febrero 12, 2016

Entrevista a una de las 12 juezas fundadoras de la primera Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) que se integrará en la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ)


Gloria Poyatos es una de las doce fundadoras de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), creada casi cincuenta años después de la ley (Ley 92/1966), que derogó la prohibición del acceso de las mujeres a la carrera judicial, y que será presentada en Madrid en la jornada ‘No hay justicia sin igualdad’ el próximo 26 de febrero. Casi cincuenta años después de estar legalizadas, las juezas representan ya el 52% de la carrera, aunque no haya ni rastro de ellas en lo que algunas llaman “el olimpo judicial”: cuentan con un escaso 13% de representación en el Tribunal Supremo - 11 mujeres frente a 68 hombres-, y sólo una de las diecisiete presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer. Pero la AMJE no solo busca transformar esta situación, sino que defiende los derechos humanos en general, y especialmente los derechos de las mujeres y las niñas de todo el mundo. Como primera aportación, un total de 12 propuestas de justicia hacia la igualdad, una por cada jueza promotora de este proyecto asociativo, construidas para combatir de un modo claro y directo todas las variedades de discriminación de género que se proyectan, sin pudor, en una sociedad todavía pensada y dirigida en masculino.


¿Cuáles son los objetivos de esta asociación?

Nuestra asociación se incluye, como sección territorial, dentro de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ), que cuenta con más de 4000 socias, en 75 países del mundo. Entre sus objetivos, que son también los nuestros, está la defensa de la mujer, no solo de la mujer jueza, que también, sino la defensa de la mujer a un nivel global e internacional. Entre sus propuestas está la del liderazgo judicial de la mujer, en países como Afganistán, Bangladesh, Camerún, Túnez, etc., lugares donde existe una degradación de los derechos humanos, donde la mujer tiene una posición más vulnerada y más vulnerable. Trabajamos a nivel de intercambio informativo para ayudar a las juezas de estos lugares a hacer una buena interpretación de las normas y a promover un debate para cambiarlas allí donde se vulneran derechos humanos a través de determinadas prácticas como la ablación o normas que suponen una clara discriminación para la mujer. Ya a nivel nacional, pretendemos promover un sistema judicial igualitario para hombres y mujeres, luchar contra cualquier tipo de discriminación y sobre todo contra la violencia de género.

¿Cuál es el perfil de las juezas que han formado esta asociación?

Somos doce magistradas fundadoras, tenemos un perfil joven, para lo que suele ser habitual en la carrera judicial, estamos entre los 30 y 50 años, de distintas localidades de la geografía española, de distintas jurisdicciones, con lo cual tenemos una gran riqueza cultural judicial y somos de instancias inferiores, lo más cercano al ciudadano posible. Eso sí, todo el equipo se compone por mujeres con una gran fuerza, con mucha capacidad de trabajo, imaginación, energía, y ganas por cambiar las cosas.

Violencia de género

Desde esa cercanía a la ciudadanía y ese contacto permanente con el día a día del ámbito judicial, os encontraréis de pleno con la violencia de género. Por lo que puede leerse en documentos de la asociación, enfocáis la violencia de género como consecuencia de la desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, a veces existe la sensación de que la aplicación de las leyes por parte del poder judicial y el trato que reciben las mujeres que se atreven a denunciar, dista mucho de tener en cuenta esta desigualdad. ¿Crees que jueces y juezas tienen la formación y sensibilidad necesaria? ¿Qué propuestas hacéis?

Partimos de una evidencia y es que en toda la sociedad, en todos los estamentos, falta formación y sensibilidad en cuanto a este problema que es genérico y en el que queda mucho que hacer, desde la misma educación, que es la vacuna de prevención frente a la violencia de género. Ahora bien, el poder judicial no se excluye de esa falta de sensibilidad, falta de conocimiento y de formación en la materia. En este país, tenemos un colectivo de jueces y juezas de gran responsabilidad, grandes profesionales que hacen su labor con los medios que se les da, por parte del Gobierno, que en la mayoría de las ocasiones no son los adecuados, y con lo que tienen, hacen su trabajo con toda la responsabilidad que pueden. Yo soy jueza, y si no dispongo de formación y de medios adecuados, puedo cometer errores. No voy a pasar por alto que existe una falta de formación y más medios para llevar a cabo una buena aplicación de las normas, pero también he de decir que tenemos un equipo de jueces y juezas en este país, sensible y de gran formación.

En el informe del Comité de la Cedaw sobre el caso de Ángela Carreño, (cuya hija fue asesinada por su padre después de que la mujer denunciara al maltratador y advirtiera de este peligro reiteradamente), se dice que se tiene que dotar de mayor formación, pero no solo a los jueces, sino a las fuerzas de seguridad, a los psicólogos, a todo el personal que está en derredor de la víctima de violencia de género. Los jueces somos un engranaje más del sistema de protección de las víctimas, sin ánimo de excluir la responsabilidad que podamos tener. Nosotros y nosotras no decidimos unilateralmente, sino que tomamos decisiones apoyadas en expertos que conocen determinadas materias (informes de psicólogos, trabajadores sociales, médicos, etc. ), nosotros no somos técnicos, en todo caso técnicos jurídicos, pero no sabemos de todo.

