febrero 08, 2016

El arte feminista olvidado por la historiografía de la Transición

Acercarse a los discursos feministas en el arte español durante el tardofranquismo y la Transición no es una tarea sencilla. La historiografía del arte dejó de lado las prácticas que cuestionaban el relato político y social de Transición pactada, incluyendo a estas mujeres artistas.
En el plano del arte y fuera de este discurso oficial, fueron muchos los artistas que trataron de generar espacios, imágenes y discursos desde los que poner en crisis el orden político y social impuesto -primero por el régimen franquista y más tarde por las distintas fuerzas conciliadoras que ayudarían a establecer el Régimen del 78-.

Estas experiencias, distintas entre sí pero todas con el objetivo de desestabilizar y cambiar el orden social establecido, han sido ocultadas por la historiografía. Es lo que ocurrió con las artistas que trataron de integrar discursos feministas que durante esos años protagonizaban el escenario internacional, en el contexto de la irrupción de las mujeres en la escena política internacional.

A finales de los años sesenta se abre a nivel internacional un periodo de auge de la lucha de clases. En medio de las huelgas políticas y económicas, del movimiento antiimperialista desatado por la guerra de Vietnam y otros movimientos que recorrían el planeta, las mujeres irrumpían en la escena social y política y surgía con gran fuerza el movimiento feminista de la segunda ola.

En el Estado español se desarrolló un movimiento feminista que con las limitaciones que le imponía la propia situación formó parte de las fuerzas opositoras al régimen durante y tras la dictadura.

Pero, ¿cómo influyó a las artistas españolas la segunda ola del feminismo? ¿Hubo artistas mujeres feministas durante el tardofranquismo? ¿Y durante la transición?
Aunque el punto de vista feminista en el arte español solo se ha incluido en los manuales más recientes, si consultamos cualquier trabajo académico sobre el arte español de la segunda mitad del Siglo XX, encontraremos que el primer grupo de mujeres artistas, teóricas y críticas del arte que incorporan discursos de género aparece tadíamente, en la década de los años ’90.

En el ámbito del arte se produjeron prácticas de género, aunque estas fueron aisladas y sin muchas conexiones entre ellas, lo que impide hablar de una verdadera corriente artística feminista, como si tuvo lugar en otros países como Reino Unido o Estados Unidos. Aun así, han existido algunas experiencias interesantes que formaron parte de los discursos opositores al régimen franquista.

A partir de mediados de los ’60 y alentado por la situación internacional, comienza a desarrollarse con sus particularidades un movimiento feminista en el Estado español. Será en estos años cuando aparece el primer grupo de artistas mujeres que buscaron generar desde su arte una conciencia política y social, n intento de expresar en su arte un rechazo a la dictadura a través de discursos de género.

Para estas artistas, la intención principal era politizar al público, lo cual se expresó en algunas de ellas en una vuelta a la figuración de tinte expresionista, que rompía con las tendencias dominantes del informalismo europeo.

Estas artistas no parecían estar interesadas en el lenguaje artístico en sí, si no más bien en la capacidad del arte de comunicar y transmitir un discurso social. El arte como un conductor de ideas que debía permitir entender de manera sencilla lo que estas artistas trataban de visibilizar, es decir, incluir demandas de género en la oposición al régimen, incluyendo y poniendo en evidencia demandas de las mujeres que hasta ahora no se encontraban visibles.

Esther Boix, Ana Peters, Jacinta Gil o María Girona fueron las primeras en incluir estos discursos ligándolos a la oposición al régimen en los años sesenta. Sin embargo, no será hasta los años setenta cuando ya resulta imposible desvincular el trabajo de algunas artistas con el movimiento feminista. Artistas como Isabel Oliver, Ángela García Codoñer y Rosa Torres, todas adscritas a las tendencias pop en estos años, tomaban la cuestión de género como eje de sus pinturas.

Otras como Eugenia Balcells, Eulalia Grau o Fina Miralles acompañaron sus discursos de género con los nuevos comportamientos artísticos basados en técnicas audiovisuales.

Podemos decir que la influencia de la segunda ola del feminismo dejó su marca en muchas de las artistas españolas, influyendo en una politización de sus discursos, lo que niega la idea tradicionalmente aceptada de que no existió actividad artística de carácter feministas hasta los años noventa. La situación política del Estado español no favoreció su visibilización y las condenó al aislamiento. Es hora de sacarlas del olvido.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/