junio 28, 2014

¿Y si la contaminación fuera en nuestro barrio?

Imagínese usted que vive en una tranquila y soleada casa en La Molina desde su infancia, la casa que heredó de su familia y donde ahora está criando a sus hijos, para aprovechar el sol y el buen clima. Imagínese que un día le dicen que debe hacerse un examen de sangre de rutina y le descubren que supera la concentración habitual de cadmio en fumadores. Por si las moscas, decide hacerle el examen a sus hijos menores y descubre que ellos también superan estos niveles, pero sucede que ni usted ni sus hijos jamás han fumado, por lo que es imposible que la contaminación de cadmio en su sangre se hayan dado por esta vía. ¿Qué haría usted si esto le pasara?

Este que parece ser un caso de ficción lo es solamente porque el lugar en donde se da esta situación no es La Molina, sino las comunidades nativas de Nueva Esperanza, José Olaya, San José de Nueva Esperanza, Pucacuro, Las Palmeras, Santa Elena y Villa Trompeteros y no lo dicen “mentirosos” ambientalistas, como se ha dicho últimamente a quienes han mostrado su preocupación por las medidas que pretenden tomarse para reactivar la economía y que afectan la capacidad normativa del Ministerio del Ambiente, según han denunciado especialistas en diferentes medios y plataformas. Lo dijo el propio Ministerio de Salud [1] en un informe emitido después de hacer estudios biológicos y del agua del río Corrientes, principal fuente de alimentación y de abastecimiento de agua para los pueblos indígenas que viven en estas comunidades, que, cabe señalar,se encuentran en zonas donde, desde hace más de 40 años, se han vertido millones de barriles de agua salada producto de la explotación petrolera, además de crudo y grasas que han llegado a los ríos y quebradas.

En dicho informe, elaborado en el 2006 y en el que participaron 199 personas, de las cuales 125 eran mujeres y 74 hombres, siendo 75 menores de 18 años – aunque no sabemos de esta cifra de menores cuántos son hombres y cuántas mujeres–, tomando como base las muestras que se le tomaron en todos los rangos de edad para el muestreo biológico, se señala que: “66.21% del total de la muestra supera el límite establecido para el plomo en población infantil (hasta 10 ug Pb/dL de sangre). El mayor porcentaje de la muestra fue 44.59 %, presenta niveles de plomo entre 10 a 14,9 ug Pb/dL de sangre se encuentra en el rango de 13 a 17 años”.

En el caso de la contaminación por cadmio, señala que “en la evaluación de cadmio en sangre, de los pobladores menores a 18 años (n = 74) de las comunidades de la cuenca del río Corrientes, el 98.65% supera los valores límites de cadmio en sangre (<0 17="" 97.30="" a="" al="" cabe="" cadmio="" cd="" concentraci="" costumbre="" de="" destacar="" div="" dl="" el="" en="" es="" esta="" estudio="" exposici="" fumadores="" fumar="" habitual="" la="" las="" lo="" localidades="" menor="" muestra="" n="" no="" nula="" os="" poblacional="" por="" que="" supera="" tienen="" ug="" v="" y="">

En una presentación en el Congreso, el Dr Manuel Muro, Jefe médico de la Plus Petrol, empresa a la que se acusa de ser la responsable de la situación actual al tomar posesión en el 2000 de los campos que antes administraba la compañía Occidental Petroleum Corporation of Peru, afirmó que la contaminación tan alta de plomo en ese segmento etáreo se debería a las costumbres de los indígenas que pescan con anzuelo de plomo y que se lo meterían a la boca. “Va enfocado”, dijo, “a las personas de 7 a 17 años, en el uso y costumbre, de pesca por ejemplo, se ha visto que ellos utilizan el anzuelo de plomo y se ha visto que ellos muerden el anzuelo en su actividad de pesca que realizan”. [2] Es decir, ellos se contaminan solitos debido a unos mordiscos, pero lo que no explica es cómo también están contaminados menores de la edad señalada.

Los pueblos indígenas afectados han exigido que se tomen medidas frente a la contaminación que ponía en riesgo su supervivencia, afectando irremediablemente su salud y la de sus hijos e hijas y lograron que se firme en el 2006 la llamada Acta de Dorissa en la que se estipula que se tomarían medidas para mitigar el impacto, se reinyectarían las aguas, se plantearían planes de salud y de desarrollo, se daría apoyo alimentario temporal – porque, como se sabe, al estar contaminados los peces, son la fuente de la contaminación – y se remediarían los pasivos. Sin embargo, los acuerdos no se han cumplido a cabalidad. Según lo reportó el diario La República en el 2012, recogiendo los testimonios del asesor legal de Feconaco:

“El plan de salud sólo se ejecutó en 50% y no se enfocó en la contaminación. Nunca se reportaron enfermedades vinculadas a la contaminación ambiental, como si no existiera. El plan de desarrollo social sólo se aplicó en 10%. Y sobre la reinyección de aguas de la producción petrolera, Pluspetrol dice que ya lo hizo al 100% pero hay dudas.” [3]

Hace unos pocos días, los pueblos indígenas se han vuelto a movilizar exigiendo el cumplimiento de los acuerdos y denunciando la inacción de Estado pese a la emergencia ambiental declarada hace tiempo. Ahí están exigiendo lo mismo que cualquier ciudadano o ciudadana puede exigir: el derecho de vivir en buenas condiciones, de tener un medioambiente sin contaminación, el derecho de que las futuras generaciones tengan futuro y sobrevivan sus pueblos y sus culturas.