De las 12 medidas que proponéis para garantizar la igualdad, la que habla de la sextorsión es especialmente novedosa. ¿Qué significa?

En primer lugar aclarar que esas doce medidas que mencionas, cada una de las cuales ha sido confeccionada por una de las juezas fundadoras de la AMJE, son nuestra hoja de ruta para defender los derechos de las mujeres.

La sextorsión es un viejo mal que ahora se está definiendo y desde la asociación internacional se está promoviendo una lucha para eliminar el uso del sexo como moneda de cambio y lograr crear una regulación específica para la sextorsión que venga a cubrir un vacío legal que existe. Es utilizar el poder a cambio de sexo y ahora esta práctica está creciendo con el uso de las tecnologías, chicas que cometen el error por juventud o por inexpertas de trasladar fotografías con escasa ropa o posiciones “inadecuadas” a personas desconocidas, que son hombres y éstos, posteriormente, las presionan para que lleven a cabo relaciones sexuales de cualquier tipo con ellos a cambio de no publicar esas fotos. Es solo un ejemplo.

En nuestro país, existen tipos penales que recogen esa actuación, pero están focalizados en funcionarios de prisiones o en algunos tipos de contratos o relaciones laborales, bajo el acoso sexual, sin tener cabida de forma clara otras tipologías. Si bien es cierto, que con las últimas reformas penales se han incluido nuevas tipologías que con una interpretación abierta podría llegar a este tipo de supuestos.

En los documentos de la asociación hay bastante espacio para la educación. Las próximas jornadas, contarán con la participación de la fiscal y presidenta de la Asociación contra violencias machistas “Gafas Lilas”, Inés Herreros, que expondrá proyectos educativos que han desarrollado. ¿Es la educación la clave para acabar con la violencia y la discriminación de las mujeres?

Entiendo que es la vacuna para acabar con la violencia y también con la discriminación. Si a los niños y niñas se les educa en unos valores que promuevan la igualdad, es fácil que cuando crezcan irradien esos valores a su alrededor. Nosotras somos una asociación, no tan teórica del discurso feminista, que entiendo es necesario hacer también, sino que somos una asociación más ejecutiva y vamos a llevar a cabo una serie de proyectos que entendemos pueden ayudar a abrir el camino hacia una justicia igualitaria. Por tanto, partimos de una perspectiva de justicia con criterios de género y en segundo lugar, de medidas como la educación para conseguir nuestros propósitos. Ya en Madrid, dos compañeras han empezado a realizar un trabajo de campo, acudiendo a una serie de centros educativos para llevar a cabo charlas informativas, y también se ha realizado a niños y niñas de distintas edades un test sobre cuestiones relacionadas con la igualdad y ya tenemos algunas conclusiones. Nosotras vamos a los colegios, nos ofrecemos para hablar y trabajar con los y las jóvenes y seguiremos en ello.

Jornada

Cuéntanos acerca de las jornadas del próximo día 26 de febrero. Presentáis la asociación con un respaldo de lujo.

El objetivo de la jornada, además de presentarnos, es llevar a cabo una jornada práctica, en el que se de un tratamiento a los doce puntos que componen nuestra hoja de ruta. Se desarrollará en dos mesas de trabajo, mañana y tarde, abriéndose el debate público al finalizar las intervenciones.

Por la mañana se tratarán las Discriminaciones de género en el empleo, que son muchas y que tienen unas consecuencias más allá del empleo. Con un total de cinco microponencias, se abordarán materias tan polémicas como la brecha salarial, la conciliación de la vida laboral y familiar, los derechos sociales de la víctima de violencia de género, la feminización profesional, el techo de cristal y el acoso sexual ocupacional.
En esta jornada vamos a sentar a las mujeres más rompedoras del techo de cristal en el ámbito jurídico y judicial de este país. Contaremos por ejemplo, con la participación de Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, la primera mujer en acceder a ese cargo. Y muchas más.

Por la tarde, se hablará de las Violencias de género y otras discriminaciones sociales. Se analizará esa gran desconocida que es la CEDAW, se abordará la educación como vacuna frente a las violencias machistas, la “sextorsión”, el Estatuto de la víctima del delito y su impacto de género, que es una herramienta fundamental con la que contamos, pero que es muy desconocida y no se está aplicando también por falta de recursos. Viene también Alicia Gil, para hablar de igualdad y modelos de poder, desde un punto de vista más teórico, que también es necesario.

Tanto en la inauguración como en la clausura contamos con el respaldo de mujeres de la cultura, de la política muy importantes, como Isabel Coixet o Manuela Carmena. Nos ha superado el interés que está generando esta jornada.

