julio 14, 2015

El pedregoso camino hacia Adís Abeba (FpD3): Lo que está en juego para los derechos de las mujeres

Faltando pocos días para que inicie la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FpD3) el 12 de julio en Adís Abeba, la capital de Etiopía, los gobiernos reunidos en la sede de las Naciones Unidas (ONU) aún están negociando el Documento Final de la misma. En medio de esta incertidumbre, una cosa es segura—lo que finalmente se acuerde en Adís Abeba afectará cómo serán los siguientes 15 años de la financiación para el desarrollo, incluyendo el financiamiento para los derechos de las mujeres, la igualdad de género y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),[1] que serán convenidos en septiembre de 2015 en la Asamblea General de la ONU.

Grandes riesgos para la igualdad de género y los derechos de las mujeres

Aunque existe consenso mundial respecto a que el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género son fundamentales para el desarrollo humano y la sostenibilidad, esto no significa que los gobiernos necesariamente estén haciendo que sus compromisos y obligaciones sean acordes con el financiamiento y las políticas requeridas.

El resultado de Adís Abeba contribuirá ya sea a lograr la justicia económica y promover los derechos humanos de todas las personas, o afianzar aún más los abusos contra los derechos humanos y exacerbar las desigualdades de género. Por lo tanto, para todas las partes preocupadas por los derechos humanos de las mujeres y de toda la gente es muy pertinente que se establezcan políticas adecuadas a fin de que contribuyan al desarrollo sostenible, en vez de socavarlo.

La Conferencia es relevante para organizaciones feministas y por los derechos de las mujeres como activas agentes de cambio, trabajando juntas en coaliciones, para impulsar cambios sistémicos urgentemente necesarios. Hay mucho en juego y numerosas personas de la sociedad civil se mantienen vigilantes a progresos potenciales, pese al complejo escenario. Esta Conferencia también es clave para exigir rendición de cuentas por abusos contra los derechos humanos, incluida la falta de servicios esenciales. La falta de recursos públicos típicamente priva a grandes segmentos de la población del acceso a educación de calidad, cuidados de salud y protección social, y las mujeres que enfrentan formas interrelacionadas de opresión están entre las personas más afectadas.

Algunas de las cuestiones más controversiales

Uno de los aspectos más polémicos de la FpD3 es el prominente rol que actualmente se le otorga al sector privado en la provisión de financiamiento ya sea en forma de inversión directa o mediante asociaciones público-privadas. Este intento por “subcontratar” los compromisos relacionados con el desarrollo desde el Estado hacia el sector privado es sumamente problemático, en particular porque no se ha establecido un mecanismo vinculante correlacionado de rendición de cuentas, aparte de los principios voluntarios de la ONU. Este fenómeno también se replica en los actuales debates sobre los medios de ejecución[1] de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que están vinculados inextricablemente al proceso de la FpD3.

Las dinámicas Norte-Sur entre el G77[2]+China y el Bloque Norte en torno a varias cuestiones pueden jugar un papel decisivo en cuanto a definir quienes deberían pagar la factura por el desarrollo sostenible. Varios países en desarrollo en el G77 han pugnado por la inclusión del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas (PRCD), que emanó del proceso del desarrollo sostenible de Río92.[3] El principio plantea que los países desarrollados, sobre los cuales recae una mayor porción de responsabilidad por ocasionar crisis ambientales, deben asumir el liderazgo en solucionar los problemas. Sin embargo, la mayoría de esas naciones rechaza tal inclusión afirmando que el PRCD no puede ser un “principio transversal” aplicable a la agenda de la financiación para el desarrollo.

Recaudar ingresos públicos por medio de la tributación es otro asunto crucial y controvertido para la FpD3 y también está vinculado al combate de las corrientes financieras ilícitas[4] y de la evasión fiscal por parte de actores clave, incluidas las corporaciones transnacionales. Sobre la mesa, pero no sin controversia, hay una propuesta de crear un órgano para cooperación internacional en materia fiscal bajo los auspicios de la ONU. Un órgano fiscal de la ONU a nivel mundial, en el que todos los países tendrían voz, está enfrentando resistencia de naciones desarrolladas que preferirían que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lidere las negociaciones mundiales en materia fiscal, con lo cual se excluiría a la mayoría de países en desarrollo de las decisiones sobre las políticas que los afectan directamente.