Y no es sólo en la Amazonía que la contaminación debida a la extracción petrolera deja sus marcas impregnadas en los ríos, en los peces. También en la sierra peruana, la explotación minera ha causado serios impactos en la población. Tenemos, por ejemplo, a La Oroya, que tiene el triste honor de ser una de las ciudades más contaminadas del mundo, ocupando el quinto lugar según el Instituto Blacksmith, habiendo llegado al segundo lugar en el 2011. Si vemos dos de los lugares que la anteceden, podemos darnos cuenta de la dimensión de la realidad que ha vivió la población. Primero esta Chernobyl, en Ucrania, en donde explotó una planta nuclear, y luego estáDzerzhinsk, en Rusia,el basurero industrial de productos químicos más grande del mundo. [4]

El impacto que tiene la contaminación con minerales pesados, tanto en el ambiente como en la supervivencia actual y futura de los pueblos, es enorme. La exposición a estos metales, como el plomo, por ejemplo, tiene un efecto nocivo para el desarrollo neurológico, puede producir retraso mental, dificultades para el aprendizaje, efectos renales, y se queda en loshuesos 20 o 30 años. En el caso de las mujeres, asunto poco estudiado o mencionado, puede causar abortos o bebes prematuros. La especialista Camen Valls señala que “el plomo y el mercurio pueden tener efectos antiestrogénicos y el cadmio se ha podido asociar a un incremento de la endometriosis”. [5]

No podemos dejar de mencionar, al hablar de contaminación, el caso de la lideresa Aída Gamarra Sánchez, una ex trabajadora de área de inspección de maquinaria pesada en la minera Chinalco de Morococha, quien a sus 34 años padece de cáncer terminal en las fosas nasales. “Tenía hemorragias y dolores intensos, por lo que estuve internada en el hospital de EsSalud en La Oroya, me hicieron estudios en Lima, donde los estudios señalaban que tenía uranio en la sangre, pero esos exámenes han desparecido.” [6] Ella, que se encontraba luchando y denunciando el impacto del desplazamiento a la población de Morococha para iniciar el proyecto Toromocho de la minera Chinalco, ella, madre soltera de dos hijos, morirá joven, con un cáncer que quizá con mayores medidas de seguridad en el trabajo que hacía podría haberse evitado. ¿Cuántos, cuántas más que no conocemos vivirán esta misma situación?

Hace unos días, la abogada y consultora empresarial Cecilia Blume, en relación a las medidas ambientales existentes y que se pretenden flexibilizar expresó que “los estándares de calidad de aire, agua y suelo son estándares ‘suizos’ en un país como el nuestro y no consideran que no hay ni tecnología para cumplirlos ni el costo asociado al cumplimiento” [7] , como diciéndonos que los suizos sí tienen derecho a esos estándares por serlo y en el Perú no, porque no hay recursos. Y si la contaminación de plomo, cadmio y de otros tantos metales sucediera en La Molina o en San Isidro, o a nuestras hijas, nuestros hijos, ¿acaso no exigiríamos estándares suizos? ¿No estaríamos en menor disposición a aceptar la flexibilización de las medidas ambientales si el impacto de la contaminación nos tocara en Lima?¿No nos gustaría que se apliquen aquí los mismos estándares que en Suiza o en otros países donde hay una preocupación por el medio ambiente y la salud de la población?

Por Rosa Montalvo Reinoso

Notas:
1. Ministerio de Salud, Comisión multisectorial para l a prevención y mitigación por plomo y otros minerales pesados, Visita de reconocimiento para la evaluación de la calidad sanitaria de recursos hídricos y muestreo biológico en comunidades de la cuenca del río Corrientes. Mayo del 2006. http://www.minsa.gob.pe/portalMinsa/destacados/archivos/242/RIO%20CORRIE...
2. “Corto Documental sobre la problemática de contaminación petrolera en la Amazonía peruana, video publicado por UNIDOS.https://www.youtube.com/watch?v=k7y41s53Eic#t=228
3. Elizabeth Prado, “Loreto: cuando las actas no garantizan que la impunidad ambiental acabe”, La República, 1 de julio de 2012.http://www.larepublica.pe/01-07-2012/loreto-cuando-las-actas-no-garantizan-que-la-impunidad-ambiental-acabe
4. “La Oroya es la quinta ciudad más contaminada del planeta”, El Comercio , 29 de agosto del 2013.http://elcomercio.pe/peru/lima/oroya-quinta-ciudad-mas-contaminada-planeta-noticia-1624283
5. Carme Valls-Llobet, Contaminación ambiental y salud de las mujeres, Investigaciones Feministas, Barcelona, 2010.
6. Isabel Inga, “Extrabajadora de minera agoniza con cáncer terminal”, El Correo, 14 de junio del 2014.http://diariocorreo.pe/ultimas/noticias/9859210/extrabajadora-de-minera-agoniza-con-cancer-t
7. Alberto Ñiquen, “El Minam se ha excedido de los límites razonables”, Lamula.pe, 20 de junio del 2014. https://lamula.pe/2014/06/20/el-minam-se-ha-excedido-de-los-limites-razo...