octubre 22, 2015

W20 – Una cumbre para cambiar la vida económica de las mujeres



Recientemente he pasado el fin de semana en Estambul, pero bien podría haber sido en cualquier parte del mundo, puesto que no tuve la oportunidad de recorrer los bellos lugares de tan legendaria urbe. Durante, casi tres días, apenas abandoné mi magnífico hotel, salvo para la cena de gala que orquestó el gobierno turco con motivo del W20, y cuya anfitriona, la señoraErdogan (esposa del actual presidente de Turquía: Recep Tayyip Erdogan) y arropada por la Ministra de Familia, presidió ante cerca de trescientas invitadas de distintas nacionalidades.

Así es, la primera cumbre del W20 (Women 20). Esta cumbre fue creada por las 20 economías líderes mundiales para fomentar el papel de la mujer en el crecimiento económico mundial.

"Quiero escribir algunas líneas sobre tres de ellas, mujeres que lejos de estar en las primeras portadas de magazines, noticiarios y revistas de sociedad, son mujeres de gran éxito profesional y personal"

En cuanto a mi presencia, se debía a mi condición de experta en leyes de cuota y en mi cargo de Presidenta de la Asociación Alemana de Mujeres Juristas en España (DJB en sus siglas en alemán). Mi ponencia, básicamente versaba sobre el lento proceso de promoción de mujeres en puestos de liderazgo y porqué Alemania finalmente se decantó por establecer una ley de cuota nacional.

Sería un placer detallar cuantos acontecimientos tuve oportunidad de presenciar, y aquellos que me tocó protagonizar. No tendría límite de detalle. No obstante, me parece que es mucho más enriquecedor hablar sobre algunas mujeres que conocí durante esa primera cumbre del W20. 

Concretamente, quiero escribir algunas líneas sobre tres de ellas, mujeres que lejos de estar en las primeras portadas de magazines, noticiarios y revistas de sociedad, son mujeres de gran éxito profesional y personal. 

Yasemin Gur, de nacionalidad Turca, era ponente en el W20 y nos animaba para que entráramos en las redes de los hombres. Recuerdo mi perplejidad al escuchar el impecable acento británico mientras esgrimía su teoría de choque en cuanto a las redes de los hombres. Al principio, recuerdo que su discurso me pareció más que chocante, incoherente, ya que no podía evitar prestar atención por contraposición al Hiyab, velo característico de mujeres árabes que protege el pelo y el cuello, y que lucía de manera permanente. 

Lamentablemente, desconozco si Yasemin perteneció a la generación de mujeres turcas que tuvieron que abandonar el país para llevar el velo. Hasta el año 2014, en Turquía, estaba prohibido llevar el velo en los institutos públicos, lo cual motivó la migración a otros países por motivos religiosos. 

Yasemin, de apenas treinta y cinco años de edad, lideresa de la empresa familiar de su padre en Turquía, con más de doscientos empleados, había vivido muchos años en Reino Unido, y fue allí donde desarrolló toda su formación académica y profesional. 

Nelly Kostadinova, de nacionalidad búlgara y residente en Alemania, delegada oficial de Alemania durante la cumbre del W20. A lo largo de los últimos 25 años se ha forjado un imperio económico con su empresa de traducciones y es la migrante ejemplar del partido político conservador alemán de Angela Merkel, el CDU.

Su última inversión la ha hecho en Suráfrica, donde no sólo vende sus traducciones sino que ha creado una escuela de informática para niños y niñas en Township Soweto (área urbana a pocos kilómetros de Johannesburgo).

Fawzia Koofi, afgana de nacimiento, política, activista de género y escritora. Literalmente, ha sido una luchadora desde el día que cogió su primera bocanada de aire: su madre le dejó fuera en el sol ardiente a morir porque no quería otra hija.

Horas más tarde, la madre cedió y tomó a su pequeña de nuevo, con fuertes quemaduras, pero con el espíritu inquebrantable. A sus 39 años, es uno de los miembros más prominentes de Afganistán del parlamento. Alrededor de una cuarta parte de los escaños del parlamento está reservado para las mujeres, curiosamente dándoles una mejor tasa de representación que a las mujeres parlamentarias de la actual legislatura en el Reino Unido.

