enero 17, 2016

México. Mujeres en la gráfica: lucha y resistencia


Invisibilización y posicionamiento de mujeres en el arte [1]

“Mujeres grabando resistencias nace de la iniciativa de 14 mujeres que buscamos plasmar la fuerza de nuestras propias luchas y protestas,así como las de otras mujeres que luchan contra la opresión del capitalismo y patriarcado.
Así, nos sumamos a millones de mujeres en el mundo”.
¡Aunque te llamen loca por luchar tú mujer lucha!

Hay una ausencia [invibilización] de registro del trabajo de mujeres en el arte, porque la historia del arte es primordialmente la de los artistas varones, además de estar escrita por ellos.

Contrario a lo que se pensaría, en el arte social pasa lo mismo. Esta historia está marcada por el caudillismo, tanto en la imagen como en su producción y reproducción simbólica. Pensamos en las imágenes del Ché, de Zapata, de Francisco Villa o el Sub como íconos recurrentes en la gráfica relativa a la protesta social, y vemos en esas imágenes el reflejo de que la participación de la mujer en la lucha no ha sido ni reconocida ni representada. En el mejor de los casos, se les asigna el papel de acompañantes o guía maternal. No por nada el lema de la revolución en los setentas leía: “a parir madres latinas, a parir más guerrilleros”, restringiéndola a cumplir con la reproducción biológica. ¿Quién de las mujeres no ha querido ser la compañante de un gran revolucionario? y en cambio, ¿cuántas han anhelado SER la revolucionaria? Quizás quienes esto leen, nunca se sienta representados en el icono revolucionario de una “Adelita”, pues es una figura invisibilizada, no protagónica, no es la que hace las barricadas, sino la que las mantiene, reiterando así el papel de la madresposa[2] que se busca imponer a las mujeres.

Por otro lado, las mujeres son cosificadas en el momento que la protesta social es acallada y ellas tomadas como botín sexual de guerra, a manera de estrategia de Estado para fracturar la comunidad, el movimiento, la organización. Recordemos lo ocurrido en Atenco en 2006, donde la policía irrumpe en el territorio de la comunidad y ataca violando a mujeres y hombres para desactivar el movimiento. Ejercieron un “castigo ejemplar” a través de las violaciones bajo una estrategia de terrorismo de estado para quebrar la organización de ese momento e inmovilizar con el miedo cualquier manifestación o protesta.

Y cuando se pasa al plano de reconocimiento en el arte, las mujeres son valoradas a través de su vida, sobre todo sexual. Por ejemplo, la pintora Frida Kahlo como sufrida autopersonaje de sí misma, o como sufrida por ser esposa del pintor Diego Rivera. Y recordemos su sufrida relación como sufrida vida misma con otra contemporánea de esa época, Nahuin Ollin (Carmen Mondragón) escritora y pintora mujer hipersexualizada, “mujer violenta al vivir y al amar” y musa de artistas socialistas. Y siguiendo el contexto del arte social… ¿quién conoce a Fanny Ravel, pintora y grabadora e integrante del Taller de Gráfica Popular (TPG)? Si alguien puede dar referencia de ella, generalmente será porque fue amante de todos y todas de sus contemporáneo, y no por ser una de las primeras pintoras muralistas.
Si las artistas mujeres se reivindican como productoras de imágenes, como mujeres que han sido capaces de enunciarse, no son reconocidas en la historia del arte. Andrea Gómez, grabadora y también integrante del TGP, mujer comprometida con su entorno social, de quien una de sus imágenes fue multireproducida sin darle crédito, o dándole poca importancia, juega el mismo papel de olvido que sus compañeras de taller Elizabeth Catlett, Rosario Cabrera.

Tenemos a la artista visual Rini Templeton, participante del TPG y que toma como suyas muchas de las causas populares del México de los 70 y 80. Sus imágenes hacen notar su compromiso y acompañamiento en las luchas sociales que participó, también llama la atención su manera de trabajar en el sitio, en las marchas y es posible decir que es una de las primeras artistas que libera la imagen del autor: no firmaba lo que hacía, simplemente circulaba sus grabados, así como iban saliendo. En todas estas artistas sólo quedan sus mágenes, sin saber de quién son.

En ambas artistas sólo quedan sus imágenes, sin saber de quién son. Algo parecido es el trabajo de Favianna Rodriguez.

En este pequeño recuento de mujeres posicionándose en el arte Mujeres Grabando Resistencias(MUGRE) encuentra una brecha en el camino del arte para seguir adelante, pero nuestro trabajo no es sacar a la luz a estas mujeres del TGP –sino estaríamos haciendo historización-, sino que nos vinculamos a ellas por realizar el mismo trabajo de la gráfica social pero que nos diferenciamos por no ser las mujeres cosificadas, sexualizadas, como compañeras—medresposas o amantes del hombre. Somos mujeres en construcción, buscando posicionándonos como autónomas en colectivo y llevando a cabo la sororidad.

Sacamos a la luz, los diferentes papeles y posicionamientos de las distintas mujeres, como se ve reflejado desde nuestro primer trabajo, El fanzine, con la visibilización de la mujer negra y la tercera raíz en México, apropiándonos de nuestros cuerpos y sexualidad, en el derecho a decidir, en el papel de activistas sociales y políticas, como las mujeres zapatistas, destructora de una identidad de la mujer mexicana y latinas y apostando por la multiplicidad y diferenciación de identidades; como la mujer maíz , mujer migrante, mujer fuego, como mujer apropiándose de los medios de comunicación tecnologías… haciendo énfasis en la lucha y resistencia.

Cada uno de nuestros trabajos: Tarjetas sportcart, como incentivo y uso de la bicicleta; Por nuestros muertos, con la visibilización de feminicidios y rescate de la tradición de nuestros muertos frente a imposiciones de otras culturas; Vivas nos queremos #1 Y 2, que tuvo tanto éxito que pudimos relacionarnos con otras mujeres de Latinoamérica y Europa que quisieron aportar su gráfica y compartir juntas, pues no somos una historia individualizada sino colectiva y trabajamos con otros colectivos para posicionarnos frente al sistema capitalista, patriarcal y globalizado. Y nuestro último trabajo, Apropiación de territorio, entendiendo por ello lo que cada una quisiera: cuerpo, medios libres…ha tendido visibilizar a las mujeres en diferentes campos en que es y se desenvuelve.

Estos son algunos ejemplos de como hemos venido trabajando, posicionándonos frente y contra la violencia hacia las mujeres, lo cual consideramos es también un posicionamiento desde lo político por medio del arte, ya no como mujeres madresposas, acompañantes de un hombre, o cosificadas.

Así, finalizamos con la idea de asumirse como mujer para posteriormente producir desde el ser mujer desde esa mirada femenina que nos conduce a trabajar en colectivo, decidir horizontalmente y aprender de esa manera, donde no hay la que sabe más o la que no sabe nada –anulación de jerarquías-sino en esa producción de espacio que nos lleva a convivir y a compartir saberes donde el planteamiento es lo común y nuestra manera de relacionarnos es lo afectivo y nos reconocemos en un compromiso de trabajar lo social.

Favianna Rodríguez “El maíz es nuestro”, 2009.


[1] Tanto “invisibilación” y “las mujeres” son categorías que utiliza el discurso feminista. El de las mujeres se retoma de Marcela Lagarde, y el otro de Marta Lamas.
[2] El concepto de “madresposas” lo utiliza Lagarde, Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. UNAM, México, 2005.



Por Mujeres grabando resistencias (MUGRE)
Fuente: http://hysteria.mx/mujeres-en-la-grafica-lucha-y-resistencia/