diciembre 15, 2014

#16Días: El conflicto en Iraq y Siria se manifiesta en los cuerpos de las mujeres


Nurcan Baysal y una familia ezidi en el campo de refugiadas/os de Silopi, Turquía
Credito: Nurcan Baysal

Como parte de la conmemoración de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género (del 25 de noviembre al 10 de diciembre), cuyo tema este año fue "De la paz en el hogar a la paz en el mundo: Derrotemos al militarismo y terminemos con la violencia de género", AWID conversó con Lisa Davis, Directora para Promoción y Defensa de los Derechos Humanos de MADRE, y Nurcan Baysal, activista kurda y escritora de la revista electrónica turca T24, para conocer más sobre la agresión sexual y otras violaciones a los derechos de las mujeres y las niñas con el surgimiento del autoproclamado "Estado Islámico de Iraq y Levante" (EIIL, ISIS en inglés).

En los últimos seis meses ha habido reportes horrendos de la creciente violencia en Siria e Iraq tras el surgimiento del EIIL. El 5 de agosto, Vian Dakhil, única integrante ezidí[1]del Parlamento iraquí, hizo una petición de asistencia[2]para el pueblo ezidí que está enfrentando exterminación por parte del EIIL con el Sitio de Sinyar.[3] La limpieza étnica de minorías religiosas y otras formas de violencia que están ocurriendo en Iraq—perpetradas por agentes tanto estatales como no estatales—fueron también reportadas por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Iraq (UNAMI) y la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en septiembre de 2014. En este contexto deimperio e impunidad de las milicias, las mujeres y las niñas son particularmente afectadas por violaciones a sus derechos humanos, lo cual incluye ser violadas, secuestradas y sometidas a esclavitud sexual.

Continúa la guerra contra los cuerpos de las mujeres

Según Lisa Davis, las repercusiones de esta crisis para las mujeres en general han sido graves. Ella explica que los combatientes del EIIL están ordenándoles a las mujeres quedarse en casa. Niñas y mujeres están siendo secuestradas (mucha violencia ha ocurrido durante las irrupciones de militantes en los hogares) y vendidas en mercados, sometidas a esclavitud sexual o mantenidas en cárceles improvisadas. También se ha observado un incremento en las exhortativas a asesinatos por motivos de honor, vinculados a la vergüenza que enfrentan las mujeres que han sido retenidas por el EIIL cuando regresan a sus comunidades.

Se sabe que el problema de la violación y la esclavitud sexual es una enorme preocupación para las mujeres en Iraq y Siria en lo que respecta a las condiciones de vida bajo el control del EIIL. También hay mujeres que han sido sometidas a trata, prostitución o explotadas cuando salen del control del EIIL porque existen vacíos en los servicios, que no son proporcionados a todas las mujeres en la región, por ejemplo, si no tienen una tarjeta de identidad.

Centenares de mujeres, niñas y niños ezidíes han sido capturadas/os y vendidas/os para ser esclavas/os sexuales desde que el EIIL tomó control de Sinyar, y en Mosul, donde el EIIL les advirtió a centenares de personas cristianas que debían ya fuera convertirse al islam, pagar un impuesto religioso o enfrentar violencia.

Nurcan Baysal ha estado viajando a varios campamentos de refugio por tres meses y ha escuchado historias de personas ezidíes y kobaníes sobre las masacres perpetradas por el EIIL. “La mayoría de los relatos específicamente en campamentos ezidíes es sobre mujeres. Cada historia es más dolorosa que la siguiente. La situación de las mujeres es muy mala en las áreas de conflicto. La mayor parte del tiempo, la guerra contra el cuerpo de las mujeres continúa. Un hombre ezidí en el campamento ezidí de Diyarbakir, dice que cuando el EIIL llegó a su aldea, los combatientes reunieron a las mujeres y les dijeron: ‘Estamos sucios; dennos un baño en el hammam’.[4]Las mujeres que se negaron fueron asesinadas de inmediato. Las que aceptaron tuvieron que irse con el EIIL. En otra aldea, las mujeres bellas fueron seleccionadas y vendidas por 130 dólares estadounidenses a personas provenientes de Arabia Saudí. Aproximadamente dos mil mujeres de 19 aldeas fueron tomadas para miembros del EIIL. Millares de mujeres ezidíes fueron violadas y vendidas como esclavas en bazares árabes.

Guerrilleros kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG) llegaron a Sinyar para proteger a mujeres ezidíes y cristianas contra los ataques del EIIL. Luego abrieron un corredor y las trasladaron al sur de Kurdistán, pero aproximadamente cinco mil mujeres ezidíes aún están desaparecidas, según la Federación Ezidí Europea. Ahora en Sinyar hay combatientes turcos (tanto de las YPG como peshmergas[5]) que están intentando proteger a la población que aún vive en esa área. Millares de mujeres kurdas están combatiendo contra el EIIL junto a hombres en Kobane para proteger a sus seres queridos, su patria, su tierra y honor. Cada día llegan a la región por lo menos seis funerales de mártires y la mitad son mujeres combatientes kurdas que estaban luchando contra el EIIL”.