Pero también es un país donde las niñas siguen estando acosadas por los talibanes para asistir a la escuela, y donde la mayoría de las tres cuartas partes de los parlamentarios varones rechazaron recientemente una ley para frenar la violencia contra la mujer, o dónde por contraposición a la Señora Erdogan (quien por cierto también luce un Hiyab), la esposa del expresidente afgano Hamid Karzai (la señora Zeenat Karzai), no ha sido vista en público desde hace casi una década.

Si queremos saber más de Fawzia, podemos leer sus impresionantes experiencias y vida en “Cartas a mis hijas”, su autobiografía.

Llegados a este punto, me gustaría hacer una especial mención a una española que al tiempo que Fawzia, es promotora y protectora de las vidas de muchas niñas afganas. Me refiero a Fuencisla Gózalo, Fundadora y Presidenta de la Fundación Cometa, que ya dispone de dos colegios en Afganistán para niñas.

Tal como he mencionado, el W20 ha pasado su primera cumbre con cierta distinción, dónde han acudido decenas de mujeres representativas de muchos países, con amplias formaciones y carreras políticas y profesionales en sus respectivos países de origen o residencia. Un paso en la historia de la mujer y del hombre, pequeñito, pero con la importancia de ser un paso.

Debo reconocer mi tristeza al no leer en los periódicos ni un solo titular al respecto. Todavía sigue siendo más importante divulgar que algún jugador de futbol tuvo la ocasión en sus pies de ganar tres puntos para su equipo salvo por el linier, que consideró que era un claro fuera de juego. 

"La cumbre W20 es el primer paso para que las mujeres de países como Turquía, con sus demandas y reivindicaciones, apoyadas por las demandas y reivindicaciones de las mujeres occidentales, alcancemos en un futuro cada día más cercano, libertad e igualdad".Como mujer libre europea, no pude evitar fijarme en mis homólogas de otros países, sobre todo en aquellas que por su condición religiosa (o incluso político-religiosa) están supeditadas a llevar velo islámico en cualquiera de sus vertientes, en general, de corte moderado. No se trata de una cuestión estética, es una cuestión de igualdad y libertades, y no de religión o culto.

Me ha resultado chocante y extremadamente coincidente que sea Turquía el anfitrión de la primera cumbre del W20, por su propia actualidad con respecto a las mujeres. Pero más aún, cuando apenas 48 horas después, los periódicos se han hecho eco de las reuniones que ha mantenido Angela Merkel con el Sr. Erdogan. El gobierno turco ha logrado la promesa de la canciller alemana en relación a retomar los capítulos de la adhesión de Turquía a la Unión Europea, y en tanto Turquía se encargue de fiscalizar la entrada a la UE ante la gran crisis de migración de refugiados como condición sine qua non.

Para el gobierno del Sr. Erdogan, es un éxito de impacto considerable conseguir tan firme promesa a falta de dos semanas para las elecciones anticipadas, dónde además, Angel Merkel, se compromete a abrir este año el capítulo 17, relativo a la economía.

En Europa tenemos conciencia de la gran diferencia que existe entre las libertades adquiridas por las mujeres occidentales y las carencias en dicha materia que sufren aquellas mujeres nacidas y/o residentes en países islámicos como lo es Turquía.

La cumbre W20 es el primer paso para que las mujeres de esos países, con sus demandas y reivindicaciones, apoyadas por las demandas y reivindicaciones de las mujeres occidentales, alcancemos en un futuro cada día más cercano, libertad e igualdad.

Me pregunto qué ocurrirá cuando Turquía, anfitrión del W20 en su primera etapa, aperture las negociaciones sobre los capítulos 23 y 24, relativos a la justicia, libertades y derechos fundamentales en 2016.

Me ha dado que pensar, que la cumbre del W20, bien parece un hilo de la red de estrategia política que el gobierno turco está desarrollando a favor de acercarse más a la Unión Europea, aunque sin pretender adhesiones coyunturales, sino más bien las que les relacionen directamente con la economía y cierta libertad de tránsito de sus ciudadanos en los 28 de la UE.

Hay un largo camino todavía, pero hay que andarlo.


Por Katharina Miller
Fuente: Mujeres&Cia