septiembre 27, 2015

“La etiqueta cómic femenino nos hace un gran daño; como autoras y como mujeres”

Lejos de capitalizar el éxito de ‘La vida de Adele’, Julie Maroh, autora de la novela gráfica ‘El azul es un color cálido’, que inspiró la película, sigue haciendo cómic lejos de los focos. Maroh acaba de presentar en Avilés el Colectivo de Creadoras de Cómic contra el Sexismo, que impulsa junto con un grupo de autoras hartas de ser relegadas a proyectos de ‘cómic para chicas’.

Julie Maroh./ E.M.
En un presente donde la hiperexposición es la norma, resulta curioso, por no decir extraño, encontrarse con una autora de cómic que elude los focos. Podría aventurarse que después de que su ópera prima, El azul es un color cálido (Dibbuks, 2011), fuera adaptada al cine por Abdellatif Kechiche (La vida de Adele, 2013) y premiada en el Festival de Cannes, encontraríamos a Julie Maroh capitalizando semejante oportunidad en medios nacionales e internacionales. Su cómic, así como la película, pasaron a formar parte del debate público tras el cambio de normativa en Francia a favor del matrimonio homosexual. También hubo cierta controversia en cómo Kechiche representó el romance entre las dos protagonistas de la historia, asunto que Maroh sentenció con un comunicado en su blog donde apuntaba: “Como lesbiana, me pareció que faltaba algo en la pantalla: lesbianas”.

Ya han pasado dos años de La vida de Adele, cuatro desde El azul es un calor cálido, y Maroh sigue haciendo cómic. Premio del público en el Festival de Angouleme en 2010 y residente de La Casa de los Autores en 2012, ha participado en la antología 17 de mayo: 40 diseñadores contra la homofobia (2013), publicada en Francia. En España colaboró en el número diez del fanzine Rantifuso (2011), con una historia titulada ‘Plaisir'; y el pasado otoño la editorial Dibbuks publicó su segundo cómic, Skandalon, una apuesta arriesgada por indagar en el potencial social de la transgresión. ¿Es posible el cambio cuando todas y todos formamos parte de un entorno mediatizado? Leyendo Skandalon, puede entenderse como postura política el hecho de que Maroh haya optado por una cierta invisibilidad durante todo este tiempo.

También es política la razón por la que, junto a más de cien mujeres, ha dado vida al Colectivo de Creadoras de Cómic contra el Sexismo. Como plantean en su manifiesto, “dado que nuestro trabajo es constantemente etiquetado por razones de género, algo que no les ocurre a nuestros compañeros de profesión, nosotras, creadoras de cómic, hemos decidido unirnos para denunciar aspectos sexistas de este sector editorial, y para, a su vez, proponer maneras de luchar contra ello”. Julie Maroh ha presentado en España el manifiesto en el marco de las XX Jornadas del Cómic de Avilés. Como promotora del mismo, le preguntamos por su origen, el contexto de la iniciativa y los objetivos que tienen como colectivo.

¿Cuál es la historia del Colectivo de Creadoras de Cómic contra el Sexismo?

Imagen que acompaña al manifiesto
de creadoras contra el sexismo
Tomé la decisión de contactar a setenta autoras de cómic después de que el Centro Belga del Cómic (CBBD, en sus siglas en francés) me pidiera unirme a un proyecto de exposición titulado ‘Cómics para chicas, una exposición sobre cómics dedicado a las chicas’. Cuando les trasladé a todas las compañeras el nombre y descripción de la exposición, y que era imposible leerlo en ningún otro sentido que no fuera el que apuntaba el título, la reacción fue inmediata y unánime. Era la gota que colmaba el vaso, por así decirlo. Empezamos a organizarnos desde ese mismo momento y decidimos escribir un manifiesto, una carta donde denunciar todos los aspectos del sexismo en el cómic y proponer maneras de combatirlo.

Creo que esto ha ocurrido en este preciso momento debido a que todas nosotras estamos encarando el sexismo en nuestro trabajo, conscientes de que nuestras colegas lo están sufriendo también, y que no podemos dejar pasar el hecho de que una institución tan importante como el Centro Belga del Cómic quiera poner en marcha una exposición tan misógina sin oír lo que tenemos que decir al respecto.

