febrero 01, 2016

Alertas sobre virus del Zika ignoran realidad de las mujeres

Una mujer se aleja de su apartamento mientras personal sanitario fumiga el barrio Altos del Cerro como parte de las medidas preventivas contra el virus Zika y otras enfermedades transmitidas por mosquitos en la región de Soyapango, El Salvador 21 de enero 2016.
© 2016 Reuters
La rápida propagación del virus del Zika ha suscitado preocupación entre funcionarios de salud pública de toda América. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió el domingo que es probable que el virus continúe extendiéndose en la región.

A primera vista, no hay grandes diferencias entre este virus y otras enfermedades como la fiebre amarilla, el chikungunya o el dengue, todas ellas transmitidas por el mismo mosquito Aedes.

En una de cada cinco personas afectadas, provoca fiebre moderada, jaqueca y escalofríos. También podría estar asociado con la parálisis causada por el síndrome de Guillain-Barré.

No obstante, médicos brasileños han identificado cada vez más casos de un defecto congénito denominado microcefalia, caracterizado por el desarrollo insuficiente del cerebro y la cabeza.

El virus del Zika posiblemente sea la causa de los miles de nacimientos de bebés con esta condición que se han producido en Brasil.

Países como Colombia, Ecuador y Jamaica han recomendado que las mujeres posterguen su embarazo. El Salvador ha pedido a las mujeres que pospongan los embarazos hasta 2018.

Instar a las mujeres a que posterguen su embarazo tal vez sea una decisión prudente. Sin embargo, numerosas mujeres y jóvenes de la región no tienen ningún control acerca de cuándo quedan embarazadas.

Consideremos, por ejemplo, el caso de El Salvador, un país con leyes sumamente restrictivas en materia de derechos reproductivos de las mujeres y altos índices de violencia sexual.

De las mujeres que están casadas o en pareja y en edad de concebir, actualmente 72 por ciento usa algún tipo de anticonceptivos, y 11 por ciento indica no poder cubrir sus necesidades de anticoncepción.

Esto no refleja la necesidad probablemente mucho mayor y no satisfecha entre otras mujeres y jóvenes. Las tasas de uso de anticonceptivos deberían aumentar sustancialmente para que la recomendación del gobierno pueda convertirse en realidad; sin embargo, para muchas mujeres y jóvenes postergar el embarazo durante dos años sencillamente no será posible en el contexto actual.

Controlar la propagación del Zika es una prioridad urgente para los países de la región y exigirá una variedad de medidas, como actuar con rapidez para controlar la propagación del mosquito que transmite la enfermedad.

Pero esta crisis es también un recordatorio de que, a menudo, no es posible abordar eficazmente problemas de salud pública en un contexto donde las mujeres no están empoderadas para asumir sus propias necesidades de salud y acceder a los servicios correspondientes.

Si bien indicar a las mujeres que eviten quedar embarazadas podría ser un consejo importante, esta no será una solución demasiado efectiva hasta que las mujeres y las adolescentes puedan efectivizar su derecho a una atención integral de la salud reproductiva que sea segura y lícita, y que les permita decidir cuándo quedar embarazadas y llevar adelante el embarazo.

Por Amanda Klasing
Este artículo fue retomado del portal de Human Rights Watch.