noviembre 01, 2014

Entrevista con Marta Lamas. Sexualidad y género, sin debatefemi

En México, asuntos relacionados con las diversas facetas de la sexualidad y el género, como el aborto, la prostitución, la homosexualidad y las identidades a que han dado lugar todavía son vistos con una gran carga de prejuicios que implican la negación de derechos a aquéllos que son vistos como distintos a las mayorías.

Pese a los grandes obstáculos que han tenido que ir superando quienes propugnan por nuevas concepciones que hagan de la nuestra una sociedad abierta, tolerante y respetuosa de los derechos de las minorías, algo ha avanzado el país en aquellas materias.

Todavía hay muchos temas que deben ser discutidos a fondo en la agenda de la sexualidad y el género, que abarcan diversos aspectos tan diversos como lo cultural, lo biológico y psíquico. Para intentar fundamentar un buen debate público desde la perspectiva del feminismo, Marta Lamas (Distrito Federal, 1947) ha publicado recientemente su libro Cuerpo, sexo y política (México, Debate feminista, Océano, 2014).

etcétera conversó con Lamas, quien es etnóloga por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, maestra en Ciencias Antropológicas y doctora en Antropología por la UNAM. Es investigadora del Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM y ha sido profesora en la ENAH, en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y en el Departamento de Ciencia Política del ITAM.

Lamas se integró al movimiento feminista desde 1971; fue fundadora de la revista FEM y después directora de Debate feminista desde 1990. Autora de al menos 7 libros, ha colaborado en publicaciones como La Jornada, Nexos, Proceso y El País. Como activista, es fundadora del Grupo de Información en Reproducción Elegida y del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir. Ha recibido los premios Pen Club por trayectoria periodística, y el Nacional por la Igualdad y la No Discriminación, otorgado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

¿Por qué publicar hoy un libro como el suyo? ¿Cuál es la relevancia de los temas que aborda en el volumen?

Creo que hay una discusión, a veces sin fundamento, sobre los temas que me preocupan: la sexualidad, el aborto, el comercio sexual. Yo pienso que para tener un buen debate son necesarios argumentos fundamentados. Por ello en este libro junto siete ensayos, dos que son resultado de una investigación de campo y los otros son reflexiones, pero a partir de investigaciones de gabinete. Considero que son un instrumento, una ayuda, un fundamento, porque vamos a seguir hablando de estos temas.

Tenemos un país muy diverso, en el que muchas de las entidades federativas tienen posturas muy conservadoras, y creo que un libro como éste permite a los grupos con los que yo tengo más afinidad, que son jóvenes progresistas, mejorar sus argumentos, porque uno de los campos de la batalla política es el debate, y para discutir hay que estar informado.

Entonces pretendo que el libro sea un instrumento que dé elementos para todo por lo que todavía hay que luchar en nuestro país.

Usted enuncia en el libro su posición como antropóloga y también como activista feminista. ¿Cómo combina estas dos facetas, la académica y la política?

Las estoy tratando de combinar muy recientemente; yo dejé la vida académica ya que durante mucho tiempo me dediqué, más que nada, al activismo como feminista, a fundar ONG, grupos de estudio, de trabajo; después, en 1999, me invitaron a dar clases en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y de repente me dijeron: “Pues necesitamos tu título”, y yo no me había recibido. Entonces tuve que ponerme a hacer una tesis y recibirme, y poco a poco me empezó también a interesar la vida académica.

Yo más bien siempre me consideré una intelectual que tenía una patita en la academia y otra en el activismo; de repente me di cuenta de que tenía más en el activismo que en la academia y allí fue cuando decidí hacer el doctorado y me metí a estudiar más.

El libro también es una síntesis: son causas que yo he defendido y lo sigo haciendo, pero ya con una armadura mucho más sólida en términos de la cuestión intelectual.

Ariel Ruiz Mondragón
Fuente: Etcetera