Nuestro objetivo es muy sencillo: asegurarnos de que esto no vuelva a suceder. Este colectivo ha sido creado para mantenerse en el tiempo; el manifiesto es la síntesis de todo aquello que queremos comunicar sobre los cambios concretos que llevar a cabo en un futuro, y lo utilizaremos todas las veces que sintamos o creamos es necesario.

Hemos ganado la primera batalla: El Centro Belga del Cómic ha publicado un comunicado, veinticuatro horas después de que hiciéramos público nuestro posicionamiento, para decir que renuncian a su proyecto de “cómics para chicas”. Permaneceremos en el campo de batalla para enfrentarnos a otros proyectos sexistas, si es necesario. He hablado de ello en mi conferencia, aquí, en Avilés, y he distribuido copias de nuestro manifiesto. Todo el mundo se ha mostrado muy interesado y han aplaudido al final.

Quería preguntarte qué consideráis, desde el colectivo, un “proyecto sexista”. Si se trata de una crítica a las instituciones o incluye otros ámbitos.

Un proyecto sexista es aquel que delimita la personalidad de las mujeres o su trabajo basándose en el sexo o en los estereotipos de género que afianzan esa asignación. Es decir, exactamente lo que hizo el Centro Belga del Cómic con su exposición ‘Cómics para chicas’ —los detalles sobre esta cuestión pueden leerse en nuestra web—. Asimismo, todas las veces que nuestros editores intentan orientar nuestro trabajo, o cuando los libreros crean una sección con la etiqueta “femenino”, están haciendo un gran daño. A nosotras, como autoras y como mujeres, pero sobre todo al lugar de las mujeres en la sociedad.

Si alguna autora o colectivo quisiera sumarse, ¿qué tendría que hacer?

Por el momento, cualquier autora de cómic profesional que haya participado en, al menos, un libro —ya sea editado por ella misma o por una editorial—, o que trabaje en prensa, puede unirse a nuestro colectivo. Hablar francés no es obligatorio, pero sí recomendable porque es el idioma en el que estamos trabajando las comunicaciones y en el que hablamos en nuestros foros.

En el manifiesto apoyáis de manera unánime el avance del feminismo en el ámbito del cómic. Precisamente, de tus experiencias y tu compromiso feminista, nace City & Gender (La Boîte à Bulles), o lo que es lo mismo, Ciudad y género, una propuesta de análisis desde el cómic que forma parte de una serie publicada en la revista taiwanesa Big Issue. ¿Ves el cómic como medio para hacer pedagogía feminista desde una perspectiva ensayística o quizá prefieres quedarte con la ficción? ¿O con ambas?


Los cómics son un maravilloso medio para trasladar cualquier tipo de sensación. Si me preguntas por mis preferencias, depende mucho del contexto, del propósito. Me gusta tocar muchos tipos de historias. En el caso de Big Issue, cuando la revista me contactó, allá por 2013, estaba en un momento de saturación en lo que se refiere a acoso callejero, cultura de la violación, y percibía esa misma hartura a mi alrededor, por parte de muchas mujeres. La revista pedía una colección de historias cortas, contemporáneas, de corte social, por lo que fui directamente por esta vía. Necesitaba hablar de estos temas, así que transformé mi ira en algo positivo, creativo.

¿Podrías ilustrarnos, aconsejarnos, sobre obras y autoras o autores que traten temas como el espacio y la construcción del género y de la identidad, que influyan en tu obra, en tu punto de vista? A nuestras lectoras les podría servir de guía de lectura. 

Me sería un tanto imposible hacer un listado completo de todas mis influencias y referencias. No obstante, para City & Gender me inspiré en la realidad de las ciudades modernas erigidas por el patriarcado, en la experiencia personal de la gente, así como la mía propia, documentales, ensayos, investigaciones… En el ámbito del cómic, Crocodiles (Thomas Mathieu),À un autre endroit (Marlene Krausse), War of streets and houses (Sophie Yanow), Propaganda (Joana Estrela)…

En lo que respecta a la construcción de la identidad… ¡me vienen tantos títulos a la cabeza! Intenta encontrar Le fils de l’ours père (Nicolas Presl). Es todo mudo, muy expresionista e intenso. También recomiendo Degenerado, de Chloé Cruchaudet, publicado en España por Dibbuks.