Techo de cristal

Antes comentabas que en la jornada van a participar mujeres que han roto el techo de cristal. Al igual que en otros ámbitos, a pesar de ser más y con mejores resultados académicos, el estancamiento profesional de las mujeres es grande. ¿Por qué?

Después de cincuenta años de estar legalizadas, las juezas representan el 52% de la carrera, pero cuentan con un escaso 13% de representación en el Tribunal Supremo (11 mujeres frente a 68 hombres), y sólo una de las diecisiete presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer (la valenciana). Es un anacronismo. No es exclusivo de este ámbito, es generalizado. Y la explicación la encontramos en algunas estadísticas de CGPJ. Por ejemplo, las licencias y excedencias por cuidados de familiares y de hijos se están utilizando en un 99’9 por ciento por la mujer jueza, no por el hombre. Eso quiere decir que hay una preferencia femenina por los cuidados familiares, frente a los criterios masculinos, que tienen otras preferencias que se enmarcan más en la mejora del currículum, como realizar cursos de formación, dar clases en la universidad. Hay otro dato interesante en las estadísticas del CGPJ y es que aquellas formaciones internacionales que la carrera judicial nos brinda a los jueces y juezas, en su mayoría se realizan por hombres, es decir, la mujer renuncia a la formación por los cuidados.

Más estadística: yo soy jueza decana, en la última reunión que se produjo en Vigo, de los 43 jueces y juezas que éramos, solo estábamos 11 mujeres; al decanato se llega por elección de tus propios compañeros, la mujer no se presenta tanto como ellos porque es una ampliación de competencias y de trabajos que te impide realizar otras actividades.

Explicado el panorama, ¿cómo lo solucionamos? Actualmente el mérito y la capacidad se está midiendo a golpe de currículum y está claro que la mujer, según administra su tiempo y dando prioridad a otras cuestiones frente a las actividades formativas, no puede competir con el hombre, está en clara desventaja. Nosotras proponemos que se tengan en cuenta criterios de género a la hora de valorar currículums, a ellos y a ellas, tampoco queremos que se nos discrimine. Pedimos que tanto a ellos y ellas, cuando utilicen permisos para cuidar a familiares, se tenga en cuenta y se haga una valoración objetiva y cuente, porque por ejemplo, gobernar una familia, ocuparse de cuidar a las personas, aporta una serie de habilidades que son necesarias y muy valiosas para tomar decisiones que afectan a grandes colectivos humanos. Es preciso que los altos tribunales cuenten con la representación de las mujeres, porque aportamos una sensibilidad y una inteligencia emocional que es necesaria para conseguir la perfección en las decisiones que se tomen.

Prostitución

Hay un tema controvertido, incluso dentro del feminismo existen posiciones encontradas entre las que a veces no es fácil dialogar: la prostitución. Su abolición, su regularización, cómo abordar el componente de violencia de género que lleva implícita…. En 2011 tú fuiste protagonista de un experimento, casi por casualidad, que inspiró la primera cooperativa de prostitutas en Ibiza. Cuéntanos tu postura.

En primer lugar, creo que las mujeres tenemos que unirnos y debatir más entre nosotras, de un modo positivo y enriquecedor y lograr un discurso plural.

Quiero dejar claro que en nuestra asociación existen juezas con un criterio abolicionista y otras con criterios más pro regularización en materia de prostitución, y todavía no tenemos establecido un criterio o postura común.

Personalmente siempre he defendido que tanto para las abolicionistas, como para las que defienden la regularización, el objetivo común es proteger a la víctima, a la mujer. Y ese debe ser el referente que nos lleve a dialogar y aunar fuerzas para luchar contra el enemigo que, en materia de prostitución son los tratantes, delincuentes, los proxenetas.

Es un tema muy complicado, que se debate también dentro de la asociación internacional de juezas. Y mi postura personal es un poco rara, me separo de Hetaira, que defiende los locales de alterne y la regularización plena, pero también creo que es importante buscar fórmulas que permitan respetar los derechos de un colectivo. Quisiera que se erradicara la prostitución, me encantaría que no existiera, pero ahora mismo es una quimera, y mantener la situación en un limbo normativo tampoco ayuda. Creo que hay que conseguir que ese trabajo sea lo menos penoso posible y que una fórmula es reconocer a las prostitutas como trabajadoras autónomas y también las cooperativas, para garantizar los derechos de las mujeres. En el caso de la prostitución, que una tercera persona obtenga beneficio de la actividad sexual de alguien, puede atentar contra la libertad sexual de quien practica la prostitución y por tanto, no es una fórmula válida. Pero insisto, este es un punto de vista personal, que no se corresponde con la postura de la asociación, en la que conviven varios criterios.

Para más información sobre la Asociación de Mujeres Juezas de España y de las jornadas ‘No hay justicia sin igualdad’ en la web


Foto: Archivo Amecopress, cedidas por Gloria Poyatos.
Fuente: Amecopress