febrero 13, 2015

Gritos de dignidad

“Máxima Acuña somos todas y todos”, dicen miles de posts, carteles y gráficas que se difunden por diferentes medios, especialmente virtuales, en solidaridad con la pequeña mujer cajamarquina convertida en gigante por su lucha desigual contra Yanacocha, la mayor productora de oro de Sudamérica y una de las mineras más importantes del mundo. Hay que mencionar que ésta perdió en los tribunales el juicio que le había hecho a la familia Chaupe Acuña, por la supuesta usurpación de 25 hectáreas, en el sector Tragadero Grande, que, según la empresa, eran de su propiedad, pese a las pruebas que de lo contrario ha presentado la familia. La Corte Superior de Cajamarca, en diciembre del 2014, determinó que Máxima y su familia no habían usurpado nada y la absolvió de los cargos presentados por la minera.

Sin embargo, haciendo oídos sordos de estas resoluciones, la empresa ha insistido en su posición y, la semana pasada, utilizando a sus empleados, a los de la empresa de seguridad “Securitas” y a efectivos de la Policía, llegó a la casa de la humilde familia y, como para que no cunda el “mal ejemplo”, mandó a todos esos hombres a que destruyeran su propiedad. Nos preguntamos si acaso estos trabajadores no sentirían un poco de vergüenza por tener que ejecutar un acto tan vil, o si la fidelidad a sus patrones les empaña la sensibilidad y la conciencia.Que la Policía no ha intervenido, ha declarado el General Hugo Begazo de Bedoya, jefe del Frente Policial de Cajamarca, quien también ha dicho: “Desmiento que la Policía Nacional haya participado en la defensa de esos territorios, ha sido único (sic) y exclusivamente accionar de la mina”.[1]

Parecen no ser capaces de entender, los dueños de la mina, que para las familias campesinas, para las mujeres como Máxima, la tierra es la vida y, como decía Fanon, “el valor más esencial, por ser el más concreto, es primordialmente la tierra: La tierra, que debe asegurar el pan y, por supuesto, la dignidad”.[2] Parecen no comprender que no todo se compra, ni todo se vende.

Máxima y su familia han despertado la solidaridad de miles de personas impactadas por esta reedición de lo que parece ser el enfrentamiento entre David y Goliat, e incluso la solidaridad de personas de las que era impensable que pudieran demostrar empatía con estas situaciones, como Martha Meier, ex editora de Ecología y del suplemento dominical del diario El Comercio. En una columna – posteriormente eliminada de la página web del periódico y que ha ocasionado su despido –, dice ella:

“La visibilización de su drama ha impedido que intereses subalternos interfieran con el Poder Judicial de Cajamarca, que le dio la razón en diciembre de 2014. Yanacocha, la mayor productora de oro de Sudamérica, tuvo su primera derrota legal, algo inusual para ellos. En días recientes tuvieron otra: pues la Sala Penal de Apelaciones de Cajamarca declaró inadmisible su recurso de casación contra la sentencia de diciembre.”[3]

Y mientras esto sucedía en Cajamarca, en Lima, la prensa y las discusiones se centraban en el escándalo producido por el hallazgo de una cucaracha en una pizza, que se viralizó y generó otras denuncias contra la misma cadena de restaurantes, como la presencia moscas, excretas de rata y condiciones insalubres en distintos locales, lo que ocasionó el cierre temporal de todos sus locales. Al mismo tiempo, en Loreto, los pueblos indígenas, cansados de una falta de respuestas gubernamentales que data del 2012, el mismo año en que el régimen declaró en emergencia las cuencas el Pastaza, Corrientes, Tigre y Marañón, iniciaron jornadas de protesta. De esta manera, exigieron atención a la situación que viven desde hace más de 40 años, debido al impacto de las actividades hidrocarburíferas en sus territorios, que les han significado millones de barriles de agua salada, crudo y grasas vertidos al río Corrientes y otros, así como a quebradas, lo que ha contaminado el agua que consume la población. Un informe elaborado en el 2006 por el Ministerio de Salud, luego de realizar estudios biológicos del agua del río Corrientes, determinó que la población presentaba plomo y cadmio en cantidades que superaban los límites de lo aceptable; incluso menores de 18 años, que no fumaban, sobrepasaban los niveles de cadmio propios de los fumadores.[4] Otro informe de la Dirección Regional de Salud de Loreto, remitido a la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) en agosto del 2014, referido al monitoreo realizado en julio de ese mismo año en el agua superficial de la quebrada Cuninico -afluente del río Marañon, por donde cruza el oleoducto norperuano y donde se produjo un derrame de petróleo-, dice:

