febrero 18, 2015

Señalando el camino para las mujeres y niñas con discapacidad

WOA Abia Akram ES
A menudo la llaman la gran esperanza de las personas con discapacidad. Abia Akram, de 30 años, es una mujer formada y orgullosa de las dos maestrías que posee. Ella encarna la causa que defiende: que la educación sea un catalizador en un mundo donde las personas con discapacidad no siempre son tomadas en serio. Como primera mujer con discapacidad de Pakistán en obtener la muy preciada beca Chevening del Gobierno del Reino Unido, Akram continúa presionando por un cambio que altere las obsoletas nociones de discapacidad. Es la primera mujer de Pakistán, y la primera mujer con discapacidad, en ser designada coordinadora del Foro de Jóvenes con Discapacidad del Commonwealth. Preside también el Consejo de Jóvenes del UNICEF, y a su lista de distinciones se suma la copresidencia de la Unión de Mujeres con Discapacidad de Asia Pacífico, a la vez que destina buena parte de su tiempo a la educación y capacitación de mujeres con discapacidad a fin de que mejoren la confianza en sí mismas y conduzcan a otras hacia el futuro.

¿Cómo logró todo esto a tan corta edad? Akram sostiene que la educación y el apoyo de sus padres desde pequeña le infundieron confianza para salir al mundo y lograr más de lo que cualquiera creía posible. Consciente de su entorno desde muy pequeña, sabía que a muchas niñas en Pakistán no se les permitía asistir a la escuela porque era muy costoso. Numerosas familias pobres optaban en cambio por enviar a los niños a la escuela por su potencial para obtener un ingreso. Para una persona con discapacidad, especialmente para una niña con discapacidad, la idea de ir a la escuela distaba mucho de lo acostumbrado.

A contracorriente, los padres de Akram la valoraban tanto como a sus otros y la enviaron a la escuela al tiempo que la alentaron para que tomara sus propias decisiones. A los siete años pidió a sus padres ir a vivir con un tío para poder asistir a una escuela que le permitiría adquirir una formación convencional y que además era más accesible en su silla de ruedas. Su esfuerzo rindió frutos: se graduó con los máximos honores y siguió adelante para conseguir dos maestrías.

Akram decidió seguir el camino del activismo con vehemencia, teniendo siempre en mente la necesidad urgente de promover la capacitación y el liderazgo de las mujeres y niñas con discapacidad. Con el apoyo moral de su familia, creó el Foro Nacional de Mujeres con Discapacidad de Pakistán, para formar a las mujeres con discapacidad pare exigir sus derechos. En un país donde, afirma, la mayoría de las personas piensa que una discapacidad es una maldición de Dios o de una fuerza mítica omnipotente, establecer un espacio para las mujeres con discapacidad en la esfera pública es un camino que otras personas han temido recorrer.

¿Cuál cree que han sido los factores más importantes que le han ayudado a llegar donde se encuentra actualmente?

Mi educación y mis padres me ayudaron y apoyaron. El trabajo de investigación que hice en distintos países, en Japón y el Reino Unido, me enseñó mucho.

La educación también me ayudó a ponerme en contacto con el movimiento de personas con discapacidad en los ámbitos nacional y mundial. Antes de ello, sentía que era la única persona que tenía este tipo de discapacidad. Una vez establecido el contacto, me di cuenta de todo lo que yo tenía para aportar y aprender. Quería darle visibilidad a la lucha de las mujeres con discapacidad.

¿Cuáles fueron algunos de los mayores obstáculos a los que se enfrentó para llegar donde está hoy en día?

Mi organización trabaja para crear un vínculo entre las mujeres con discapacidad y la educación y capacitación en liderazgo, algo que sigue siendo un desafío. Cuando intento contactar a jóvenes mujeres con discapacidad de muchos países, se torna muy difícil. Si las identifico, sus padres no les permiten ir a reunirse con otras. Si una mujer con discapacidad viene a verlas, puede ayudarles a aceptar su discapacidad para que puedan avanzar como líderes, como profesionales y como personas. Estamos trabajando en el empoderamiento mediante sesiones de capacitación, educación, conferencias y trabajo sobre el terreno. Todo esto es muy importante para enseñarles habilidades de liderazgo a las mujeres con discapacidad. El fomento de las capacidades de las organizaciones para cambiar sus políticas y mentalidad, así como ofrecerles capacitación que les permita comprender cómo incluir a las personas con discapacidad es un desafío que vale la pena afrentar.

¿De qué forma el hecho de ser mujer ha influido en su trayectoria hasta hoy?

Inicié mi organización en 1997, y eso me cambió la vida. Yo pensaba en la discapacidad como algo negativo. Una vez que me sumé al movimiento de personas con discapacidad, aprendí que tener una discapacidad es sólo un estilo de vida diferente, no una enfermedad. Tengo que aceptar mi discapacidad, no sólo por mí, sino por millones de mujeres con discapacidad en Pakistán y alrededor del mundo. Tengo la responsabilidad de hacer algo por las mujeres con discapacidad de todo el mundo, especialmente en materia de capacitación para el liderazgo.

¿Cuál cree que es su mayor aportación a la sociedad y la comunidad?

Mi mejor aportación es sumar las voces de las mujeres con discapacidad a la agenda mundial. Las prioridades y necesidades de las mujeres con discapacidad deben tener un lugar destacado en todas las políticas, en la agenda Beijing+20, en los objetivos de desarrollo sostenible después de 2015; en todo. Lograr esto será nuestra mayor aportación a la sociedad.

¿Qué mensaje transmitiría a otras mujeres y niñas que pueden sentirse inspiradas por su trayectoria y sus logros?

A las mujeres con discapacidad: no se subestimen. Sientan que en su discapacidad está su fortaleza. Conozcan sus derechos y, si su país no los garantiza, luchen por ellos.

Fuente: http://beijing20.unwomen.org/