marzo 16, 2015

Entrevista desde Nueva York Presidenta Corporación Humanas: “Sobre la mujer siempre se ha legislado en la medida de lo posible”



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Carolina Carrera es la presidenta de Corporación Humanas y es una de las participantes de la versión 59 de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, celebrada desde el 9 al 20 de marzo en Nueva York. La CSW59 (Comission on the status of women) es conocida ante el mundo como una de las principales instancias dedicada a analizar y promover la igualdad de género.

En este contexto, ElDesconcierto.cl conversó con Carolina Carrera sobre lo analizado en el encuentro que, por estos días, también contó con la presencia de la ministra del Sernam, Claudia Pascual y algunas parlamentarias chilenas.

Para que todos y todas entendamos, ¿en qué consiste esta comisión y de qué temas se ha encargado en esta edición?

Esta es la 59 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que es un encuentro a nivel mundial de ministras o representantes de Estado para trabajar en torno al avance en materias de género. Esto se hace al alero de Naciones Unidas y es una de las instancias que tienen, así como existe el Comité donde se evalúa el cumplimiento del Pacto. Ésta es una manera de poder avanzar y lo organiza ONU Mujeres.

Este evento tiene mayor fuerza que otros porque se hace en el contexto de los 20 años de la Declaración y la Plataforma de Beijing. Para América Latina fue muy importante y también para el mundo, pero para América Latina fue muy importante porque esa plataforma permitió impulsar un conjunto de políticas públicas, como los mecanismos de adelanto de la mujer, como las leyes de cuota en los países de América Latina. La declaración tenía 12 puntos en distintas áreas, como salud, trabajo, educación, violencia, etc. Lo que se hace hoy es que cada representante da cuenta de la situación de sus países. En paralelo a eso, hay otros eventos donde los países se inscriben y las organizaciones de la sociedad civil tenemos un espacio de participación importante para mostrar la otra cara de la moneda o profundizar en algunos temas.

En Twitter denunciabas que hay organizaciones feministas que señalan sentirse excluidas de este encuentro y del acuerdo que se adoptó.

Efectivamente sacamos un comunicado que enviaremos a todas las organizaciones feministas de América Latina y el Caribe, donde manifestamos nuestra preocupación y malestar por la metodología como se llevó a cabo este evento. La verdad es que, en general, en estos eventos la sociedad civil tiene un fuerte grado de participación en la declaración que después se transmite a todos los estados y en este caso hubo cero consulta a las organizaciones y al inicio del evento, los estados participantes aprobaron la declaración antes de que terminara el evento. Es decir, antes que ocurriera el evento completo. Manifestamos, además, que han sido muy importantes las ministras de Chile, Argentina y de varios países de América Latina, en tratar de que efectivamente haya mayor participación de la sociedad civil, como fue el caso de Beijing y de otras instancias. Sabemos que existen países que tienen resistencia a eso también.

Nosotros evaluamos que en la declaración faltaban algunos temas centrales, como el compromiso de avanzar en materia de derechos sexuales y reproductivos. Estaba más centrado en la autonomía económica de las mujeres y nos parecía relevante que los estados consideraran esto en sus metas 2015. Es importante cuestionar el concepto de desarrollo y cómo éste nos juega en contra a las mujeres y nos empobrece aún más en nuestro ejercicio de derechos.

¿Crees que lo que se ha comprometido y analizado en este encuentro es suficiente para asegurar una agenda transformadora en temas de género para el mundo?

No, yo creo que estos son acuerdos y avances pero no resuelven todos los problemas. Aquí viene una segunda parte y es el trabajo en los propios países. En el caso de Chile, tenemos retrasos importantes donde vamos a tener que ponernos al día. En la delegación chilena estaba la ministra del Sernam, Claudia Pascual, además de la subsecretaria, y hoy llegaron parlamentarias de todas las bancadas. Hoy hubo un encuentro entre ellas y estuvo muy interesante. Nos parece muy bueno que hayan podido llegar a una declaración de consenso.

Es importante porque pertenecen a sectores políticos muy distintos. Karol Cariola y Marcela Sabat, por ejemplo…

Exactamente. Y ellas reconocen la necesidad de mayor incorporación del movimiento de mujeres y feministas y reconocen que la sociedad civil debe ser parte también activa de la toma de decisiones y del desarrollo del país para poder avanzar.

¿Qué te pareció lo que expusieron las parlamentarias y las ministras? ¿Lograron describir la situación que enfrentan las mujeres en Chile?

Sí, a mí me parece que la ministra hizo un buen diagnóstico. Por un lado, dio a conocer los avances que están vinculados a proyectos de ley en debate, pero también expuso los desafíos del país. En este sentido, reconoció que hay que acelerar la incorporación de las mujeres al mercado laboral, que en Chile aún no llegamos al 50% del mercado, además de la necesidad de defender el proyecto de despenalización del aborto en tres causales. Por otro lado, el tema de la revisión de la ley que tipifica el femicidio, para hacerla más amplia, el tema de la violencia también. Creo que fue bastante interesante porque, en general, los países intentan mostrar lo mejor de sí. La ministra fue bastante ecuánime en decir que hemos avanzado en ciertos puntos, pero que faltan aún muchos desafíos.

