junio 08, 2014

Reclamando los bienes comunes para la justicia de género y económica: Luchas y movimientos en la India

El desigual acceso de las mujeres a los recursos en cualquier economía es ampliamente reconocido como una fuente principal de desigualdad de género. La privatización y la apropiación por parte de los Estados de lo que antes fue tierra común afectan a quienes más dependen de este recurso para mantener sus medios de vida. AWID conversó con la investigadora independiente y académica india Soma Kishore Parthasarathy, quien ha estado estudiando y negociando el concepto de los 'bienes comunes' desde una perspectiva de género y cómo las mujeres en áreas rurales de la India están impugnando esta realidad al proponer una gestión compartida de los recursos comunes. 

AWID conversó con la investigadora independiente y académica india Soma Kishore Parthasarathy,[1] quien ha estado estudiando y negociando el concepto de los ‘bienes comunes’ desde una perspectiva de género y cómo las mujeres en áreas rurales de la India están impugnando esta realidad al proponer una gestión compartida de los recursos comunes.

AWID: ¿Cómo definiría usted los “bienes comunes”?

Soma Kishore Parthasarathy (SKP): Existen diversas conceptualizaciones sobre los bienes comunes. Desde una óptica convencional se entienden sencillamente como recursos naturales que están fuera del dominio privado y cuya finalidad es que sean utilizados por quienes dependen de su uso. Pero no son sólo recursos naturales—también son recursos de conocimientos, herencia, cultura, espacios virtuales, e incluso el clima juega un rol. El concepto de los bienes comunes antecede al régimen de propiedad individual y proporciona la base para la organización de la sociedad. Las definiciones dadas hoy día por entidades gubernamentales limitan su esfera a la tierra y los recursos materiales. Los intentos por liberar los bienes comunes desde el dominio compartido hacia el mercado plantean una seria amenaza a los bienes comunes tal como los conocemos y a la forma de vida asociada al principio de compartición arraigado en su acceso y uso.

Los bienes comunes tienen que ver con la práctica cultural de compartir espacios y recursos de sustento como un regalo de la naturaleza, para el bien común y la sostenibilidad de lo común. Pero en la actualidad los bienes comunes están bajo una creciente amenaza a medida que naciones y fuerzas del mercado los están colonizando.

AWID: ¿Puede explicar qué quiere decir al hablar de la colonización de los bienes comunes? ¿Cómo afecta esto a las mujeres en particular?

SKP: Colonizar los bienes comunes implica una usurpación depredadora de esos bienes por grupos en posiciones de autoridad y poder, quienes imponen su propio conjunto de normas y términos para el acceso a los bienes comunes, el uso y la regulación de éstos con el fin de satisfacer sus propias necesidades, con escasa consideración a las normas y principios organizacionales que existieron antes y poco respecto por las necesidades y derechos de quienes por siglos han dependido de los bienes comunes, ignorando los derechos personas usuarias tradicionales a pequeña escala, así como los asuntos de género y equidad.

Tomemos como ejemplo los alimentos. Históricamente, las mujeres han tenido que proporcionar alimentos a su familia y mantener los medios de vida debido a la división tradicional del trabajo en la mayor parte del mundo. Ya en la década de 1980, investigadoras/es mostraron que casi el 60 por ciento de los alimentos en regiones semiáridas provenía de tierra común.[2]Pero a medida que las economías han sido llevadas a un régimen neoliberal basado en el mercado, tanto el Estado como actores privados buscan reclamar los bienes comunes para su propio beneficio o el incremento de la renta pública, permitiendo que estos actores determinen cómo los bienes comunes serán usados y aplicados, como también quiénes se beneficiarán. Dado que la tierra está cada vez más controlada por grandes industrias y/o proyectos de infraestructura patrocinados por el Estado para actividades lucrativas como la extracción de minerales o la construcción de diques, las comunidades que dependen de esta tierra son empujadas aun más hacia la pobreza. Se convierte en un círculo vicioso—a medida que más personas son sumidas en la pobreza, se hacen más dependientes de los bienes comunes pero al mismo tiempo tienen menos acceso a ellos.

