá hablar con sus padres, que seguramente en su hogar también encontrará discriminación e incomprensión, que en su hogar podría sentirse peor de lo que ya se siente afuera”. [9] 

La ruta de la discriminación a las personas LGTB se inicia desde que nacen, con los prejuicios y la ignorancia. “Lo prefiero ladrón a maricón”, me dijo hace algunos años un amigo en relación a su hijo recién nacido. En algunas ocasiones, he escuchado también que los prefieren muertos y eso es lo que debió pensar Francisco Vásquez Saldaña, de 25 años, cuando golpeaba brutalmente a su hermana porque mantenía hace muchos años una relación con una mujer, quien, al salir a defender a su pareja, recibió varios machetazos del agresor, desfigurándole el rostro.[10] 

La familia, el lugar de refugio y protección, es el primer espacio de agresión la mayoría de veces. Luego viene el colegio, donde con seguridad sentirán el bullying de los chicos, de los profes, los llamarán maricones, marimachas, para seguir luego en los otros espacios, en la negativa a darles un trabajo, a dejarles entrar a un restaurante, en el pánico que les quiten los hijos o la casa, en el tener que esconder a su pareja y simular heterosexualidad, concediéndoles su deseo a los intolerantes, y un sinfín de etc. que son en realidad restricciones de derechos. Para cambiar esta situación, para que todos y todas aceptemos que el amor es posible en sus diferentes manifestaciones, la lucha por la unión civil de las parejas homosexuales es un gran primer paso, pero hacen falta pasitos cada día, que nos comprometan a todos y todas, cosas pequeñas como generar espacios para el reconocimiento y la reflexión sobre la discriminación, con chicos, con chicas, para que se conozcan y se reconozcan en otras experiencias de vida, y puedan contar sus sufrimientos, sus alegrías y sus miedos. “Vine aquí siendo homofóbico”, nos dijo un chico de 14 años que participó en un taller sobre discriminación [11], en donde chicos y chicas que habían vivido diferentes tipos de discriminación compartían sus testimonios. Él, al igual que muchos otros y otras, al escuchar a Lucero Cuba y su historia, quedó impresionado. “Me voy diferente”, nos dijo al final, mientras otra de las chicas nos dijo que a ella le parecía horrible lo de las relaciones homosexuales y que ahora entiende que de ser felices se trata. Y sí pues, de tener la posibilidad de ser felices, con iguales derechos, se trata.

Por Rosa Montalvo Reinoso

NOTAS:

1. Proyecto de Ley N° 2647/2013-CR, Proyecto de Ley que establece las uniones civiles entre personas del mismo sexo, 12 de septiembre del 2013.
3. Ginno P. Melgar, “¡Nos salió ‘científico’!”, Lamula.pe, 1º de abril del 2014.https://redaccion.lamula. pe/2014/04/01/nos-salio-cientifico/ginnopaulmelgar/
4. Proyecto de Ley N° 2801/2013-CR, Proyecto de Ley que propone la Ley de Atención Mutua, 21 de octubre del 2013.
5. Proyecto de Ley N° 3273/2013, Proyecto de Ley que propone la ley de Régimen de Sociedad Solidaria, 14 de marzo del 2014.
6. Gonzalo Pajares, “Nunca estaremos listos para la unión civil”, Entrevista a Martha Chávez, Perú 21, 14 de abril del 2014. http://peru21.pe/impresa/nunca-estaremos-listos-union-civil-2178715
7. Ver Betzabeth La Riva Marrou, “No me voy a callar más: Discriminación en Crisol Jockey Plaza”, Lamula.pe, 14 de abril del 2014. https://soylesbianayque.lamula.pe/2014/04/14/no-me-voy-a-callar-mas/betz...
8. “Adolescente gay se suicida por insultos de su hermana”, El Trome, 11 de julio del 2013.http://trome.pe/actualidad/escolar-se-suicido-porque-era-victima-bullyin...
9. Testimonio de Lucero Cuba en Guía metodológica para docentes: Enfrentando la discriminación el racismo y la violencia, Asociación Servicios Educativos Rurales, marzo del 2014.
10. “Yurimaguas: Hombre ataca con un machete a la pareja de su hermana lesbiana”, Perú.com, 4 de marzo del 2014. http://peru.com/actualidad/nacionales/yurimaguas-hombre-ataca-machete-pa...
11. SER organizó una serie de talleres con adolescentes y jóvenes que, en base a diversos testimonios de víctimas de discriminación en diferentes formas, de racismo y violencia, les permitió reflexionar sobre las dolorosas experiencias y resistencias de adolescentes y jóvenes víctimas de la discriminación, el racismo y la violencia. Ver video en:https://www.youtube.com/watch?v=R4j4T3V1GPk