A propósito de los compromisos adoptados en la Cumbre de Beijing durante 1995, ¿cuánto crees que se ha avanzado en esa dirección? ¿Cómo se evaluó el cumplimiento de esas metas?
“Otro tema interesante que apareció es la necesidad de que, para que las democracias se consoliden, las mujeres estemos en igualdad de condiciones en todos los espacios de poder. Ahí hay un acuerdo casi transversal de todos los países”.

Efectivamente se ha avanzado, aunque hay regiones que han tenido mayor avance que otras. Hay algunas que nos hemos ido un poco estancando, América Latina tuvo un tremendo avance durante la década de los ’90. Hay países árabes que han avanzado también y África, pero aún quedan tremendos desafíos. Aún la situación de derechos humanos sigue siendo precaria, de hecho se han denunciado aquí un conjunto de situaciones que sufren las mujeres en las distintas manifestaciones de violencia y otro tema interesante que apareció es la necesidad de que, para que las democracias se consoliden, las mujeres estemos en igualdad de condiciones en todos los espacios de poder. Ahí hay un acuerdo casi transversal de todos los países.

El programa de Bachelet y su agenda de género, ¿va en la línea de los compromisos adquiridos en Beijing y de los acuerdos discutidos en este encuentro?

Yo creo que va en la línea, aunque nosotras quisiéramos que fuera mucho más. Chile, de hecho, es unos de los países de América Latina que tiene peores indicadores de género. La mayoría de los estados latinoamericanos en los ‘9o adoptaron leyes de cuota y hoy hablan de paridad, nosotros recién estamos discutiendo en el tema del cambio del binominal el tema de la representación equilibrada para las candidaturas y somos unos de los pocos países que tenemos penalizado el aborto en toda circunstancia. Un exponente de Suiza contaba que ellos habían avanzado, que el aborto es posible hasta las 12 semanas cuando la mujer lo decida, y así otros países nórdicos han avanzado también en incorporación laboral y en materia de derechos sexuales y reproductivos, donde nosotros estamos tremendamente lejos, ni siquiera en el promedio de la región.

Creo que hay una deuda pendiente de la democracia con las mujeres y la Presidenta lo tiene claro. Ella fue parte de ONU Mujeres y conoce cuál ha sido el avance de los otros países y qué tan retrasados estamos. Esperamos que el Congreso se ponga de acuerdo y a la altura de la situación.

Considerando lo público que es hoy el debate sobre el aborto en Chile y que en esa instancia también se debe haber discutido, ¿crees que la despenalización del aborto en tres causales va en la línea de lo que se está discutiendo?

Efectivamente, piensa que estamos dentro de los pocos países que tienen este nivel de penalización del aborto. Estamos hablando de Malta, El Salvador y El Vaticano, Nicaragua, República Dominicana y Chile. El resto de los países tiene despenalizado en algunas de sus causales. Hay países más avanzados que hoy hablan de las 12 semanas y del derecho de la mujer a la interrupción del embarazo y a decidir sobre sus cuerpos. Estamos claros y así lo han dicho, que el primer territorio del derecho humano es el cuerpo. Si no podemos decidir sobre él, ¿de qué derecho estamos hablando?
“Entonces, así, en la medida de lo posible, ha sido la forma en que se ha legislado acerca de la mujer”.

Y desde esa perspectiva, que expone la importancia del derecho a decidir sobre el cuerpo, ¿no es insuficiente el proyecto de Bachelet que busca despenalizar el aborto en sólo tres causales?

Por supuesto, nosotros lo hemos dicho permanentemente. Este proyecto de ley no resuelve el tema de la autonomía de las mujeres y tampoco resuelve la realidad en Chile de que aún hay mujeres siendo imputadas por el aborto. Esto es simbólicamente importante y viene a resolver situaciones que se están dando en estos días, como el aborto terapéutico, que queda al arbitro de cómo los facultativos de la salud no resuelven, en términos médicos, cuando deciden interrumpir un embarazo. Nos parece importante lo que se habla en caso de violación y esto es un pequeño avance. Pero tal como la legislación en materia de derechos humanos de las mujeres, siempre ha sido una legislación lenta. Pensemos que la ley de violencia contra las mujeres recién se instaura en Chile en el 94. Entonces, así, en la medida de lo posible, ha sido la forma en que se ha legislado acerca de la mujer.

Nosotros parecemos como un país moderno y progresista, pero cuando uno escucha al resto del mundo, te das cuenta que hay países que parecen más retrógrados que nosotros pero tienen mayor avance en materia de derechos humanos de las mujeres.

Por Vanessa Vargas Rojas 
Fuente: El Desconcierto