junio 15, 2015

Semana extraña

Esta ha sido una semana intensa y extraña. La muerte del histórico líder socialista Pedro Zerolo puso sobre la mesa la necesidad de seguir investigando para vencer al cáncer. Pero también nos permitió recordar, en vísperas del 28 de junio como Día Internacional del Orgullo LGTB, la situación de muchas personas por el hecho de amar a otras personas del mismo sexo. 

Pedro se fue y en nuestra memoria queda su sonrisa eterna y su lucha constante por los derechos humanos en general y por los de las personas que aman y se aman de forma diferente a la establecida por el patriarcado y por los diferentes credos religiosos. Ese es su mayor legado. Además Pedro fue de los que reconoció, que sin la ayuda de las mujeres, la lucha por la igualdad de las personas LGBT no hubiera sido posible. 

La derecha más recalcitrante y algún personaje de faldas largas y negras que en su momento vincularon su enfermedad con un "castigo divino", estarán contentos, pero el resto de la ciudadanía que creemos en la igualdad plena de todas las personas para amar en libertad estamos un poco más huérfanas de referentes. 

Desde estas humildes líneas me permito enviar muchos ánimos a su marido, familiares y personas amigas de esta magnífica persona llamada Pedro Zerolo.

Y siguiendo con los derechos humanos pero desde otra perspectiva, también esta semana nos desayunábamos con que la ONU, a través de su último informe de supervisión interna ha constatado que los casos de abuso y explotación sexual por parte de los llamados "cascos azules" sigue siendo algo sistémico que no cesa. Este año se centran en dos de los países más pobres del mundo Liberia y Haití. En teoría los funcionarios de la ONU tienen taxativamente prohibidas este tipo de relaciones e incluso la de pagar por servicios sexuales, pero al parecer este tipo de prohibiciones no se tienen en cuenta cuando de los más bajos instintos se trata. No les importa la situación de extrema pobreza de esas mujeres, niñas o niños. Al parecer sólo entienden sus propias necesidades y las satisfacen incluso violando. Su placer por encima de las vidas ajenas y de las consecuencias que estos salvajes actos puedan acarrear.

La ONU recuerda que quienes deben actuar contra estas prácticas salvajes son los países miembros cuyas tropas cometan este tipo de abusos y vejaciones entre la población a que deben proteger, pero esto no aumenta las garantías de que se juzgue y condene a estos salvajes que abusan de su autoridad en misiones teóricamente pacificadoras en zonas del mundo que sufren conflictos de diferentes índole. Abusar de la gente más débil no les convierte en más fuertes o valerosos, sencillamente les convierte en más viles y más cercanos al salvajismo.

De nuevo patriarcado en estado puro que impone su ley entre la población más vulnerable. Una vez más las voluntades de esas personas más vulnerables violentadas por la fuerza o por la necesidad de la mano de quienes tienen el poder y lo ejercen inmisericordes con la situación y totalmente en contra de la misión que les fue encomendada. Insisto en las injusticias de todo tipo que el patriarcado impone.

Y otro ejemplo de patriarcado aunque más sibilino es la escenificación que tuvo en forma de fotografía de la constitución de la Mesa de Las Cortes Valencianas. El órgano máximo del Parlamento Valenciano compuesto exclusivamente por hombres de diferentes partidos políticos que "olvidaron" que entre sus componentes, también tienen parlamentarias mujeres. Y sólo "comprendieron su error" estos cabezas pensantes de los pactos de gobierno, cuando algunas de sus parlamentarias y las mujeres comprometidas con la igualdad saltamos a denunciarlo en redes sociales afeándoles su gesto patriarcal. En definitiva, su nuevo pacto entre caballeros para ejercer el poder que ellos, al parecer (y a los hechos me remito) siguen entendiendo como sólo masculino.

Afortunadamente de inmediato una de las parlamentarias de Podemos, Cristina Cabedo Laborda elaboró lo que ella misma ha llamado "PACTE PER LA SORORITAT", el cual suscribo totalmente y en el que pone el acento en lo que ha de unir a todas las mujeres parlamentarias por encima de las siglas de cada partido para que nos beneficiemos en conjunto de la sociedad en general y las mujeres en particular. Sin ese pacto, sin esa convergencia, será complicado desbancar al patriarcado subyacente en nuestro subconsciente.

La igualdad real ha de ser el objetivo en esta autodenominada entre otras formas como la "legislatura del cambio", pero la igualdad real ha de ir de la manos de las consciencias feministas que han de impulsar esas medidas ya exploradas y conocidas para que el objetivo se convierta en realidad. 

La desigualdad manifiesta que ha practicado el PP en sus largos años de gobierno, acrecentada en esta última y convulsa legislatura en la que importaba más salvarse de los casos de corrupción que fomentar políticas públicas que igualaran, ha de ser corregida desde la base, desde la propia formación y educación. Y por supuesto desde dentro de las Cortes con medidas como las que presenta Cristina Cabedo. Esperemos que la conciencia de las mujeres parlamentarias sea un acicate para mover poco a poco el conjunto de la sociedad.

Semana convulsa, extraña y con muchos frentes que acaba con la toma de posesión de centenares de concejalas y concejales en nuestros Ayuntamientos y con la investidura de Alcaldesas y Alcaldes. Cada vez somos más mujeres en esos espacios. La Ley de Igualdad mandató, pero comprobamos que el mandato y la consciencia van por caminos todavía diferentes. 

Esperemos que esta legislatura que empieza sea la de buscar la convergencia ente la norma jurídica y la realidad cotidiana en las Instituciones Públicas en lo que a igualdad real entre mujeres y hombres se refiere. Yo así lo espero. 

Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas