junio 14, 2015

No se prive de su clítoris

La fotógrafa y escultora norteamericana Sophia Wallace cntinúa profundizando su cruzada: educar a la sociedad contemporánea sobre el clítoris a través del arte.

“Desde la Antigüedad hasta el presente, el clítoris ha sido desacreditado, obviado, incluso eliminado, dejando el placer femenino completamente fuera de discusión. Ahora, un movimiento artístico underground, liderado por el artista neoyorquina Sophia Wallace, toma fuerza en todo el mundo para desafiar las mentiras, cuestionar los mitos y reescribir las reglas en torno del sexo y el cuerpo de las mujeres”, enuncia –en tono ciertamente inspirador– el Huffing Post. No sin desatender, claro, ciertos hechos aterradores: que en 1969 el hombre llegó a la luna; en el ’82 se inventó Internet, pero ¡recién en 1998! el clítoris fue médicamente aceptado. Desde entonces, sin embargo, “el verdadero órgano sexual femenino” no ha tenido mayor suerte: finalmente ha sido su falta de representación visual y la ausencia total de discurso alrededor del tópico los que llevaron a la fotógrafa, performer y escultora Wallace a crear su proyecto mixed media Cliteracy. “La intención es explorar cierta paradoja: la obsesión mundial con la sexualización del cuerpo de la mujer en un universo mayoritariamente analfabeto respecto de la sexualidad femenina. Después de todo, el clit es casi desconocido al día de la fecha; los genitales de las mujeres siguen considerándose tabú.”.

De allí que, armada con información científica, semiótica, data psicoanalítica, referencias respecto de la mutilación genital, la religión, el mito de la virginidad y la cultura porno (entre otras), su obra –en curso– busque finiquitar la ignorancia. Apelando, incluso, a la humorada. Qué va: no todos los días se fabrica un toro mecánico funcional que, lejos ya de la forma bovina, toma las curvas del mentado clítoris. Empero, vale la aclaración: aquélla es una de las varias manifestaciones de un proyecto que, además, incluye “100 Natural Laws” –panel con sentencias/leyes del tipo “El clítoris no es un botón; en un iceberg con 8 mil nervios en la punta y más por dentro” o “Terrorismo es tener seis hijos y nunca haber experimentado un orgasmo”–, grafitis callejeros, gafas intervenidas e instalaciones varias en sitios como el Whitney Museum of American Art (Nueva York), Kunsthalle Wien (Viena) y Taschen Gallery (Los Angeles), etcétera.

“No oírlo nombrar en educación sexual, no ver representaciones suyas, ni siquiera hablar de él con el doctor, lleva a que las mujeres se fíen de un falso canon de conocimiento más que en sus propios cuerpos. Saber, en cambio, es tener soberanía sobre la corporeidad, independencia sexual y, bueno, dignidad”, destaca Sophia en reciente interviú con el sitio Mic, aprovechando la ocasión para repasar conceptos. Que la palabra “vagina” (cuyo origen latín significa “funda o vaina para la espada”) excluye al clítoris. Que el punto G –interpretado por la sociedad actual como el santo grial del placer de la mujer– sería apenas una parte de dicho órgano. Que el placer es un derecho que necesita equilibrarse. Que hablar de sexo también es hablar de igualdad... ¿Por qué? Pues, en principio, porque –seg{un el Kinsey Institute– el 85 por ciento de los varones cree que su pareja alcanzó el clímax en su último encuentro sexual... aunque sólo el 64 por ciento de las mujeres reporta haberlo hecho. Porque, según el Cosmopolitan’s Female Orgasm Survey de este año, sólo el 57 por ciento de ellas lo logra regularmente con sus respectivos novios, maridos, filitos, etcétera. Porque, según ciertos estudios, sólo el 7 por ciento de las mujeres tiene orgasmos por penetración, mientras el 93 restante necesita estimulación del –sí, sí– clítoris. Por supuesto, también está la Historia...

Historia de amplio espectro y fechas clave. Como 1486, cuando el Malleus Maleficarum (en criollo, El Martillo de las Brujas), guía definitiva para la identificación, caza, captura, tortura y asesinato de brujas, identificaba al clítoris excitado como “la teta del diablo” y clamaba que era evidencia satánica. O 1545, cuando el anatomista francés Charles Estienne hacía la primera disección anatómica a gran escala y publicaba sus descubrimientos en Dissection des parties, refiriéndose al órgano en cuestión como “el miembro vergonzoso de la mujer”. O 1559, cuando el famoso Mateo Realdo Colombo “descubrió” el clit, pero lo llamó “el placer de Venus”. O, para el caso, 1904, cuando Sigmund Freud presenta su teoría sobre el desarrollo psicosexual, universalizando la errónea conclusión de que las mujeres adultas y sanas deben pasar del orgasmo prepúber clitorial al maduro orgasmo vaginal...

Para evitar más sinsabores, obra y desgracia de la falta de conocimiento en el tema, Wallace insiste sobre la necesidad de “clitorizar” el discurso. Y, a través de piezas arty, performances y entrevistas, continúa pasando la buena (no tan) nueva, amén de expandir un lema (#GetCliterate) y una misión. Misión que, por fortuna, se ha replicado en calles de El Cairo, Londres, Melbourne, Barcelona o Berlín, donde sus “leyes” comienzan a plasmarse en muros, campus universitarios, baños de mujeres... “El clítoris está apareciendo en lugares inesperados”, se sonríe quien está convencidísima de que el verdadero placer es, finalmente, estar bien informada. Y dar buen uso de dicha información, eso también hay que decirlo.

Por Guadalupe Treibel
Fuente: Página/12