octubre 17, 2015

Aplicaciones para la igualdad, ciudades para la inclusión

Participantes en una edición de Campus Party en Quito
(foto: 
Distrogeek)

Que las aplicaciones están presentes en nuestras vidas es un hecho. Pero… ¿cuántas hay que fomenten la igualdad? El pasado 1 y 2 de octubre tuve la oportunidad de presentar apps4citizens y, junto a Oliva Barros, hablar de lafeminización de la marca ciudad en Campus Party, uno de los eventos de tecnología más importantes del mundo y, que, por quinto año consecutivo, se celebra en Quito, Ecuador. 

Siempre existe una problemática por resolver y, detrás, existe el talento, la creatividad, la innovación y la perspectiva social de muchos emprendedores con talento capaces de poner solución a los grandes retos que se plantean.Apps4citizens, como su propio nombre indica, trata de aplicaciones para la ciudadanía, un proyecto impulsado por Antoni Gutiérrez-Rubí que tiene por objetivo promover el uso de la aplicaciones como un instrumento útil para mejorar la calidad democrática de la toma de decisiones a través del compromiso social y político de los ciudadanos. Desde apps4citizens hemos tenido la oportunidad de descubrir, valorar y visibilizar aplicaciones enfocadas a combatir algunas de las problemáticas que viven las mujeres, como la violencia. Algunas de ellas son las siguientes.

Libres es una aplicación impulsada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en España para combatir la violencia de género. Entre uno de sus objetivos están el facilitar la denuncia y sensibilizar a la ciudadanía.

SOS Mujer es una aplicación gratuita creada por el instituto salvadoreño para el desarrollo de la mujer. Su objetivo es promocionar guías para evaluar si una mujer sufre malos tratos y la gravedad de la agresión recibida.

Ellas es otra aplicación que entrega a las mujeres colombianas una ruta de atención en caso de que sean víctimas de violencia.

Juntas es una aplicación argentina promovida por el Instituto Municipal de la Mujer cuyo objetivo es denunciar casos violencia y salvaguardar cientos de vidas que sufren maltrato.

SafetiPin es una aplicación relacionada con la seguridad. Tiene un sistema de seguimiento a través de GPS y registra los lugares más peligrosos para las mujeres y crear rutas seguras en Bogotá, Nueva Delhi y Nairobi.

Por otro lado, existen aplicaciones enfocadas a la lucha temprana de la detección del cáncer de mama, como Modo Rosa. Esta aplicación se creó para asesorar a las mujeres y, a través de la detección temprana de la enfermedad, luchar con la lacra que es el cáncer.

Ahora bien, invitadas a la reflexión sobre las ciudades en las que vivimos, nos damos cuenta de que las instituciones públicas y las grandes compañías de marketing siguen impulsando las aplicaciones y la tecnología en las ciudades digitales en el marco de las ciudades inteligentes, obviando que esos espacios también deben estar hechos para las mujeres y en base a valores en pos de la igualdad. Feminizar la marca ciudad no es más que impulsar valores femeninos para construir más y mejores ciudades.

No queremos tener la razón, nos basta con tener argumentos. ¿Sabes cuántas mujeres hay en Ecuador? Según (INEC), Ecuador tiene 16.199.887 habitantes, de ese número, 8.216.234 son mujeres. En el país nacen más de 100.000 mujeres al año. Y el 30% de hogares es dirigido por mujeres. Pero… el 56,2% de las mujeres no tienen acceso a un ordenador, el 55,8% no usa Internet y el 34,8% no tiene un teléfono móvil activo.

Diseñar ciudades inteligentes poco tiene que ver con diseñar ciudades más digitales. Hay que construir ciudades inteligentes más allá de las ciudades digitales. Hay que ser inteligentes para diseñar ciudades donde quepamos todos, no donde las mujeres se adapten y se defiendan. No tiene nada que ver con el feminismo, tiene que ver con la inclusión, tiene que ver con ser capaces de reconocer las problemáticas y las necesidades de la mayoría de la población de las ciudades. Tiene que ver con incorporar atributos en pos de la seguridad, la equidad, la mejora en el transporte seguro y la cero discriminación. Y como diría Oliva Barros, el esfuerzo para desarrollar a toda velocidad un proyecto de ciudad inteligente ignora los verdaderos objetivos de los ciudadanos. Y uno de los principales objetivos es mejorar la calidad de vida de los propios ciudadanos. Ahora bien… ¿sabemos quiénes son?

Cogemos tres ciudades al azar de Latinoamérica: Medellín, Quito y Lima. Medellín tiene 144.804 más mujeres que hombres, según datos de la Alcaldía. Según los últimos datos del censo de Quito, hay un 51,45% más de mujeres que de hombres. Y según el INEI de Perú, Lima tiene 248.870 más mujeres.

Tecnología sí, pero para la igualdad y la inclusión en pos de saber quiénes son los ciudadanos, cómo usan la tecnología, cómo se comportan y, ante todo, qué necesidades tienen. Hay que pasar de la marca ciudad a ciudadanos que hacen marca. Se trata de diseñar ciudades que respeten los derechos de todos y en base a las necesidades de cada uno. Construir infraestructuras físicas con el fin de la rentabilidad no sustituye a los valores que se deben impulsar y no se traduce en una eficacia y eficiencia directa. Lo que es puramente rentable no significa en sí mismo construir ciudades con una marca eficaz. Y hemos observado cómo sólo la construcción de marcas se han alejado de la identidad de sus ciudadanos.

Es necesario el talento colectivo de las personas para desarrollar tecnología que ayude a impulsar sociedades más justas, ciudades más iguales. Por ello, en febrero de 2016, se celebrará en Ecuador el hackapp y el festivalapp deapps4citzens, como ya se celebró el pasado mes de junio en Barcelona, pero esta vez con el apoyo de Impacto Quito, cuyo reto será diseñar una aplicación enfocada hacia la igualdad y la inclusión donde la protagonista sea la mujer. En Campus Party lanzamos la idea, ahora necesitamos talento, participación y creatividad para llevarlo a cabo. Emprender, innovar, feminizar… para apostar por los grandes retos del siglo XXI. Porque impulsar valores que construyan sociedades más iguales no es un capricho, es justicia.

Citando a Denise Dresser, “se trata de que los hombres tengan sus derechos y nada más. Y las mujeres nuestros derechos y nada menos”.

Por: Ángela Paloma Martín
Fuente: El País