Una crisis humanitaria en campamentos de refugio que está siendo afrontada en gran medida por municipalidades locales y organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres kurdas

Baysal dice: “Después de los ataques del EIIL, millares de mujeres kurdas vinieron a Turquía con sus hijas e hijos. Hoy día hay 180.000 kobaníes en Turquía, mayoritariamente mujeres, niñas y niños. Sólo 10.000 encuentran un lugar en los campamentos, de modo que 170.000 personas refugiadas están en calles, parques y aldeas tratando de sobrevivir con ayuda de municipalidades kurdas y la gente local.

Casi todas las mujeres refugiadas ezidíes y cristianas están en los campamentos establecidos por las municipalidades kurdas. En estos campamentos, el Movimiento de Mujeres Democráticas y Libres (DÖKH)—un movimiento de mujeres kurdas—brinda una gama de apoyos a refugiadas, incluyendo apoyo psicológico. Algunas mujeres fueron violadas, algunas lesionadas; muchas de ellas perdieron a sus familias en formas trágicas. Han presenciado atrocidades horrendas. Una mujer ezidí me contó: ‘Le cortaron el vientre a una mujer embarazada, sacaron el feto y lo cortaron en el centro de la aldea’. Y como mujeres activistas que vivimos en la región necesitamos apoyo para los campamentos, apoyo de cualquier tipo—alimentos, suministros para la salud, tiendas de campaña, etc., como también para trabajo social. Las municipalidades y ONG en la región no tienen experiencia de trabajo con poblaciones refugiadas, así que necesitamos la ayuda de ONG internacionales competentes en esta área”.

Organización de mujeres y necesidad de más solidaridad y acción internacionales

Según Davis, “cuando hablamos de los derechos humanos de las mujeres y la justicia de género sabemos que deben considerarse muchos factores tales como la etnia, la afiliación religiosa, la condición socioeconómica y la orientación sexual. Es necesario que haya activismo y colaboración entre diferentes sectores de la sociedad civil, así como conseguir el compromiso de gobiernos, instituciones religiosas y la comunidad internacional. No hemos visto mucha acción—si es que alguna—por parte de los gobiernos en la región de Oriente Medio y el Norte de África. Además hay sólo unas pocas ONG, entre ellas la Organización por la Libertad de las Mujeres en Iraq (OWFI)[6]y MADRE, que están abogando firmemente por los derechos de las mujeres en esta crisis, como también asignando tiempo y recursos para la causa. MADRE y la OWFI están teniendo largas reuniones sobre este asunto en espacios internacionales clave porque la comunidad internacional—incluyendo la ONU y líderes mundiales—juega un papel vital en cuanto a asegurar que los derechos de las mujeres en esta región sean defendidos, así como en proporcionar recursos a organizaciones de mujeres locales que están brindando ayuda humanitaria a las sobrevivientes. Es importante subrayar que las organizaciones locales tienen acceso a áreas controladas por el EIIL en las cuales la ONU no puede entrar; tienen un acceso más amplio a las personas más afectadas y con frecuencia las más marginadas. Por esta razón, a nivel local, nosotras [MADRE y la OWFI] estamos abogando para que el Gobierno de Iraq modifique la política sobre albergues, como también por la cuestión de las tarjetas de identidad. En la zona central de Iraq (sin incluir Kurdistán), una política gubernamental estipula que las ONG locales no pueden legalmente dirigir albergues, pero las organizaciones de mujeres lo están haciendo de todos modos porque la necesidad es tan grande. Además sabemos que grupos de mujeres, como la OWFI, están trabajando para ayudar a ezidíes también proporcionándoles educación pública, cuidados de salud y ayuda humanitaria. Lo mismo se aplica a organizaciones locales en Siria que están abogando por el acceso de la ayuda humanitaria cuando ésta también se recorte debido al EIIL”.

Davis cree que los gobiernos regionales—particularmente los Estados árabes—y líderes religiosos prominentes deberían adoptar un posición firme respecto a la protección de los derechos de las mujeres en la crisis. Las mujeres necesitan ser incluidas en los debates para asegurar que cualquier resultado contenga una perspectiva de derechos de las mujeres.

“Para concluir, es importante considerar qué sucederá después de la crisis. Necesitamos soluciones a largo plazo para el acceso de las mujeres a la justicia, con la reintegración de la sociedad civil para todo Iraq. Esto puede hacerse apoyando a las organizaciones locales”.

Por Mégane Ghorbani y Susan Tolmay
Traducción: Laura E. Asturias
Fuente: Awid

[1] Los/as ezidíes son una comunidad etno-religiosa kurda cuya religión está vinculada alzoroastrismo y a religiones mesopotámicas antiguas. El término ‘ezidí’ se utiliza en lugar de ‘yazidí’ porque éste se deriva de una etiqueta peyorativa para los/as ezidíes que implicaba que adoraban a Yazid, califa omeya proscrito por el asesinato de Alí.
[3] También conocido como Shingal o Singal, Sinyar es un pueblo en el noroccidente de Iraq, cerca de la frontera siria.
[4] ‘Hammam’ es un cuarto de vapor, similar al baño turco, donde la persona se depura.
[5] Combatientes turcos armados.