Para las personas más marginadas, incluyendo las mujeres rurales pobres, las/os adivasi(indígenas) y dalit en la India, el hecho de no tener acceso a los bienes comunes constituye un serio reto en su lucha por sobrevivir, mantener sus medios de vida y ser autosuficientes. Además, los abundantes conocimientos tradicionales y la condición de las mujeres en la sociedad también sufren como consecuencia y cada vez más a ellas se les deja fuera de los procesos para adopción de decisiones. Los impactos del desplazamiento de los bienes comunes son pobreza, hambre y malnutrición, así como pérdida de posición y medios de sustento.

AWID: ¿Cómo puede la reclamación de los bienes comunes ayudar a afrontar las desigualdades de género históricas o arraigadas?

SKP: En la India—como en muchos otros países del mundo—la propiedad privada continúa siendo una prerrogativa de los hombres, mientras que las mujeres tienen muy pocas posesiones. De hecho, estudios recientes calculan que sólo entre el ocho y once por ciento de la tierra en la India está en manos de mujeres y las que tienen títulos de propiedad son mayoritariamente viudas. Los ‘bienes comunes’ se encuentran en realidad donde las mujeres—especialmente las que están en situación de pobreza—tienen cierta autonomía en cuanto a gestionar las necesidades de sus familias para la supervivencia y adquirir alguna posición. Decir esto no es para reforzar los roles de las mujeres como principales cuidadoras o proveedoras, sino para reconocer su trabajo, incluso cuando buscamos maneras de abordar su carga laboral y corregir los torcidos patrones de la división del trabajo.

Es importante comprender cómo las relaciones de género cambian cuando a las mujeres se les niega acceso a los bienes comunes y control sobre ellos. El esfuerzo debería dirigirse a restaurar los derechos legítimos de las comunidades a estos recursos, propiciando que puedan mantenerse a sí mismas, al mismo tiempo evolucionando hacia sistemas de gobernanza más igualitarios y el uso de tales recursos—sistemas que reconozcan los roles de las mujeres y les brinden igualdad de oportunidades para adoptar decisiones.

Necesitamos apuntar a un cambio transformador reconociendo a las mujeres como reclamantes igualitarias de estos recursos. Si queremos un cambio de paradigma, tenemos que negociar dos cosas: 1) que las comunidades tengan derechos; y 2) que los derechos de las mujeres y los derechos de otras personas marginadas sean reconocidos como iguales dentro de esas comunidades.

AWID: ¿Cuáles retos quedan para los movimientos comunitarios y en particular los movimientos de mujeres?

SKP: Hay avances interesantes en la legislación, pero vemos que persiste la tendencia a ignorar los asuntos de la equidad de género cuando se redactan políticas relacionadas con los bienes comunes. Por ejemplo, recientes propuestas legislativas sobre los bienes comunes tienden a beneficiar a quienes poseen la mayor cantidad de ganado más que a personas propietarias de rumiantes a pequeña escala. Estas últimas tienden a ser más marginales y es más probable que sean mujeres, mientras que grandes propietarios de ganado también tienen más probabilidades de contar con otros bienes para mantener sus medios de vida y dependen menos de los bienes comunes.

Otra lucha enorme se relaciona con la desproporcionada carga de trabajo de las mujeres y la feminización de la agricultura más ampliamente. La creciente carga de trabajo, así como la torcida división del trabajo en función del género asociada a ella y la opresión concomitante, es una crisis en aumento que las mujeres están enfrentando, junto a una mayor pobreza para ellas. A través de mi investigación he hallado que las mujeres están trabajando mucho más arduamente pero logrando mucho menos. Cuando la carga de trabajo aumenta y los recursos son limitados, las mujeres en las comunidades se vuelven más vulnerables debido a conflictos tanto entre comunidades como con el Estado.

AWID: ¿Cuál es el rol que la construcción de movimientos de mujeres puede jugar en reclamar los bienes comunes?

