junio 13, 2014

Convenio de Estambul: Europa coopera en erradicar violencia contra las mujeres

Europa está abierta para aprender de estos 20 años de la Convención de Belém do Pará, declaró aquí Carolina Lasen Díaz, una de las principales impulsoras del Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha Contra la Violencia hacia las Mujeres y la Violencia Doméstica.

Más conocido como "Convenio de Estambul", acordado en esa ciudad turca en 2011, ese tratado será vinculante a partir de agosto próximo.

Ahora que la convención latinoamericana y del Caribe ya es mayor de edad, la de Estambul "extiende su mano abierta para que haya una fluida cooperación", dijo Lasen Díaz durante el Foro Hemisférico del vigésimo aniversario de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrado en esta ciudad, capital del estado mexicano de Hidalgo, los días 14 y 15 de mayo.

Europa no ha dejado de reconocer la violencia contra las mujeres, pero la violencia sexual sigue subestimándose Investigaciones en ese continente indican que solo entre dos y 10 por ciento de las violaciones son denunciadas.

Igual ocurre con otros hechos de violencia contra las mujeres en el viejo continente, que hacen pensar, según Lasen Díaz, si la existencia de mitos y estereotipos hacen que ellas rechacen denunciar y obtener justicia.

La Convención de Estambul tiene como objetivo proteger a las mujeres contra todas las formas de violencia, a la vez que prevenirla, perseguirla y eliminarla, lo mismo que la Convención de Belém do Pará, creada hace 20 años.

También persigue contribuir a la eliminación de toda forma de discriminación y promover la igualdad real entre mujeres y hombres, mediante la autonomía de las primeras, para lo cual apoya a las organizaciones civiles y las fuerzas y cuerpos de seguridad a fin de que cooperen de manera eficaz en un enfoque integral.

"¡Actúa contra las violaciones! ¡Utiliza la Convención de Estambul!". Con esta campaña en 33 países de Europa, celebrada en diciembre del año pasado, se dio a conocer ampliamente el Convenio del Consejo de Europa, con el cual ese continente ha abierto el camino para establecer un marco jurídico propicio que proteja a las mujeres contra todas las formas de violencia.

Lasen Díaz, oficial de Programas del Consejo Europeo, adscrita a la Unidad de Igualdad de Género y su Dirección de la Democracia, precisó que el Convenio de Estambul --ratificado por 11 países y abierto a la adhesión de naciones no europeas-- se ha inspirado en el modelo de la Convención de Belém do Pará y define y criminaliza varias formas de violencia contra las mujeres.

Sobresalen, entre ellas, el matrimonio forzoso, la mutilación genital femenina, el acoso sexual y la violencia física y psicológica contra las mujeres.

A la par, establece un mecanismo de seguimiento específico para garantizar la aplicación efectiva de sus disposiciones por los Estados comprometidos, así como la creación de un grupo de expertos independientes para examinar si los países ratificantes cumplen o no sus compromisos.

La funcionaria europea afirmó que la Convención de Estambul se ha propuesto atacar las causas que originan la violencia contra las mujeres y aboga por cambiar estereotipos, perseguir a los culpables.

Pero, sobre todo, impulsa que los Estados criminalicen de forma jurídica, con duras penas, todas las formas de violencia que atentan contra las mujeres, lo que ya ha empezado a acontecer.

Lasen Díaz señaló que al Consejo Europeo se le conoce más como "Tribunal Europeo", lo cual le otorga manga ancha para establecer disposiciones jurídicas preventivas sobre la base de convenios en contra de la trata de mujeres y, en general, prevenir y combatir cualquier expresión de violación de los derechos humanos que atenten contra las mujeres.

Durante la mesa de trabajo " Prácticas promisorias en la prevención: desde el ámbito internacional", dijo que la Convención de Estambul propone diferentes tipos de prevención, incluidas campañas de concientización, modelos y programas específicos para atacar a los agresores, y el buen uso de los medios de comunicación.

El artículo 17 de la Convención de Estambul es específico sobre el papel del sector privado y los medios de comunicación, así como su participación en el desarrollo de políticas y directrices a fin de modificar los actuales modelos que promueven la violencia contra las mujeres con contenidos degradantes sobre violencia sexual, muy perjudiciales a la sociedad.

Frente a un auditorio muy atento, Lasen Díaz, de nacionalidad española, se refirió a los papeles positivo y negativo de los medios de comunicación.

Este último hay que tratar de controlarlo y minimizarlo, sobre todo porque perpetúa mitos, estereotipos y favorece prácticas usuales entre los varones como el acoso sexual, señaló. En tanto Internet, dijo, con cierto sentido de anonimato, facilita la impunidad de delitos sexuales contra las mujeres.

Hizo hincapié en el papel positivo de los medios de comunicación y su enorme potencial para favorecer un verdadero cambio de los estereotipos de la sociedad, e hizo referencia a dos proyectos del Reino Unido, vigentes en más de 20 países europeos, que utilizan webs donde las mujeres se atreven a hablar sobre las agresiones del sexo masculino que padecen.

Esas webs, agregó, han tenido un gran impacto y constantemente se están abriendo nuevas páginas en Internet con ese propósito. Pero hay que concientizar al público europeo sobre las obligaciones que tienen los medios de comunicación públicos y privados para ampliar sus mensajes en función de iniciativas con los objetivos de la Convención de Estambul, señaló.

Añadió que Internet y los medios de comunicación pueden ser socios en aumentar las campañas con contenidos de igualdad de género, con buen periodismo, videos y mensajes sin costo, trabajando mano a mano con asociaciones civiles y con los gobiernos que tienen la obligación de perseguir el irrespeto a los derechos humanos.

No se trata, dijo, de satanizar a los medios de comunicación, sino de convertirlos en aliados para que, por ejemplo, difundan los actos de violencia con un sentido constructivo, que desaliente esas prácticas.

Lasen Díaz dio a conocer que el Consejo de Europa adoptó la medida de prohibir la discriminación, combatir la incitación al odio o cualquier acto de violencia contra las mujeres dentro de los medios de comunicación.

Con ello, agregó, se anticipó a la fecha en que dicha convención será vinculante, a partir del primero de agosto próximo, para que sea promovida una imagen no estereotipada de las mujeres en relación con los hombres, se tomen medidas de autorregulación como códigos de conducta, y se propicie una imagen de la mujer enaltecedora, para irse adaptando a los marcos legales que se establecerán en el futuro.

Entre estos, citó mecanismos de vigilancia a los medios de comunicación para detectar contenidos estereotipados ligados con causas que originan la violencia, así como propiciar una formación de periodistas que tenga nuevos instrumentos.

La funcionaria europea señaló que, como parte de la Convención de Estambul, a finales de 2013 se adoptó una estrategia con objetivos relevantes, como combatir los estereotipos de género y el sexismo, diseminar e intercambiar medidas para dar visibilidad a prácticas de igualdad de género, con la participación de los medios.

Un total de 17 países enviaron sus sugerencias y campañas mediáticas sobre el tema, especialmente en los Estados donde se están autorregulando y contrarios a la publicidad sexista, los cuales son potenciales futuros miembros.

La elaboración del Convenio de Estambul le valió al Consejo de Europa el VIII "Premio de Reconocimiento a la labor más destacada en la Erradicación de la Violencia de Género 2012", concedido por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

Ese es el primer tratado europeo que aborda específicamente la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. Los países que lo ratifiquen deberán establecer, además, servicios como líneas de asistencia telefónica, centros de acogida, servicios médicos, orientación y asistencia legal.

Por Sara Lovera y Gloria Analco 
Fuente: Semlac