octubre 25, 2014

Ministra de Salud, Helia Molina: "El mundo político todavía es un poco misógino"

En agosto pasado, Helia Molina tuvo que operarse la cadera. Un quiste fue el culpable de que la ministra de Salud tuviera que ponerse una prótesis total. Y lo hizo en la Clínica Alemana. Está afiliada a una isapre y tiene un plan que le cubre la hospitalización. No los honorarios médicos, porque entre colegas no se cobran, “excepto los cirujanos plásticos y los psiquiatras”, acota sonriente.
  • A usted le funciona bien su isapre, entonces.
No he tenido problemas, porque estoy en ese plan y además soy súper sana. Claro que aún no analiza bien la cuenta final de la clínica, advierte.
  • ¿Usted es amiga de la Presidenta Bachelet? ¿Se conocieron en la Facultad de Medicina?
Hay que decir que ella es bastante menor que yo. Ahora, uno siempre la conoció, porque era la hija del general Bachelet, era un ícono, de alguna manera. Pero la conocí realmente en el gobierno del Presidente Frei, donde ella estaba en el ministerio. Luego hubo otras instancias, y durante el 2005 trabajé por su primera campaña presidencial. Tenemos una relación de amistad, pero no soy “la amiga” de la Presidenta Bachelet. Es una amistad porque tenemos tantas cosas en común, un ideal en común, y tenemos ‘ene’ sintonía. Por eso, yo soy súper alineada con la Presidenta y la admiro mucho, porque es valiente. El plan de este gobierno es valiente, con muchos cambios, se la juega por una reforma educacional que va a dar frutos en el mediano y largo plazo. Esa es una visión de estadista.
  • Admira a la Presidenta por valiente, acaba de decir. ¿Cómo ve el tema de la mujer en el poder?
Es una linda pregunta, porque desgraciadamente aún, después de todo el camino recorrido y de la incursión fuerte de la mujer, sigo pensado que la mirada societal hacia el poder femenino todavía es peyorativa en términos de valorar más la simpatía, la empatía, lo cercano, sin valorar que detrás de eso hay un fuerte contenido político, estratégico, intelectual… Todavía cuando se dice que la Presidenta Bachelet ganó con el 63%, dicen sí, pero es que es tan simpática. Lo encuentro violento, como que la gente fuera imbécil y votara por lo simpático . Eso, a los hombres no le pasa. Si andan con un terno café todos los días, a nadie le importa. Si de la Presidenta no les gusta como se viste, y que se ve más gorda, más flaca, más alta, más baja, son apreciaciones que distorsionan la capacidad de un estadista de liderar los procesos, de liderar un grupo humano complejo como son los políticos, inclusive los grupos de ministros, que vienen de distintos mundos.
  • ¿Cree que los políticos chilenos en general suelen mirar de otra forma a la Presidenta Bachelet?
Yo percibo que sí, valorando habilidades que a los hombres no se les exigen. Si el hombre es autoritario, es porque confía en sus decisiones, y la mujer es porque es insegura. Y si es sonriente, cercana y empática, no tiene profundidad, le falta contenido. En general, yo creo que el mundo político todavía es un poco misógino.
  • Si hablamos de mujeres en política, nunca se zanjó, públicamente al menos, el impasse por la reforma a las isapres, donde usted tuvo que recordarle a la directora de Fonasa, Jeanette Vega, que ella era su subalterna.
Lo dije porque se estaba planteando que era una pugna de las dos, y no lo era. Probablemente fue un problema de inadecuación de presentar posturas que no eran alineadas exactamente con el gobierno, de una funcionaria de gobierno. Puede haber sido algo desubicado, pero a mí no me parece algo tan importante. Conversamos al respecto, le dije que no era lo más adecuado, lo entendió. Ella no habló nunca más al respecto y se acabó el tema. No tenemos problema, y no es sólo por decirlo. Ella es una brillante salubrista y no es una persona que yo pueda ponerle un candado en la boca.
  • ¿Han atacado a algún hombre por ser gordo? Usted se hizo un by pass gástrico hace una década. ¿Qué sintió ante la polémica por la obesidad de la ministra de Salud belga?
Mal. ¿Han atacado a algún hombre por ser gordo? Jamás; a una mujer, sí. Yo he luchado contra los kilos no tanto por estética, más bien por salud, porque tengo cinco hijos y siempre sentí que me podía morir. Al final se murió antes mi marido que era flaco. Pero bueno, así es la vida.
  • En un análisis casi psicológico, ya que en muchos casos se come por ansiedad o angustia. ¿Por qué come usted, ministra?
Soy súper ansiosa, hiperkinética, siempre he tenido déficit atencional, siempre estoy a mil por hora. Yo creo que las personalidades son adictivas, entonces no juego. Mi mamá era jugadora y digo que debo tener algo adentro. Además, es rico comer y he aprendido a pasarlo bien comiendo, en cantidades menores. Ya no tengo ningún efecto del by pass.

