diciembre 04, 2014

“Tenemos que lograr que el próximo año sea un gran año para la transformación” – Nicole Ameline, Presidenta del Comité de la CEDAW

Nicole Ameline ha sido miembro del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas desde 2008 y su Presidenta desde 2013. Asimismo, es una de las presidentas de la Asamblea Nacional de Francia y también fue Ministra para la Igualdad en el Empleo, entre los muchos cargos que ha ostentado. Actualmente pertenece al Comité Nacional Consultivo sobre los Derechos Humanos y al Comité de Asuntos Exteriores de Francia. A continuación explica a ONU Mujeres el papel de la Convención del CEDAW y la Plataforma de Acción de Beijing, ahora que nos acercamos a su 20º aniversario.

Nicole Ameline, Presidenta del Comité de la CEDAW. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

P: ¿Qué valor tiene la Convención del CEDAW?

R: Actualmente, 188 Estados partes han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Este tipo de ratificación universal debe llenarnos a todas y todos de orgullo. Debemos transformar esta Convención en una especie de hoja de ruta para acelerar la igualdad de facto.

La CEDAW es la única Convención jurídica que protege y promueve los derechos humanos de las mujeres, y su Comité es probablemente el instrumento más fundamental en la lucha por los derechos humanos de las mujeres. Por otra parte, debemos contar con un enfoque integral e interactivo. Nuestro Comité debe colaborar con otros organismos de las Naciones Unidas, incluida, por supuesto, ONU Mujeres.

P: ¿Es la Convención del CEDAW el instrumento adecuado para fomentar la igualdad de género?

R: Estoy segura de que la CEDAW y otros instrumentos jurídicos han transformado las vidas de millones de mujeres. Puedo afirmarlo porque a menudo evalúo los resultados reales sobre el terreno. Gracias a los Estados partes, a las ONG y al sistema de las Naciones Unidas, ya no necesitamos diseñar nuevos instrumentos. Tenemos el marco jurídico; ahora sólo tenemos que ponerlo en práctica. Debemos contrarrestar la fragmentación del derecho internacional. Ha llegado la hora de la acción, y esta acción es muy urgente.

Los derechos de las mujeres probablemente son en la actualidad más importantes que nunca. Si los países implementaran todos los aspectos de la Convención, daríamos un gran salto en cuanto a democracia, bienestar y paz. No tenemos que pensar en ninguna otra Convención. Tenemos que implementar la que tenemos.

Cuando hablamos de violencia, debemos decir que la base sobre la que se sustenta la violencia contra las mujeres es la discriminación. La discriminación es la raíz de todo tipo de violencia. Por ello, debemos fortalecer la visibilidad de la Convención como marco en el que abordar la violencia contra las mujeres.

P: Muchas personas del mundo académico, feministas y actores de la comunidad internacional se refieren a la CEDAW como “la carta de derechos de las mujeres”. Al mismo tiempo, hay mucha gente que no sabe que existe. ¿Qué podemos hacer para aumentar la visibilidad?

R: El Comité de la CEDAW no tiene suficiente visibilidad. Y esa es una de las primeras preocupaciones que destacamos cuando acogemos a un nuevo Estado parte. De todos modos, creo que cada vez más sectores de la sociedad civil están conscientes de que existe nuestra Convención. Al mismo tiempo, debemos hacer más junto con los Estados partes.

Podríamos reforzar nuestra acción en las políticas nacionales para el desarrollo o las políticas de ayuda internacional. Conozco este asunto perfectamente porque, como Miembro del Parlamento, me encargo de estas políticas. Creo que podemos pedir a los Estados partes que integren de una manera más visible los derechos de las mujeres como una prioridad en sus políticas para el desarrollo. Los derechos de las mujeres son una prioridad del desarrollo sostenible. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, está muy comprometido en este sentido pero pienso que el sistema de las Naciones Unidas debe transmitir este mensaje de manera contundente en todos los lugares. De lo contrario, nos arriesgamos a sufrir un retroceso.

Espero de verdad que el próximo año en el que celebramos todos estos acontecimientos importantes —Beijing+20, pero también la agenda para el desarrollo posterior a 2015— sirva como oportunidad para reiterar que la Convención del CEDAW es la única convención jurídica para proteger y promover los derechos de las mujeres.

P: ¿De qué manera el trabajo que realiza el Comité de la CEDAW tiene puntos en común con la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing?

R: [La Plataforma de Acción de Beijing] es para nosotras y nosotros, al igual que para todo el mundo, una plataforma muy importante que debe ser la base para crear políticas tanto de derechos humanos como de desarrollo. Para las mujeres, Beijing+20 logró grandes expectativas y debemos hacer realidad esas expectativas.

Actualmente, el primer gran reto es la implementación concreta de nuestra Convención, pero también la de la Plataforma de Acción de Beijing. Tenemos que lograr que el próximo año —con Beijing+20 y la agenda para el desarrollo posterior a 2015— sea un gran año para la transformación.

P: ¿Cómo podemos fortalecer mutuamente los instrumentos que existen a favor de los derechos humanos?

R: Se considera que Beijing es una plataforma fundamental, por lo que creo que debemos asociar Beijing+20 y la Convención del CEDAW, que es el instrumento operacional de Beijing, al igual que de otras declaraciones de compromiso universal. También creo que el papel que desempeña ONU Mujeres es muy importante. Su organización está en el centro de esta cuestión, puesto que se encarga de la promoción de los derechos de las mujeres y de la condición de las mujeres. Creo que nuestro cometido es muy similar. Por eso ha llegado el momento de trabajar conjuntamente. No tengo la menor duda sobre su compromiso.

Fuente-. Onumujeres