julio 30, 2015

Mali: la consolidación de la paz no se puede lograr sin las mujeres

Luego de la firma del acuerdo para la paz y la reconciliación en Mali el 20 de junio de 2015, AWID se entrevistó con Bintou Founé Samaké Bouaré, Presidenta de WILDAF/Mali[1], y Fatoumata Maiga, fundadora y Presidenta de la Asociación de Mujeres para las Iniciativas de Paz (AFIP por su sigla en francés) para saber más sobre la integración del género en el proceso de consolidación de la paz en Mali, así como también sobre los desafíos relacionados con este proceso.

Las múltiples facetas del conflicto


Desde el 2012, Mali enfrenta una grave crisis política y de seguridad, marcada entre otras cosas por el golpe de estado militar de marzo de 2012, los ataques de los grupos y milicias armadas en el norte del país, la ocupación yihadista del norte del país y su progresión hacia el sur, la operación militar francesa Servaldesarrollada entre enero del 2013 y julio del 2014, y por útimo, la puesta en marcha de un proceso de negociaciones de paz entre las diferentes partes involucradas en el conflicto con la mediación de Argelia que desembocó en la firma de un acuerdo de paz el mes pasado.

Por lo general, estas diferentes fases en la crisis en Mali son analizadas bajo el prisma de la seguridad, sin embargo, explica Bintou Founé Samaké Bouaré, “la causa profunda de la crisis en Mali es la mala gobernanza”. Agrega además, que esta crisis tuvo graves consecuencias sobre la población, especialmente sobre las mujeres y niñas, quienes han sido víctimas entre otras cosas, de violaciones, rapto, secuestro, flagelación, lapidación, matrimonios forzados y que han perdido también sus recursos materiales y financieros. Al respecto, seis organizaciones[2] han presentado una denuncia en noviembre de 2014 ante el Tribunal de primera instancia de la Comuna III de Bamako, en nombre de 80 víctimas de violaciones y violencias sexuales cometidas por los grupos armados durante la ocupación del norte del país entre 2012 y 2013. Fatoumata Maiga menciona que también una de las graves consecuencias del conflicto para las mujeres fue “la destrucción de las infraestructuras sociales como las escuelas, los centros de salud, los centros de producción y las cooperativas de mujeres”.

En una carta abierta dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki Moon en diciembre de 2014, la activista Aminata Dramane Traoré explicaba por su parte que las violencias contra las mujeres africanas tienen también sus raíces en el orden liberal internacional, especialmente en la extensiva puesta en marcha de programas de ajuste estructural en dicha región durante los años 80 y 90. La crisis en Mali irrumpiría entonces en una sociedad “empobrecida por más de tres décadas de restricción económica, que no engendraron más que desempleo, masas empobrecidas, desigualdades, corrupción e impunidad”. 

Los movimientos de mujeres se movilizan por la paz

“Para salir de esta crisis, las mujeres decidieron implicarse fuertemente en su resolución. Para ello, desarrollaron varias iniciativas hacia la instauración de la paz en el país. Con el objetivo de hacer oír sus voces, formaron un frente común estableciendo una estructura informal que ellas denominaron “Alianza de mujeres por un Mali Unido”, explica Bintou Founé samaké Bouaré. De ese modo, las actividades de resistencia, movilización y denuncia fueron desarrolladas especialmente a través de marchas en la capital, Bamako, y en las regiones de Kidal, Gao y Tombouctou[3], por ese entonces ocupadas por los grupos armados, por otra parte los mensaje de SMS fueron utilizados para crear los grupos de intercambio con las jóvenes de la región de Gao y Kadil. También se comenzaron a realizar acciones de apoyo, especialmente desde que algunas mujeres fueron amenazadas de ser ejecutadas por los grupos religiosos fundamentalistas.

En materia de pacificación, la AFIP se dedicó a apoyar a las mujeres de Ménaka[4] con el objetivo de facilitar la cohesión entre aquellas, más allá de las diferentes perspectivas sobre la unidad nacional o la separación del norte del país. Con el fin de erradicar las armas y restaurar la confianza entre las comunidades, se realizó una formación en la región de Gao sobre la detención de armas por parte de las comunidades.

Bintou Founé Samaké Bouaré recuerda que un manifiesto de las mujeres de Mali por una gestión participativa de la salida de la crisis que analizaba la situación a través del prisma del género, fue elaborado a partir de 2012, abordando la respuesta humanitaria, las violencias, el período de transición y elección, y especialmente la salida de la crisis. El mismo año, unas cuarenta mujeres líderes malíes expresaron sus reivindicaciones y recomendaciones a Jan Eliasson, Vicesecretario General Adjunto de la ONU, y a Michelle Bachelet, en su época de Directora Ejecutiva de ONU Mujeres. Bintou Founé Samake Bouaré cuenta que “esas recomendaciones tuvieron eco favorable en los socios técnicos y financieros de Mali, y se programaron actividades considerando la perspectiva de género como consecuencia de aquellas. Los fondos fueron entregados al Estado pero poco después de las elecciones presidenciales y legislativas de 2013, fuimos espectadoras de grandes desvíos de fondos del banco Mundial y el FMI, y las mujeres no fueron beneficiarias de los fondos acordados para Mali”, Fatoumata Maiga subraya además la “dificultad de movilización de recursos para las organizaciones de mujeres luego del advenimiento de la crisis política y de seguridad, incluso cuando se trata de aquellas que están en el terreno.”