“Los gobiernos no son para los puros católicos”
  • ¿Estará antes de fin de año el proyecto de aborto como planteó la Presidenta? Ha habido oposición, sobre todo desde el mundo católico.
Sí va a estar. Está trabajándose. Hay que ver si usando uno de los proyectos que están en el Congreso o mandando uno nuevo. Respecto de la oposición desde la Iglesia Católica, es entendible, pero resulta que los gobiernos no son para los puros católicos. Y en las encuestas, sobre el 65% de las personas han manifestado su acuerdo en despenalizar la interrupción del embarazo en tres situaciones específicas. No estamos en la lucha de los proaborto versus los provida, como se ha querido poner. Las mujeres debemos tener el derecho a elegir, por ejemplo, en caso de violación.
  • Otro tema muy polémico ha sido su decisión de dejar de lado las concesiones. ¿Es el mejor camino?
Yo no tengo problema en concesionar la construcción de un hospital, que igual se debe hacer con privados. Para mí, el tema son los servicios concesionados, que son los que han traído problemas. Porque la cultura, el personal de salud es sui generis, resistente al cambio. Cuando se genera negocio alrededor de la gestión clínica —como poner boutiques o estacionamientos pagados, que cambiar un enchufe salga cien mil pesos al Estado, porque la concesión tiene a su cargo la reparación de equipos— genera mucho rechazo. A mí no me convencen los precios. Cuando revisé los proyectos del Salvador y del Sótero del Río, quedé horrorizada. Tienen 15 servicios concesionados.

  • La noche del miércoles, la subcomisión mixta del Senado aprobó el presupuesto de su cartera. Dicen que los parlamentarios de la Nueva Mayoría ven este trámite en el Congreso como una “prueba” ante un eventual cambio de gabinete.
Cuando presentamos el presupuesto, sentí una súper buena recepción de la gente de oposición… incluso, recibí hasta más críticas de algunos diputados nuestros con respecto a algunas prioridades. Pero en general fue una opinión de que estaba bien pensado. Ahora, no sé en qué medida eso puede afectar que me cambien o no (dice sonriente).

  • De Isapres
En 3 meses se envía ley.
Pese a todas las críticas, la ministra defiende el informe que le entregó la Comisión de Reforma a las Isapres. “Tiene un corazón fuerte y consensuado, algunos acápites laterales, y otras son visiones de futuro. Hemos logrado un acuerdo a lo mejor inédito. Estoy contenta con los resultados y los aportes que hicieron también las isapres”.
  • Pero a futuro se supone que desaparezcan las isapres.
Hay que hacer una diferencia, el informe es el insumo desde donde la Presidenta, yo y un grupo que vamos a redactar la ley, vamos a rescatar lo que representa el espíritu de este gobierno.
  • ¿Habrá un fondo común?
No, porque eso no corresponde a una Ley de Isapres, corresponde a una reforma del financiamiento del sector, que no es parte del programa de gobierno.
  • Es decir, lo que veremos es una mejora del sistema de isapres.
Exactamente, esa es la idea. Los ingredientes básicos serán equidad y no discriminación (…) Si la ley resulta como queremos, creo que le va a aportar bastante solidaridad a la salud.
  • ¿Cuándo se manda al Congreso?

No me quisiera comprometer con un plazo. Pero espero que en 3 meses esté el envío de la ley.
El proyecto de aborto sí va a estar antes de fin de año”.
Soy súper ansiosa, hiperkinética, siempre he tenido déficit atencional, siempre estoy a mil por hora”.

Por Ana María Guerra Y.
Fuente: La Segunda Digital