mayo 04, 2015

La paz no es solo cosa de hombres

Cuando el conflicto en la región de Casamance, en Senegal, volvió a estallar, diciembre de 2010, las mujeres organizaron manifestación por la paz. Crédito: Abdullah Vawda/IPS TerraViva.

Hace tiempo que los gobiernos prometen que habrá más mujeres en las negociaciones de paz, pero en muchos de los casos, sino en la mayoría, no han sido más que palabras vacías.

Con el fin de acelerar el proceso, la Global Network of Women Peacebuilders (Red Global de Constructoras de Paz, GNWP, en inglés), junto con las misiones permanentes de Chile y Holanda ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organizó el 23 de este mes un taller para integrar mejor las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre mujeres, paz y seguridad a las políticas de seguridad.

El seminario se concentró en hacer recomendaciones para la implementación de las resoluciones 1325 y 1820 a escala nacional, regional e internacional para que hayan más mujeres en la mesa de negociaciones en zonas de conflicto, e incorporar sus perspectivas a los procesos de reconstrucción pos-conflicto.

Según un informe de 2014 del secretario general, Ban Ki-moon, sobre mujeres, paz y seguridad, se necesita reformar el sector seguridad para lograr esos objetivos.

En la sede de la ONU de Nueva York, la coordinadora internacional de GNWP, Mavic Cabrera-Balleza, remarcó “la necesidad de implementar de forma sistemática la resolución 1325 a escala internacional”.

En los últimos tres años, GNWP realizó 50 talleres de localización en 10 países, en varias comunidades y municipios e invitó a miembros de la policía y de las fuerzas armadas para que estén informados sobre esos documentos.

“No nos sorprende que cuando llegan a nuestros talleres, los oficiales escuchen por primera vez hablar de la resolución 1325. Pero trabajar a escala local es difícil porque se necesita la aprobación final de los superiores para lograr una reforma total y una capacitación de los funcionarios de seguridad”, remarcó Cabrera-Balleza.

La GNWP no solo reclama una reforma de la seguridad y de las fuerzas armadas para incluir a las mujeres en la construcción de la paz, sino también llama a la desmilitarización de los países y a la eliminación de los conflictos para alcanzar la paz mundial.

El embajador Anwarul Chowdhury, ex subsecretario general y miembro del Grupo Asesor de Alto Nivel para el Estudio Global de la Resolución 1325, quien también participó en el seminario, subrayó la ineficacia de los gobiernos y los constructores de paz a la hora de proteger a la población civil, en especial a las mujeres, en los últimos años.

Es necesario “integrar la cultura de paz y no violencia a las políticas nacionales y globales, así como educar para una ciudadanía global. Se requiere de una política en seguridad humana, y de una forma más humana e inclusiva de pensar en nuestro futuro, en el que mujeres y hombres puedan compartir por igual la construcción de un mundo más seguro y justo”, indicó.

Un ejemplo positivo de la inclusión de mujeres en las negociaciones de paz es el caso de Filipinas.

Miriam Coronel-Ferrer, presidenta del Grupo de Paz del Gobierno de Filipinas con el Frente Moro de Liberación Islámica (MILF, en inglés), explicó que después de 17 años de negociaciones de paz entre la autoridades y la organización, en las últimas dos décadas, el gobierno y las Fuerzas Armadas avanzaron hacia la “civilización” del proceso de paz.

“Se le fue permitiendo una participación cada vez mayor a las mujeres, ya sea como integrantes de la burocracia, del gobierno, de la sociedad civil o de la academia, y todas se sentaron en la mesa de negociaciones de paz”, indicó.

Como dijo Coronel-Ferrer, las mujeres aportaron una respuesta con una mayor perspectiva de género en el acuerdo de paz final entre el gobierno y el MILF.

“No solo porque hubo más mujeres en las negociaciones, sino también en los paneles, presionábamos al gobierno, pero también a la contraparte, para que se aseguren que se incluirá un marco diverso en el texto”, añadió.

Además, la reforma de la seguridad en Filipinas creó equipos de control local, en el que oficiales de la policía o de las rangos más bajos de las Fuerzas Armadas trabajaron estrechamente con integrantes del MILF, lo que permitió construir la confianza y la cooperación para mejorar la seguridad en el terreno, concluyó Coronel-Farrel.

También participaron en el seminario oficiales de policía y de las Fuerzas Armadas de Argentina, Australia, Burundi, Canadá, Colombia, Ghana, Nepal, todos países que implementan reformas en la seguridad a escala local, regional y nacional.

Por Valentina Leri
Editado por Kitty Stapp / Traducido por Verónica Firme
Fuente: IPS