julio 17, 2015

Afrofeminismo en Francia: luchar para auto emanciparse

Con motivo de la jornada de estudio titulada “Deshacer el imperio”, organizada por el Centro de investigaciones sociológicas y políticas de Paris y el Grupo de Investigación Audre Lorde el 29 de junio en Paris, AWID se reunió con Annette Davis, Sharone Omankoy y Fania Noel, tres integrantes del Colectivo Afrofeminista MWASI, para saber más sobre las luchas que llevadas a cabo por dicho colectivo en el contexto francés marcado por el racismo y la misoginia, así como también por otras formas de discriminación. 

© MWASI - Collectif Afroféministe

Creado en 2014, el MWASI – Colectivo Afrofeminista[1] fue constituido por ese entonces por una veintena de integrantes activas[2], entre las cuales había mujeres cisgénero y transgénero, negras/mestizas, africanas y afrodescendientes[3], con una edad promedio de 27 a 30 años, que luchan por su emancipación en el marco de una crítica interseccional del sistema capitalista, heteropatriarcal y racista. 

La presencia de feministas negras en Francia no resulta una novedad, pero desde hace décadas esto es ocultado y marginado en el seno del campo feminista, especialmente en el ámbito académico. Algunos medios “despolitizan el Afrofeminismo convirtiéndolo en un objeto glamoroso para presentarlo como una nueva tendencia y eliminan completamente el aspecto político y subversivo de nuestro colectivo”, explica Fania Noel. Pero, ya en los finales de los años 70, la Coordinación de mujeres negras, conformada de africanas y antillanas, sostenía luchas que apuntaban a la vez a combatir el racismo y el sexismo[4]. “Aún hoy, las mujeres negras se organizan con la idea de repensar su condición en una sociedad blancotrial”, explica Sharone Omankoy. 

© MWASI - Collectif Afroféministe

Los desafíos de una sociedad francesa blancotrial[5]

Sharone Omankoy recuerda que en Francia, las mujeres negras viven en un sistema blancotrial, es decir un sistema en el cual el sexismo es racializado y donde el racismo es sexualizado. Sin embargo, el racismo y la misoginia son generalmente tratados de manera exclusiva, y “el hecho, es que como mujeres negras, no nos es posible establecer una jerarquía entre estos dos aspectos o priorizar una lucha sobre la otra, es por esto que no nos reconocemos dentro del feminismo blanco que soslaya la cuestión racial y que en los hechos excluye a las mujeres negras, y de una manera más amplia a las mujeres no blancas. De este modo, el colectivo fue concebido para que cada mujer negra pudiese expresar su voz y su emancipación”. Al respecto, Fania Noel agrega que la creación de MWASI se realizó cuando las activistas africanas y afrodescendientes negras, que militaban en grupos antirracistas o feministas, sintieron la necesidad de federar sus luchas contra el racismo y el sexismo en un marco colectivo que les permitiese superar las estrategias individuales para emprender estrategias de acción colectiva interseccional[6].


“Al excluir nuestras experiencias, las feministas blancas no cuestionan su propio rol en el sistema blancotrial. Esto nos lleva a cuestionarnos sobre los mecanismos de deconstrucción de los privilegios de los grupos del movimiento ante el racismo o el sexismo. ¿Cómo deconstruir el racismo cuando se es blanca/o sin tomar conciencia de sus privilegios? ¿Cómo deconstruir el sexismo cuando se un hombre? Nos parece esencial por lo tanto deconstruir esos privilegios. Para nosotras, el Afrofeminismo busca detener esos sistemas opresivos en su complejidad. Se trata para nosotras de reunir las experiencias y las victorias de las mujeres africanas y afrodescendientes, negras y mestizas, en una lucha que sea a la vez decolonial y antipatriarcal” prosigue Sharone Omankoy.

Ante los intentos de comparar el Afrofeminismo francés con el Feminismo negro americano, Sharone Omankoy precisa que “el contexto francés y la historia francesa han seguido un recorrido diferente y se distinguen del contexto estadounidense. A pesar de las similitudes, nuestras realidades europeas no son las de las afroamericanas. De hecho, nosotras nos esforzamos por concebir un afrofeminismo local en función de nuestras condiciones de vida en el contexto francés. Esto no nos impide solidarizarnos con las luchas desarrolladas por nuestras hermanas de todas las diásporas negras en todo el mundo.” En este sentido, Fania Noel recuerda que el Feminismo negro americano permitió desarrollar las herramientas de pensamiento, y especialmente el concepto de interseccionalidad, y que las integrantes del colectivo se dedican a desarrollar un proceso de difusión de conocimientos para apropiarse de las herramientas de análisis, pasando especialmente por la traducción de conocimientos del inglés al francés.