Un acuerdo de paz que ignora las implicancias de género y que carece de soluciones duraderas

La Plataforma de mujeres líderes de Mali trabajó desde el inicio de las negociaciones para incluir las prioridades de las mujeres de Mali en el acuerdo de paz, restituyendo completamente el contenido del acuerdo ante centenas de mujeres malíes. Todas estas iniciativas en favor de un proceso de consolidación de la paz sensible al género están acompañadas del trabajo de promoción de los movimientos de mujeres a nivel nacional, regional e internacional para la “consideración de las necesidades de las mujeres en el acuerdo de Argelia que reconozca a las mujeres como víctimas[5], facilitar su acceso a la justicia, crear un Fondo de indemnización para las víctimas, volver funcional la Comisión Verdad, Justicia y Reconciliación[6] y que se apruebe una cuota para el acceso de las mujeres a los puestos de toma de decisiones”, afirma Bintou Founé Samaké Bouaré. Fatoumata Maiga agrega al respecto que la justicia y la reparación para las mujeres debe efectuarse de igual manera en los niveles económico, social y cultural, y que la instauración de una paz duradera en Mali necesita de la presencia de las mujeres en todos los mecanismos relacionados.

A pesar de estas estrategias y del dinamismo de los movimientos de mujeres por la paz en Mali, Bintou Founé Samaké Bouaré constata que el “proceso de negociación de paz no es sensible al género. Las mujeres estuvieron presentes de manera débil en el curso de las negociaciones, lo cual entra en contradicción con laresolución 1325 del Consejo de seguridad de la ONU”. Esta resolución, adoptada en el 2000, subraya la importancia de una participación igual de mujeres y hombres en la consolidación y el mantenimiento de la paz. Sucesivamente luego del 2000, otras seis resoluciones fueron adoptadas por el Consejo de seguridad de la ONU para completar el marco de aplicación y seguimiento del programa de la ONU sobre las mujeres, la paz y la seguridad.

Insensible a las cuestiones de género, el contenido del acuerdo firmado el 20 de junio por todas la partes involucradas en el conflicto, luego de más de un año de negociaciones, se concentra solamente sobre el restablecimiento del orden y la seguridad en el norte del país, en un momento en el que la población necesita de un Estado que le proporcione servicios sociales, justicia y educación. Este acuerdo constituye entonces una oportunidad perdida para la instauración de soluciones duraderas y “reproduce en lo esencial las recetas del pasado, favoreciendo por ejemplo una política de descentralización y clientelismo que jamás aportó para la paz. Dicho acuerdo propone reforzar las instituciones de un sistema político enfermo. Los partidos malíes, reticentes a comprometerse en un diálogo directo, heredan así un texto largamente redactado por la mediación y que refleja sus intereses. El mismo privilegia la restauración del orden y de la estabilidad en una situación marcada por el contrario por la aspiración de las poblaciones del norte hacia un cambio.” Informaba el Grupo Internacional Crisis en mayo de 2015.

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó el 29 de junio de 2015 la resolución 2227, que renueva el mandato de la Misión multidimensional integrada de Naciones Unidas por la estabilización en Mali (MINUSMA) hasta al 30 de junio de 2016, con el objeto de reorientar ese mandato hacia la implementación del acuerdo de paz y la supervisión del cese el fuego, principalmente mediante el envío de 40 observadoras/es militares a tal efecto. Mientras que el contenido de esta resolución menciona algunos puntos relacionados con la violencia basada en el género, especialmente la violencia sexual, los movimientos de mujeres permanecen movilizados para hacer oír sus voces dentro de las prioridades de Mali. Fatoumata Maiga concluye, “es importante tomar en cuenta las prioridades de las mujeres y jóvenes en las acciones de reinserción previstas por el acuerdo de paz en el Marco del Desarme, Desmovilización y Reintegración, pero también de las mujeres que acompañaron a los combatientes y aquellas que animaron los movimientos de resistencia a la par de los jóvenes durante la ocupación, apoyando así a las mujeres y hombres actores de la paz que hicieron transformaciones a nivel comunitario. De manera general, las mujeres están viendo cómo elaborar sus prioridades según los diferentes ejes del acuerdo para confeccionar un plan de acción nacional de la resolución 1325 y de otras resoluciones del Consejo de seguridad de la ONU sobre las mujeres, la paz y la seguridad a nivel de Mali.”

Por Mégane Ghorbani
Fuente: Awid

[1] El WILDAF/Mali es una red de promoción y protección de los derechos de las mujeres en Mali.
[2] Las organizaciones signatarias son la FIDH – Federación internacional de ligas de los Derechos Humanos, la AMDH – Asociación malí de los Derechos Humanos, WILDAF – Mujeres Derechos Desarrollo en África,
DEME SO – Asociación DEME SO, la AJM – Asociación de juristas malíes y el Colectivo Voz del Corazón.
[3] El Azawad es un territorio situado al norte de Mali, que cubre integralmente las tres regiones de Kidal, Gao y Tombonctou, y que objeto de una asppiración a la autonomía desde 1960 y fue el origen de la insurrección del conucida en el 2012 por el Movimiento nacional por la liberación del Azawad (MNLA) para su independencia.
[4] Ménaka es una ciudad de la región de Gao en Mali.
[5] Leer también el «Manifiesto de las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos por un acuerdo de paz respetuoso de los derechos de las víctimas».
[6] Esta comisión fue creada en enero del 2014.