abril 07, 2015

India sin igualdad de género en el mercado laboral

La mecanización y la incorporación de nuevas tecnologías en la industria instaló la preferencia por tener empleados hombres para ciertas tareas. Crédito: Neeta Lal/IPS

Las últimas investigaciones en India muestran que solo 125 millones de mujeres en edad de trabajar están empleadas, aunque desde 2004 cada vez son menos las que están en esa situación.

Solo si este país de 1.200 millones de personas, con 380 millones de mujeres en edad de trabajar, se concentra en ofrecer a las mujeres las mismas oportunidades laborales que a los hombres, logrará alcanzar los objetivos de desarrollo y reducir la pobreza.

Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), la participación femenina en la fuerza de trabajo está entre las más bajas de los mercados emergentes y de otros países de características similares.
“Tenemos que reconocer que tenemos una crisis para luego trabajar en el empoderamiento de las mujeres y así ayudar a India a desarrollar todo su potencial económico”: Preet Rustagi.

La participación de la mujer en el mercado laboral (la proporción de mujeres en edad de trabajar que tienen o buscan empleo), es de 33 por ciento, casi la mitad del promedio de Asia Pacífico y muy por debajo del mundial, que es de 50 por ciento.

En India se instaló un debate sobre igualdad de género en las juntas directivas de las empresas, donde las mujeres apenas si constituyen cinco por ciento de los integrantes, la más baja de todos los países del grupo de economías emergentes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Una nueva ley aprobada en 2013 exigía a todas las empresas registradas en la bolsa de valores a tener por lo menos una mujer en su junta directiva para agosto de 2014. Pero el plazo tuvo que ampliarse hasta este mes porque solo una pocas lo concretaron.

La falta de mujeres en el mercado laboral de India es una “enorme pérdida de oportunidades” para el crecimiento económico del país, se lamentó la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde.

La diversidad de género en el ámbito laboral no se trata de corrección política, sino de un imperativo económico, sostienen economistas.

Un estudio del FMI, publicado en 2013, concluye que el crecimiento de India sufrió el impacto de la exclusión laboral femenina.

“Suponiendo que la brecha de género se divide a la mitad para 2017 y se recorta a un cuarto del valor de 2008 para 2027, el ingreso por habitante de India podría ser de entre 10 y 13 por ciento superior a la línea de base si se mantiene incambiada la desigualdad de género para 2020 y 2030” respectivamente”, señala el informe.

Como las mujeres suelen realizar tareas domésticas no remuneradas, no “cuentan” en la economía formal. Crédito: Neeta Lal/IPS

Contar y reconocer el trabajo de las mujeres

Una explicación de la aparente “ausencia” de trabajadoras es la escasez de datos a escala nacional en el sector informal. Como la mayoría de las mujeres realizan tareas no remuneradas, como el trabajo doméstico, no “cuenta” su contribución a la economía cuando se registran los datos del mercado laboral.

“El trabajo que realiza una mujer en su propia casa no se registra como actividad económica, y no se tiene en cuenta para las estadísticas nacionales de ingresos”, explicó Preet Rustagi, directora del Instituto para el Desarrollo Humano de Nueva Delhi.

“Su situación es peor que la de los servicios domésticos pagos, pues por lo menos se consideran una actividad económica y cuentan en los ingresos del país”, precisó.

Las mujeres asumen varias responsabilidades como cocinar, cuidar a las personas mayores y criar a los hijos, todos trabajos cruciales para la economía y la sociedad india, remarcó Rustagi.

En los pueblos rurales, las mujeres, además, realizan tareas vitales como criar ganado, los que también queda fuera de los registros, añadió.

Hay normas culturales que también sabotean el ingreso de las mujeres al mercado laboral formal.

“La cultura patriarcal arraigada idealiza a las mujeres en, y las limita a, los papeles de esposas y madres. Las nociones de superioridad socio-ritual de un grupo o familia pueden vincularse directamente a mayores restricciones sobre las mujeres, incluida su movilidad física y un empleo fuera de su casa”, explicó Bhim Reddy, editora adjunta del Diario de Desarrollo Humano, quien ha investigado mucho sobre las prácticas de reclutamiento de personal en el mercado laboral.

Reddy también observó que la matricula escolar desigual, en especial de jóvenes mujeres de entre 14 y 21 años, también contribuyó a la asimetría en la fuerza de trabajo.

“Una mayor proporción de mujeres en ese grupo etario, que solía formar parte de la fuerza laboral, ahora está en escuelas secundarias y facultades, y eso se refleja en la disminución de mujeres en el mercado laboral”, explicó Reddy.

Si bien el número de universitarias se multiplicó, esto no se tradujo en un aumento proporcional de profesionales en el mercado laboral, según una investigación de Everstone Capital, una empresa de inversiones.

Con 22 por ciento, la proporción de graduadas que ingresa al mercado laboral es más baja que las mujeres analfabetas que encuentran empleo.

La participación de las mujeres indias en la fuerza de trabajo cayó de 33,7 por ciento, en 1991, a 27 por ciento, en 2013, según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas. Entre 2011 y 2012, había menos de 20 por ciento de mujeres entre los trabajadores de los sectores no agrícolas.

Es sorprendente que la participación laboral femenina resulte particularmente baja entre las profesionales de las ciudades, un sector que se presume encuentra menos barreras sociales.

Según datos oficiales, entre 2009 y 2010, la proporción de mujeres dedicadas a tareas domésticas no remuneradas trepó a 57 por ciento en las ciudades entre las que tenían título de grado o más, con respecto al 31 por ciento registrado entre sus pares rurales con educación primaria o media.

Los especialistas sostienen que la mecanización y la incorporación de nuevas tecnologías en la agricultura y la construcción llevó a una “masculinización” del empleo para algunas tareas en esos sectores.

Además, la explotación y el acoso en el ámbito laboral empeoraron la situación. India aprobó una nueva ley para combatir el problema, según la cual las organizaciones con más de 10 empleados deben contar con un comité de protestas para investigar las denuncias.

Pero según un estudio de la Universidad de Jawaharlal Nehry, menos de 20 por ciento de los empleadores de la capital cumplen con la norma.

Además de las campañas de sensibilización, los activistas reclaman mayor inversión en infraestructura, seguridad en el transporte público, mejores centros para el cuidado infantil y recortes tributarios para atraer a las mujeres al mercado laboral.

“Tenemos que reconocer que tenemos una crisis para luego trabajar en el empoderamiento de las mujeres y así ayudar a India a desarrollar todo su potencial económico”, subrayó Rustagi.

Editado por Kanya D’Almeida / Traducido por Verónica Firme
Fuente: IPS