octubre 16, 2014

Cuatro fanzines artesanales y feministas donde se entremezclan arte, cultura y política.


Una Buena Barba

Una Buena Barba nació en 2010 como una revista digital en la que cada número estaba centrado en la cultura queer y feminista de un país diferente. Dos años después, dieron el salto al papel con un especial sobre el espacio exterior. “Nos gusta el elemento reivindicativo que contiene un fanzine: puedes decir lo que quieres y en el formato que quieras sin que nadie te censure”, explican sus autoras, Miriam y Jess. Las publicaciones están dirigidas a un público feminista y conocedor de la lucha queer, porque, según indican, “sabemos lo que es tener hambre de representación y de cultura propia, pero siempre desde una óptica divertida, más cercana a la cultura pop que a la academia”. Sin embargo, añaden que “nos encantaría que nuestra revista incitase a la gente que no es activista a militar en lo queer de alguna manera”. La inclusividad radical es su lema.

Bombas para Desayunar

Andrea Galaxina empezó a hacer pequeños fanzines en su época universitaria. Lo eligió por ser el medio más intuitivo, accesible y a través del cual podría expresar mejor lo que necesitaba decir. Luego fundó Bombas para Desayunar (BPD) para aglutinar bajo un mismo sello toda su producción y estimular la creación fanzinera feminista. En BPD ya ha publicado 27 títulos propios y ajenos entre los que se encuentran El frío radical, Fuerzas Absurdas o Femi­ni­zine. Su producción es bastante ecléctica. Comparte de todo. Desdevivencias personales hasta historias inventadas, según justifica, “intentando siempre tocar asuntos que me pueden preocupar o sobre los que pienso habitualmente”. Otros de sus fanzines tienen un carácter más informativo o divulgativo, con el objetivo de que lo que expresan sea algo “sugerente e inspirador”.

Balbasur

Este equipo de artistas, ilustradoras y fe­mi­nistas formado por An­drea Al­varado, Blanca Miró y Mire­na Ossorno se decantó por el fanzine por ser unmedio accesible en términos económicos pero sobre todo libre y flexible. “Es un formato ideal para plasmar cuestiones que te gustaría ver/leer y no encuentras. En esencia, el fanzine te permite ser independiente y creativa, sin miedo al error, ya que éste forma parte del mismo”, describen. En Balbasur hablan sobre feminismo, tanto desde un punto de vista teórico como vivencial. Así, abordan cuestiones como la violencia, la relación con el espacio público, el post-feminismo, la teoría queer, el mercado de trabajo, el porno y las relaciones de pareja, entre otras.

Luna de Mayo

La primera aproximación de Estíbaliz Gómez al fanzine fue hace unos años, cuando manufacturaba diarios temáticos para regalar a sus personas queridas. Cuando se topó con las chicas del Elefante Rosa le animaron a crear sus propios fanzines, reorganizó sus ideas y experimentó con ellas para acercárselas al público en general. Gómez confiesa que “realmente no he empezado a desarrollar mi trabajo hasta que aparqué mi coche en Va­lladolid, hace casi seis años”. Desde entonces ha desarrollado ocho números: Un sueño americano, Música indie... ¡ y una mierda!, 7 días en Vigo, Gatos y buitres, Sor­presa, ¿Tienes un plan?, Rubia: Ma­nual del chorizo y Santa Lu­cía, la que porta luz. Detalla que, “aunque es cierto que todo se mueve por internet, considero que el fanzine no está reñido con la red y que ésta debe usarse como plataforma, pero prefiero sentarme a leerlo relajadamente en formato físico”. /

Fuente: Periodico Diagonal