octubre 06, 2015

Yara y Sanaa están libres. ¡Ahora liberen al resto!

El 23 de septiembre de 2015 será un día que han de recordar activistas en Egipto y otras partes del mundo. Todo comenzó en la tarde de ese día, cuando empezamos a escuchar rumores de que el presidente egipcio Al-Sisi emitiría un indulto para las/os prisioneras/os políticas/os de Egipto. Posteriormente, varias fuentes de prensa nacionales y regionales confirmaron que Al-Sisi indultó a cien jóvenes activistas y un periodista un día antes de que viajara a Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas. El decreto, oficialmente llamado No. 386/2015, fue rápidamente calificado como un indulto Eid [en alusión a la Fiesta del Cordero].

Inmediatamente tuve sentimientos encontrados respecto a la noticia. Aunque el indulto para tan grande número de activistas—tales como Yara Sallam y Sanaa Seif—era razón suficiente para sentirme eufórica y alborozada, no podía dejar de pensar: “¿Indultadas/os por cuál razón exactamente?”

Para empezar, a cien prisioneras/os políticas/os se les indultó por un crimen que no cometieron. Más importante aún, el indulto ocurrió después de que la mayoría de esas personas había cumplido dos tercios de su tiempo en la cárcel. El tiempo y la vida que se le arrebató a su juventud son absolutamente imperdonables.

Las personas activistas puestas en libertad fueron, en su mayoría, acusadas en dos casos connotados: las protestas del Consejo de la Shura [la cámara alta del parlamento bicameral egipcio] y los enfrentamientos en el Palacio de Ittihadiya, hechos que recibieron un amplio repudio internacional. La mayoría de las condenas a prisión fue emitida por violar la notoria Ley para Organizar el Derecho a Reuniones Públicas, Marchas y Protestas Pacíficas (Ley No. 107/2013) que contraviene las libertades garantizadas por la propia Constitución de Egipto relacionadas con el derecho a reunión, así como las obligaciones internacionales del Estado descritas en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

A la mayoría de estas mujeres y estos hombres con conciencia social se les había tachado de terroristas o de ser una amenaza para la seguridad nacional de Egipto, sencillamente por su trabajo a favor de lo que el Gobierno egipcio considera cuestiones polémicas: los derechos civiles, los derechos de las mujeres y la justicia transicional. Todas esas personas fueron artífices y productos de la Revolución del 25 de enero, luchando con suma dedicación por una sociedad justa, igualitaria, libre, como también por el fin del creciente autoritarismo. Las/os activistas políticas/os a quienes se indultó mediante el decreto del 23 de septiembre desafían a uno de los regímenes más escandalosamente represivos del mundo y no parece que en el corto plazo darán marcha atrás en sus demandas de luchar por un Egipto libre y democrático.

Siendo yo parte de una organización feminista, es por esto que me uní al entusiasmo y las lágrimas jubilosas de mis colegas cuando recibimos la noticia sobre la liberación de nuestras hermanas egipcias. Sin embargo, un mensaje electrónico de una colega mía, increíblemente inteligente, expresó una preocupación consciente: “Celebremos esta noche, pero mañana empecemos a pensar en lo que debe hacerse a continuación”.

Teníamos que ser conscientes de nuestro júbilo porque nosotras/os—la comunidad internacional de derechos humanos, derechos humanos y feminista—aún tenemos miedo. Esta movida por parte de Al-Sisi parece ser un intento de impresionar a los/as líderes mundiales previo a la Asamblea General de las Naciones Unidas y una jugada inteligente para reducir un poco las críticas sobre las crecientes restricciones a defensoras/es de los derechos humanos, agencias de prensa y organizaciones de la sociedad civil. Una preocupación crucial es que, mientras activistas egipcias/os dedicadas/os continúen luchando por la justicia y la reforma política, llevarán a cabo su defensa en condiciones de grandes riesgos. Tenemos dudas respecto a cuán sostenible es su libertad.

Otra grave preocupación son los centenares de prisioneros/as políticos/as que aún están tras las rejas en Egipto. Para dar algunos ejemplos, la defensora de derechos humanos y abogada Mahienour El-Massry continúa retenida ilegalmente en la Prisión para Mujeres de Al-Aba’adeya, ya que está encarcelada por el Caso de la Comisaría Policial de Al Raml. Sobra mencionar que Mahienour es una activista reconocida internacionalmente por su trabajo a favor de los derechos tanto civiles y políticos como de las/os prisioneras/os políticas/os.

Al momento de escribir este artículo, Salwa Mehrez y Nahed Sherif también continuaban en la cárcel con una liberación postergada. Trágicamente, la liberación de Salwa Mehrez fue pospuesta porque su nombre no estaba escrito correctamente en el indulto.*

Soy de Turquía y defensora de los derechos humanos. Aunque no soy egipcia siento solidaria hacia las/os defensoras/es en Egipto, y de todo el mundo, a quienes sistemáticamente se les pone en la mira por querer vivir en sociedades libres y justas, particularmente porque también a mí y a otras personas en Turquía nos gobierna un autócrata abominable que está tomando sus decisiones políticas basándose en ambiciones personales, a expensas de los derechos civiles.

No tengo derecho a hacer un llamado en nombre de mis hermanas egipcias. Sin embargo, como activista y en mi capacidad individual puedo hacer un llamado a favor de ellas. Exhorto al Gobierno de Egipto a que de manera inmediata e incondicional deje de hostigar judicialmente y amenazar a las/os activistas políticas/os. Insto al Gobierno de Egipto a dejar de silenciar maliciosamente esas voces que están luchando legítimamente por un Egipto democrático.

Su lucha es una verdadera fuente de inspiración para la gente no solo en Egipto sino en todo el mundo.

* Actualización: Salwa Mehrez fue puesta en libertad el 26 de septiembre, tres días después de que su liberación fuera retrasada debido a la incorrecta ortografía de su nombre. Más información en inglés disponible en este sitio.

Por Semanur Karaman
Publicado originalmente en Daily News Egypt el 25 de septiembre de 2015 
Fuente: Awid