© MWASI - Collectif Afroféministe

«No nos liberen, nosotras nos ocupamos de eso»

En el marco de una visión afrofeminista plural, asociada a la diversidad de voces de africanas y afrodescendientes, Annette Davis recuerda la importancia que tiene para esas mujeres participes pasar del estatus de objeto de investigación al de sujeto político que define su propia agenda política.

En este sentido, las integrantes del colectivo revindican su elección por la no-mezcla del género y la raza como forma de auto-emancipación. “Esa voluntad de posicionarse en la no-mezcla resulta lógica para nosotras pero permanece cuestionada ante la mirada de una sociedad universalista, asimilacionista, que nos trata regularmente de comunitaristas. Es esencial distinguir el comunitarismo de las personas en situación dominante, que reproducen el sistema blancotrial, de la voluntad de agruparse en función de combatir un sistema opresivo y elaborar estrategias de emancipación” explica Sharone Omankoy[7].

Luego del lanzamiento del Decenio internacional de los afrodescendientes por parte de las Naciones Unidas, Fania Noel destaca la necesidad de tomar en cuenta las reparaciones asociadas a la esclavitud y al colonialismo, y especialmente al cuerpo y a la utilización de los cuerpos de las mujeres; y de no reducirlo a un decenio de celebración cuando allí se han cometido hechos graves, y se siguen cometiendo. Ella considera especialmente que los espacios de Naciones Unidas son “espacios en los que prefiere ni integrarse y si nos integran, es para legitimar el sistema y probar la fuerza del mismo para incorporar la crítica y asimilarla una vez más, lo cual le da más poder aún. Las estrategias de destrucción desde el interior no funcionan.”

Las acciones realizadas por las integrantes del MWASI son diversas, y van desde la manifestación callejera a la distribución de alimentos y productos de higiene en los campos de personas migrantes, pasando por la organización y la participación en eventos para compartir conocimientos. “Salimos a la calle, vamos a las manifestaciones, también nos movilizamos en las redes sociales. Todos los textos que se publican están asociados a la práctica militante callejera. La idea es reflejar en el colectivo toda nuestra diversidad y sacarla a la calle. El objetivo es articular los proyectos que tenemos en la actualidad para tener presencia en número especialmente en aquellas cuestiones que afectan a las mujeres negras de los países del Sur, dado que siempre hay una falta de presencia en ese tipo de movilización. Igualmente tomamos en cuenta las problemáticas queer desde el ángulo de las mujeres negras, y de manera más general desde las personas racializadas, puesto que es una de nuestras preocupaciones[8]. Somos un colectivo feminista, antirracista, anticapitalista y todas las cuestiones de justicia transformadora nos interesan”, subraya Fania Noel. 

De ese modo, MWASI sostiene su capacidad de movilización sobre alianzas puntuales con, entre otras, mujeres de los barrios populares, asociaciones que luchan por los derechos de las personas trans y las trabajadoras sexuales, activistas feministas decoloniales entre las cuales están las feministas islámicas o incluso con las asociaciones de las diásporas africanas. Pero según Fania Noel, “no hay muchos movimientos interseccionales en Francia, y el principal desafío es sobrevivir y hacer oír nuestra voz dado que a veces podemos encontrarnos en coaliciones donde lo que aportamos no se visibiliza. El desafío es por lo tanto perdurar y resistir a los intentos de colonialismo que quieren fagocitar nuestro colectivo, como por ejemplo cuando un hombre blanco quiere integrarlo. Mientras más grande se vuelva más se podrá resistir a esos intentos.”

Sharone concluye de este modo que el “MWASI es nuestro espacio de sobrevivencia, un espacio de necesidad, donde las mujeres africanas y afrodescendientes pueden aliarse, para repensar las condiciones de su emancipación porque nosotras somos sujetos políticos y sociales, en la intersección de muchas opresiones. El MWASI demanda una emancipación total de nuestras vidas, por nosotras mismas y para nosotras mismas. No nos liberen, nosotras nos ocupamos de eso.”

Por Mégane Ghorbani
Fuente: Awid
[1] MWASI significa «mujer» en lingala.
[2] El reclutamiento de las integrantes de perfiles diversos se realiza de un modo que se basa en la afinidad por medio de amigas/os y la familia, y hay tanto mujeres negras musulmanas como no musulmanas dentro del colectivo.
[3] El colectivo se sostiene sobre la no-mezcla de género y raza.
[5] La palabra blancotrial es utilizada por las entrevistadas como resultado de la combinación de las palabras blanco y patriarcal.
[6] Uno de los principios del colectivo es el de la interseccionalidad: “nosotras deseamos mostrar como las opresiones asociadas al color de piel, el género, la orientación sexual y la clase están interconectadas”, se puede leer en el sitio web de MWASI.
[7] Para saber más sobre la no-mezcla, Sharone Omankoy nos propone leer el texto de Christine Delphy, « La non-mixité: une nécessité politique ».
[8] Sobre ese tema, ver también las acciones realizadas por la asociación Lesbiennes of color