octubre 02, 2014

Graça Sanches Diputada en Cabo Verde "Para mí, estar en la política es una forma de influir en las políticas para lograr una sociedad más igualitaria"


Su nombre es muy conocido en las islas del archipiélago que conforma Cabo Verde, un país de la costa de África occidental. Graça Sanches se convirtió en parlamentaria a los 30 años. Es una de las diputadas más jóvenes de Cabo Verde y ya es presidenta de la Red de Mujeres Parlamentarias. Creció en el seno de una humilde familia en Praia y su principal objetivo es garantizar que ciudadanos y ciudadanas tienen los mismos derechos, y muy especialmente las personas con menos recursos. 

Afirma que su gran inspiración fue su madre, que trabajó como maestra, enfermera y trabajadora social, un auténtico ejemplo de compasión, ocupándose de las necesidades de sus semejantes.

Ahora ella ha tomado el relevo y explica: "Para mí, estar en la política es una forma de influir en las políticas para lograr una sociedad más igualitaria". Instando, y a menudo obligando, a sus compatriotas a reconocer la difícil situación de las personas que viven en la pobreza —en su mayoría, mujeres—, la Red de Mujeres Parlamentarias actúa como órgano de presión, asegurando que las mujeres conozcan sus derechos y dispongan de las herramientas necesarias para reclamarlos.

El camino que ha recorrido no ha sido nada fácil. Por una parte, ha tenido que enfrentarse a personas que intentaban convencerla de que no debía involucrarse en política y, por otra, encontrar el equilibrio entre ser madre y representante política que lucha a favor del pueblo. Sin embargo, la gente dice que sin duda ella ha demostrado a su país estar a la altura de las circunstancias.

A continuación, la joven parlamentaria nos cuenta por qué eligió servir a su país y a las personas más vulnerables.

¿Cuál cree que es la situación concreta de las mujeres en Cabo Verde?

Dado que las víctimas de la pobreza son en su mayoría mujeres, tenemos que garantizarles la igualdad de acceso a las oportunidades y prestarles apoyo en las situaciones difíciles de la vida. La Ley contra la Violencia de Género, aprobada en 2011, mejora la capacidad de las y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley para responder con sensibilidad y rapidez ante cualquier caso que surja, y establece estrategias de prevención coordinadas, a las que yo pude prestar mi apoyo. Junto con otras diputadas de la Red de Mujeres Parlamentarias, visitamos diferentes comunidades para informar a las personas acerca de la nueva ley. Esto tuvo una gran repercusión, especialmente en las zonas rurales. Muchas mujeres que conocimos sufrían violencia doméstica y no conocían sus derechos.

Toda mujer tiene el derecho a ser escuchada y a tener las mismas oportunidades. Yo defiendo los derechos de las mujeres no como una obligación, sino como una oportunidad para que nuestra sociedad avance y para que todo su potencial sirva para prosperar.

¿Cuáles son los obstáculos para la reducción de la pobreza?

En mi país hay varios programas para combatir la pobreza, pero a veces no incluyen indicadores claros para analizar su repercusión sobre la vida de las mujeres. Otro obstáculo para la reducción de la pobreza es el hecho de que hay una gran cantidad de mujeres, cabezas de familia, que crían a sus hijas e hijos por sí solas sin ningún tipo de apoyo de los padres. Necesitamos crear un presupuesto y programas especiales para luchar contra la feminización de la pobreza.

¿De qué modo influyó su familia en su interés por las diversas maneras de poner fin a la pobreza?

Supongo que mi participación en la política tiene mucho que ver con mi infancia y la forma en que me crié. Desde que era niña siempre me enseñaron a ayudar y compartir lo que tenía con los demás. Por esta razón me afecta todo aquello que tiene que ver con las asimetrías y desigualdades sociales. Para mí, estar en la política sirve para influir en las políticas encaminadas hacia una sociedad más igualitaria.

¿A qué retos se ha enfrentado en una profesión como la política, predominantemente masculina?

Cuando entré en el Parlamento de Cabo Verde en 2011 mucha gente me dijo que mi vida iba a cambiar a peor. Me dijeron que ser mujer y además muy joven no eran las mejores cualidades para ser parlamentaria. Al principio me sentí muy desanimada e incluso pensé en renunciar porque ya gozaba de una muy buena posición al ser Directora de enseñanza preescolar y escolar en el Ministerio de Educación. Pero decidí continuar. Y ahora me doy cuenta de que ser una mujer joven es una oportunidad y no un obstáculo. Ahora se me respeta mucho por el trabajo que hago.

¿Qué mensaje daría a las chicas jóvenes que quieren estar donde se encuentra usted hoy?

Una de las cosas más importantes en la vida es tener un objetivo y una meta que deseas lograr. Siempre digo que las mujeres y las niñas —independientemente de su lugar de procedencia y de las circunstancias en que se criaron— deben entender que son importantes para la sociedad en la que viven. Deben estar seguras de sí mismas y no darse nunca por vencidas en lo que realmente quieren que suceda en sus vidas.

Fuente: Onumujeres