febrero 15, 2016

La importancia de las políticas de conciliación entre la vida familiar y laboral

Las políticas dirigidas a conciliar la vida familiar y laboral deben ser integrales, lo que significa que deben de hacerse cargo también de las características integrales de las necesidades. Es imprescindible aplicar un enfoque integrado centrado en la corresponsabilidad social, de modo de marcar las fronteras de intervención del Estado, el mercado y las familias, asignándole al Estado un rol más proactivo en la creación de las facilidades para que hombres y mujeres puedan desarrollar en armonía un trabajo productivo, con la certeza de que su familia está siendo atendida con estándares de calidad aceptables, sin que signifique un gasto excesivo para ellos, ni un agotamiento de uno o de ambos de los trabajadores, con el consiguiente deterioro en su salud.

Deben ser dirigidas tanto a hombres como a mujeres. Si las políticas siguen siendo dirigidas exclusivamente a las mujeres, se sigue reafirmando que son ellas quienes tienen el problema que hay que resolver, porque es su responsabilidad realizar las tareas del hogar y el cuidado de sus miembros. Las políticas deben partir por tanto, del hecho de que trabajadores y trabajadoras necesitan conjugar ambos mundos.

Asimismo, las políticas de conciliación entre la vida familiar y laboral deberían extenderse al sector informal. Es sabido que las trabajadoras informales no tienen cobertura de maternidad ni ninguna otra disposición que facilite la conciliación de la familia y el trabajo, como otro tipo de licencias o cuidado infantil.

Una estrategia empleada para la conciliación es la flexibilidad laboral promovida en muchos países, y que se expresa en la oferta de trabajos a tiempo parcial y temporal. Estas iniciativas han sido un incentivo para el ingreso o retorno de las mujeres al mercado de trabajo después de una ausencia. Este tipo de inserción laboral representa, sin duda, un instrumento importante para evitar su pérdida de contacto con el mercado.

Al respecto, las propuestas para lograr la conciliación entre la vida familiar y laboral están orientadas a:

a) Promover la ratificación y aplicación del Convenio 156 de la OIT sobre trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares.
b) Promover normativas que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar para trabajadores mujeres y hombres con responsabilidades familiares, como el establecimiento o ampliación de las licencias parentales, así como otros permisos de cuidado de hijos, hijas y personas dependientes.
c) Impulsar y regular políticas que permitan tanto a hombres como mujeres, arreglos flexibles en sus unidades de trabajo.
d) Fomentar el desarrollo y el fortalecimiento de políticas y servicios universales de cuidado, basados en la noción de prestación compartida entre el Estado, el sector privado, la sociedad civil y los hogares.
e) Realizar y difundir al sector empresarial, estudios que midan el efecto de las medidas conciliatorias implementadas por las empresas, sobre la productividad de las mismas.
f) Propiciar la realización de encuestas sobre uso del tiempo para la medición del trabajo no remunerado que efectúan mujeres y hombres y así mostrar la carga global de trabajo de unos y otras para sustentar la formulación de políticas de conciliación.

La falta de políticas de conciliación trae como resultado importantes costos económicos y humanos. La debilidad o carencia de políticas de conciliación tiene al menos dos dimensiones. Por un lado, la que se expresa en el nivel macro, a través de la subutilización de la fuerza de trabajo femenina, como consecuencia justamente de las dificultades de conciliar la inserción laboral con las responsabilidades de cuidado. Por otro lado, la que se expresa a nivel micro, en el menor rendimiento en el trabajo y el consecuente menor nivel de productividad, resultante de la tensión sufrida por las y los trabajadores, en el esfuerzo por conciliar ambos aspectos de la vida.


Fuente: DialogoCIM