“Debido a que los valores de los parámetros aluminio e hidrocarburos totales de petróleo TPH superan los valores establecidos en los ECA para agua, se deberá de determinar los posibles riesgos a la salud de las personas que puedan generar las actividades antropogénicos, por lo tanto, en el marco de la vigilancia sanitaria, la DESA Loreto deberá de tomar las acciones pertinentes de prevención para las poblaciones que se encuentran en las riberas de la quebrada Cuninico y el río Marañón, debido a que los recursos hídricos materia de evaluación, son utilizados como fuente para consumo humano.”[5]

Tenemos, entonces, que para los pueblos indígenas que protestan, no se trata sólo de una cucaracha -que puede ser asquerosa, por cierto- o de un gusano o una rata que salta en su comida un día cualquiera. Son alimentos y agua contaminados, que vienen y seguirán siendo consumidos por una buena parte de la población, desde que nacieron, con las afectaciones que esto conlleva, y sin que las instancias públicas y privadas que tenían que trabajar para cambiar estas condiciones hayan dado respuesta alguna.

“No más contaminación petrolera irresponsable. Los hermanos estamos comiendo pescado con petróleo, nuestros cuerpos están contaminados de minerales tóxicos. Por favor, queremos una vida digna”,[6] dice uno de los líderes venidos a Lima para explicar qué es lo que exigen. No se limita a indemnizaciones o a recibir un monto de dinero de una empresa que ha mostrado poco respeto a los pueblos indígenas, y que ha sido multada en varias ocasiones por del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). Se trata de la supervivencia, de las posibilidades de vida para los pueblos; se trata de derechos, del mismo derecho que tienen en Lima las personas que encontraron la cucaracha, de consumir comida sin contaminación, agua sin contaminación. Se trata de poder tener una vida saludable y vivir con dignidad.

El derecho a vivir en paz, sin contaminación y sin el temor de sufrir los despojos de sus territorios; eso es lo que siguen reclamando los pueblos y es lo que está detrás también de una nueva protesta contra Pluspetrol, en Pichanaki, en la Selva Central, por la poca información que existe sobre los avances en la exploración del Lote 108. Ya ha dejado más de 30 heridos y un joven muerto en enfrentamientos entre la población y la policía. 

Por ello, la lucha de Máxima y de los pueblos indígenas que en estos tiempos se están movilizando es la misma lucha de tantas mujeres y tantos pueblos que permanentemente corren el riesgo de ser desposeídos, arrancados de sus raíces, desplazados, desaparecidos, por los nuevos señores de minas de gas, de hidrocarburos, que siguen creyéndose los dueños del país y del mundo, con el permiso y el aval, en algunas ocasiones, de los gobiernos. Por ahora, los pueblos indígenas amazónicos de Loreto han levantado la medida de fuerza, esperando lo que les va a decir la comisión de alto nivel, en el diálogo que van a continuar por estos días, en Iquitos. Por ahora, Máxima seguirá en su tierra, vigilada por una caseta que la mina ha colocado cerca de su casa. Sin embargo, ni los pueblos ni Máxima son ahora tan lejanos para una parte de la ciudadanía limeña, que se ha mantenido siempre tan distante y de espaldas a lo que pasa en el interior del país. Tienen ahora la compañía solidaria de peruanos y peruanas, de ciudadanos y ciudadanas del mundo, que creemos que vivimos en un país, en un planeta, que tenemos que proteger, y donde todos y todas tenemos derecho a vivir con dignidad.


Por Rosa Montalvo Reinoso

[1]“Cajamarca: Policía asegura que brindará garantías a Máxima Acuña y su familia”, Diario 16,7 de Febrero del 2015 http://diario16.pe/noticia/57496-cajamarca-policia-asegura-que-brindara-garantias-maxima-acuna-familia
[2]Frantz Fanon, los condenados de la tierra, Fondo de Cultura Económica, México, 1983.
[3]Jorge Frisancho, “El Comercio censura a … ¿Martha Meier Miró Quesada?”, LaMula.pe, 7 de febrero del 2015. https://redaccion.lamula.pe/2015/02/07/el-comercio-censura-a-martha-meie...
[4]Ministerio de Salud, Comisión Intrasectorial para la Prevención y Mitigación de la Contaminación por Plomo y Otros Metales Pesados, Visita de reconocimiento para la evaluación de la calidad sanitaria de recursos hídricos y muestreo biológico en comunidades de la cuenca del río Corrientes, mayo del 2006. 
[5]Ministerio de Salud, Informe N° 4318-2014/DEPA/DIGESA, Informe interno dirigido a Elmer Quichiz Romero, Director Ejecutivo, Dirección de Ecología y Protección del Ambiente, DIGESA, 5 DE AGOSTO DEL 2014. http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:MLpPZFaFW80J:observ...
[6]Tomado de la página en Facebook de Tomate Colectivo,https://www.facebook.com/TomateColectivo.