Otra cuestión persistente es el hecho de que los países desarrollados no cumplen sus promesas relacionadas con la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD), así como su falta de voluntad de acordar calendarios claros. Esto es importante si consideramos que el monto de AOD destinado a la igualdad de género y los derechos de las mujeres es bajo y tendrá que ser ampliado con cronogramas concretos para un mayor financiamiento. La AOD debe continuar siendo un impulsor dinámico para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres a nivel mundial. A fin de que esto suceda, asignaciones claras deben ser dirigidas y transversalizadas en todos los sectores y con mecanismos de seguimiento claros para asegurar que no haya brechas en las áreas que no cuentan con suficiente financiamiento.

Todos estos asuntos son cruciales para garantizar que haya recursos disponibles para la realización de los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres, y que esos recursos sean aumentados de una manera que también aborde la redistribución de la riqueza.

Principales mensajes de AWID

  • La FpD3 debe velar por que cualquier proyecto de asociación del sector privado o de asociación público-privada cuente con mecanismos de rendición de cuentas en cumplimiento de los estándares y normas de derechos humanos, incluyendo salvaguardas ambientales y sociales. Los cronogramas convenidos para presentación de informes y evaluación deben ser acordados previamente y con plena participación de las comunidades afectadas, inclusive mujeres y niñas, comunidades indígenas y personas que enfrentan discriminación estructural.
  • Debería haber una clara referencia a la resolución de junio de 2014 del Consejo de Derechos Humanos sobre la elaboración de un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas con respecto a los derechos humanos (A/HRC/26/L.22).
  • La Conferencia en Adís Abeba debe incrementar el rol del sector público y garantizar que los países en desarrollo tengan el espacio político necesario para regular las actividades del sector privado a nivel nacional. Poner fin a las condiciones de las políticas es crucial para este propósito, ya que socavan el derecho al desarrollo. Una genuina aplicación del principio de apropiación democrática requiere del espacio político necesario e insiste en que los parlamentos nacionales y la sociedad civil, incluidas las organizaciones por los derechos de las mujeres, tengan voz en la definición de las estrategias para el desarrollo.
  • Los sistemas fiscales equitativos y progresistas a nivel nacional son cruciales para movilizar la mayor cantidad posible de recursos disponibles para la promoción de los derechos humanos, incluido el acceso a servicios públicos adecuados. Debería establecerse un órgano fiscal intergubernamental mundial de la ONU en el cual todos los países estén representados—independientemente de su poder económico—a fin de propiciar un intercambio automático de información en materia fiscal, incluyendo la evaluación de impactos negativos de las corrientes financieras ilícitas, la evasión fiscal corporativa y las políticas fiscales regresivas.
  • La igualdad de género es un derecho humano básico, un valor fundamental y una cuestión de justicia social. Rechazamos el enfoque de reducir a las mujeres a un caso de negocios, como diciendo que sin ganancia económica no habría necesidad de hacer realidad la igualdad de género ni el empoderamiento y los derechos de las mujeres. Lograr la plena realización de los derechos humanos de las mujeres y de todas las personas debe ser un fin en sí mismo, no un instrumento para mejorar la rentabilidad y competitividad de las empresas.
  • Deben cumplirse los compromisos y obligaciones internacionales de los gobiernos en relación con el financiamiento público, incluso en lo concerniente a la AOD. Debería aumentarse el porcentaje de AOD para alcanzar tanto la igualdad de género como el empoderamiento y los derechos de las mujeres en su conjunto, garantizando que haya incrementos interanuales a un nivel acordado. Además debe aumentarse la AOD asignada a programas separados para la igualdad de género, así como consignarse un porcentaje suficiente directamente a organizaciones de mujeres.
  • Los Estados deberían comprometerse a respetar, proteger y realizar los derechos humanos de las mujeres y defender los actuales compromisos en cuanto a incorporar transversalmente la perspectiva de género en la formulación e implementación de las políticas sobre el desarrollo. Esto incluye financiación para el desarrollo (FpD) a todos los niveles y en todos los sectores, así como acordar implementar políticas para garantizar el pleno acceso de las mujeres a los recursos económicos y su control sobre estos.
  • En general, la FpD3 tiene que fijar el camino correcto hacia el establecimiento de economías justas y saludables, lo cual podría constituir la base de un mundo en el cual el respeto, la protección y realización de los derechos humanos sean una realidad viva para todas las personas. Esto puede hacerse abordando explícitamente las incoherencias y los desequilibrios de poder en las políticas mundiales, incluso en las relacionadas con el comercio, la gobernanza económica global, la tributación y la deuda—todas las cuales tienen implicaciones de género.
  • Es necesario que los gobiernos garanticen un ambiente propicio y seguro para las organizaciones de la sociedad civil (OSC), incluidas las mujeres defensoras de los derechos humanos, y que esto se traduzca en una participación sustantiva a nivel local, nacional e internacional y en todas las etapas del proceso del desarrollo (planificación, implementación, monitoreo y evaluación).
  • Aunque están interrelacionados, los procesos de la FpD y del desarrollo posterior a 2015 deben contar con mecanismos independientes de seguimiento. El proceso de la FpD es el único dentro del sistema de las Naciones Unidas que aborda de manera integral cuestiones sistémicas que son un prerrequisito del establecimiento del marco de financiación correcto para la implementación de la agenda post-2015/ODS, pero también más allá de ésta, a fin de crear las condiciones estructurales para la implementación de otras agendas, incluso la de Beijing (1995) y la de El Cairo (1994). Por lo tanto, pugnamos por que el proceso de la FpD mantenga su autonomía en el proceso de seguimiento.