Quería preguntarte por lo último que estás leyendo; y por las últimas obras, autores, o ideas que te han impresionado y que influyen en aquello en lo que estés trabajando ahora.

El último libro y trabajo que me ha impresionado es Avant l’heure du tigre, dibujado por Daphné Collignon. Su dibujo me hizo estallar la cabeza, de verdad. Estoy aquí hablando solo de cómics porque en lo que se refiere a literatura “clásica” estoy devorando muchos títulos a la vez; ficciones, biografías, ensayos, todo junto. He citado a Nicolas Presl, cuyo trabajo me ha marcado profundamente, y David B., Manuele Fior y Joanna Hellgren son muy importantes. Estoy metida en una historia en blanco y negro en este momento y todos ellos influyen en ella, cada uno a su manera.

Sé que tienes un especial interés por que tu obra se entienda, de ahí las explicaciones en Skandalon, por ejemplo, que precisaban el sentido del mensaje, de lo dibujado. Desde El azul es un color cálido, y el impacto mediático tras su adaptación al cine, ¿has decidido posicionarte, de alguna manera, como autora en el espacio público? ¿Crees que el autor/la autora de cómic ha de implicarse en lo social (en la sociedad) a través de lo expresivo (a través de su obra, del cómic) de una manera consciente?

No hay una sola manera de hacer cómics o de involucrarse en temas sociales. Y en esencia muchos de nosotros lo que intentamos es encontrar nuestra felicidad en un mundo cruel; alimentar nuestras almas. No puedo hablar por otros, pero para alimentar mi alma, para encarnarme a mí misma, dos son las cosas que me importan: crear y compartir historias interesantes —que puedan impactar en los espíritus, en la esencia— y ser una ciudadana. El conocido Discurso fúnebre de Pericles, recogido por Tucídides, coloca al ciudadano activo de la Ciudad en el primer plano de todo. El ciudadano, como concepto, está incluso por encima del héroe homérico, porque él, con su acción, alienta el arte de la convivencia conjunta. “Nosotros consideramos al ser humano que no toma parte de la vida pública, no como un ciudadano apacible, sino como un ciudadano inútil”. Puede sonar pomposo; no obstante, ilustra y subraya cuán afortunados somos por poder modular nuestra voz en la Ciudad —“polis” en Grecia—, cualquiera que sea el argumento.

Viñeta de "El azul es un color cálido"
Recuerdo de nuestro primer encuentro que la música era importante para ti, pues empezaste a dibujar y a tocar el piano a la vez. ¿Cómo influye la música en tu obra y en tu día a día? ¿Qué estás escuchando ahora?

Sigo escuchando mucha música, desde clásica a electrónica; con un poco de funk y otros estilos. Depende de la luna, del amor, de los vacíos de sueño… pero suelo crear largas listas con atmósferas específicas, y estas me acompañan durante mis horas de dibujo. Recientemente he pasado un periodo duro y, para sentirme a salvo, para sentirme de una sola pieza, he estado escuchando una selección de pistas de la banda sonora de Bright Star. ¡Pero unas horas después puedo saltar a Young MC! La razón tiene poco que hacer con las emociones, la verdad.

Siempre me he quedado con las ganas de preguntarte por tu residencia en La Casa de los Autores, en Angouleme; y por aquel viaje a través de Canadá que tenía como objetivo un libro (o cómic) de viajes.

Fue durante mi residencia en La Casa de los Autores que creé Skandalon; y han pasado ya justo dos años de aquello. Sobre mi viaje por Canadá y el proyecto asociado, bueno, puedo contarte que se ha transformado en la que será mi siguiente novela gráfica, Les corps sonores. El storyboard —más de 270 páginas— ya está terminado. La publicará Glénat, pero todavía es muy pronto para saber si llegará a España. Se trata de una colección de historias de amores breves que suceden en Montreal, abordado desde un cuestionamiento queer de las relaciones.

¿Que querrías revolucionar con una de tus obras?

El propósito de mis cómics es y ha sido siempre hacer preguntas sobre qué tipo de ser humano queremos ser; qué lugar queremos alcanzar; qué huella queremos dejar en la tierra.

Por Elisa G. McCausland
Fuente: Pikara Magazine