SKP: Las estructuras del poder en la India están dominadas no sólo por castas altas sino también por hombres. Sin embargo, hay mujeres de las bases, como Dayamani Barla, de Yárjand, y Keli y Sarmi Bai, de Rajastán,[3]que están asumiendo un rol activo en reclamar los bienes comunes a nivel político y liderando movimientos. Pero es enorme la resistencia en un entorno de formulación de políticas muy dominado por hombres.[4]

Es esencial organizar a las mujeres dentro de movimientos más grandes para que sean capaces de reclamar y proteger sus derechos, como también lo es llevar a mujeres a posiciones de liderazgo e incorporar perspectivas de género en los foros donde se adoptan decisiones. Respecto a herramientas conceptuales y experiencias, creo que es importante reconocer que las mujeres han estado redefiniendo cómo quieren involucrarse en este discurso. Las mujeres de las bases están diciendo que lo que está en juego no son solamente títulos de tierra y recursos, sino también una forma de vida que sea autosuficiente y dé autonomía y dignidad a cada persona. En el caso de los movimientos tribales, las mujeres se unieron para manifestar que querían tener titularidad conjunta y exigir que el acceso fuera reconocido para todas las mujeres, incluso las hijas solteras porque también ellas tienen derecho a vivir con dignidad.

No se trata sólo de que la economía sea capaz de brindar y mantener oportunidades de prosperidad material; también es cuestión de crear medios de sustento en una economía compartida.

A nivel mundial está dominando la economía neoliberal, pero las luchas están avanzando y ganando terreno político. Es importante crear solidaridad entre movimientos en espacios como el Foro Social Mundial e involucrarse en el movimiento del Buen Vivir,[5]como se le llama en América Latina, creando medios de vida en una economía compartida. Veo una tendencia positiva en el hecho de que las mujeres están fortaleciendo la solidaridad entre regiones y continentes, además de que juegan roles más significativos como tomadoras de decisiones en movimientos para reclamar los bienes comunes. Estamos documentando nuestras prácticas aquí en sur del Asia y aprendiendo de América Latina para asegurarnos de que estas estrategias tengan un lente feminista.

Finalmente, compartir los bienes comunes informa acerca de cómo las relaciones sociales son construidas. Tiene menos que ver con reclamar derechos individuales y más con comunidades y las prácticas que las han fortalecido en sistemas de medios de vida liderados por comunidades.

Por Ana Abelenda 
Foto: Wimedia Commons
Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 6 de junio de 2014. 
Título original: Reclaiming the Commons for Gender and Economic Justice: Struggles and Movements in India. Traducción:Laura E. Asturias

[1]Soma Kishore Parthasarathy, geógrafa y feminista de corazón, ha estado trabajando en asuntos de género durante los últimos 30 años. Desarrolló un profundo interés en las intersecciones del género y la planificación de desarrollo regional y particularmente en cómo las luchas de las mujeres por proteger los bienes comunes pueden promover la justicia de género, económica y ecológica.
[2] Tierra de la cual dependen los medios de vida de las comunidades.
[3] Ellas son, respectivamente, lideresas de movimientos populares de base contra el acaparamiento corporativo de tierras y contra la minería, y de comunidades que viven en bosques.
[4] Un próximo ensayo por Soma Kishore Parthasarathy denominado “Interrogating State and Policy: Gender, Land and Natural Resource Regimes in Southern Rajasthan” [Cuestionando al Estado y las políticas: Género, tierra y regímenes de recursos naturales en el sur de Rajastán] será publicado por la Asociación India para Estudios sobre las Mujeres (IAWS). El ensayo fue presentado en la XIV Conferencia de IAWS, realizada en Guwahati del 4 al 7 de febrero de 2014. Un resumen del ensayo (en inglés) está disponible en el Libro de Resúmenes de la Conferencia, pág. 17.
[5] Ver: Martha Lanza y Raquel Romero, ‘Buen Vivir: Una introducción desde una perspectiva de derechos de las mujeres en Bolivia’, en Una revisión de modelos y estrategias alternativas para el desarrollo—Contribución especial para el 12º Foro Internacional de AWID, Cuadernos de IDeA #1, 2012, págs. 12-13; Maïté Niel, El concepto del buen vivir, 2011.