Un Documento Final convenido

Al momento de escribir este artículo aún hay incertidumbre respecto al texto definitivo del Documento Final de la FpD3, denominado “Acuerdo de Adís Abeba”,[5] que todavía está siendo negociado a puertas cerradas en Nueva York.[6] Cuestiones controversiales, incluso algunas de las antes mencionadas, continúan sin resolución pues los gobiernos siguen pugnando por sus respectivos bloques y aún es incierto si el Documento Final será concluido antes de la Conferencia o quedará abierto a modificaciones cuando sea presentado a la FpD3 oficial el 13 de julio en Adís Abeba.[7]

¿Cómo están participando en la FpD3 las organizaciones por los derechos de las mujeres?

En este proceso de la FpD3, desde que inició el proceso preparatorio de la Conferencia, AWID ha estado trabajando primordialmente con aliadas feministas en el Grupo de Trabajo de Mujeres sobre Financiación para el Desarrollo (WWG on FfD en inglés)[8] a fin de colocar la igualdad de género y los derechos de las mujeres en el centro de los debates sobre la FpD. También hemos trabajado estrechamente con el más amplio Grupo de OSC en la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, además de contribuir a sus esfuerzos y trabajo.

Activistas feministas y organizaciones por los derechos de las mujeres de diferentes regiones que estamos involucradas en este proceso nos reuniremos en el Foro de Mujeres a realizarse en Adís Abeba el 10 de julio. La reunión, cuyo objetivo será formular estrategias para los días siguientes y elaborar posiciones en común, está siendo organizada por el WWG on FfD en colaboración con FEMNET (Red de Desarrollo y Comunicación de las Mujeres Africanas), AWDF (Fondo para el Desarrollo de las Mujeres Africanas) y la Coalición de Mujeres por el Post-2015, con el apoyo de ONU Mujeres.

Organizaciones de la sociedad civil, incluyendo a los grupos por los derechos de las mujeres, también participarán en un Foro de OSC que se realizará el 11 y 12 de julio en Adís Abeba. Algunos de los objetivos del Foro de OSC son informar a sus participantes sobre el estado del proceso oficial y redactar tanto una declaración colectiva como los mensajes de las OSC para las Mesas Redondas de la FpD3.

Cómo mantenerte al tanto e involucrarte

  • Consulta la cronología de la FpD, preparada por AWID, para obtener más información sobre el proceso de la financiación para el desarrollo hasta la fecha.
  • Lee la cobertura más reciente por AWID de la FpD3 aquí, como también vía Twitter y Facebook.

Lee los recientes documentos (en inglés) producidos por el Grupo de Trabajo de Mujeres sobre Financiación para el Desarrollo y el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil de camino a la FpD3 en Adís Abeba.

Fuente: Awid