abril 14, 2016

Desafiando al poder corporativo por la justicia de género: un diálogo entre movimientos

El 63 % de las 175 entidades económicas más grandes del mundo son corporaciones. Si nos tomamos un momento para entender cabalmente lo que significa esto, se torna evidente que cualquier lucha por la justicia económica y de género está estrechamente vinculada con la capacidad de entender y enfrentar las consecuencias sistémicas de un poder corporativo sin restricciones.

Más de 35 participantes de diversas regiones y movimientos se reunieron en San Pablo, Brasil, del 29 de febrero al 2 de marzo de 2016 para el diálogo entre movimientos «Desafiando al poder corporativo: Luchas por los derechos de las mujeres, la justicia económica y de género». Este diálogo de 3 días, organizado en conjunto por AWID y el Solidarity Center [Centro de Solidaridad] con la facilitación de Asociadas por lo Justo (JASS), se propuso aprender de las historias poderosas de mujeres y movimientos, además de fortalecer la solidaridad entre ellos.

Lxs participantes provenían de sindicatos, asociaciones de trabajadoras domésticas y trabajadoras de la economía informal; movimiento indígena, negras, LGBTQI y feministas, entre otros.

Primer paso: Entender la escala y el impacto del poder corporativo

El contexto se precisó a partir de las experiencias de lxs participantes seguidas de una presentación de los principales hechos y cifras1 acerca del poder corporativo a escala global.

Por ejemplo:
  • El 63 % de las principales 175 entidades económicas del mundo son empresas transnacionales y el 37 % son países2.
  • Los ingresos de las tres corporaciones más grandes del mundo (Royal Dutch Shell, Exxon Mobil y Wal-Mart) son superiores al PBI de 110 países, lo que equivale al 55 % de los estados-nación2.
El impacto del poder corporativo no se da en un mundo globalizado abstracto sino que se siente a un nivel muy personal, en las comunidades en las que vivimos y trabajamos. Lxs participantes compartieron algunos de los elementos más destacados en sus contextos:

  • flexibilización laboral
  • privatización de servicios esenciales
  • acceso limitado a la atención de la salud y la medicación
  • apropiación de tierras comunes y recursos naturales
  • desastres ambientales y explotación de la fuerza laboral
  • apropiación de conocimientos ancestrales
  • neo-colonialismo

Las experiencias fueron variadas según las regiones, cruzándose con elementos de clase, raza y contextos post-coloniales.

Pese a la diversidad de estudios de caso, existen tendencias comunes y reacciones adversas que tienen su orígen en un sistema económico global que permite la libre circulación del capital con controles regulatorios mínimos y que tiene consecuencias terribles para el medioambiente, el trabajo decente y los medios de subsistencia.
Segundo paso: Construyendo estrategias

Ofrecemos aquí un resumen de algunos de los casos compartidos en la reunión y de la diversidad de estrategias de resistencia. Puedes leer más de cada experiencia siguiendo los vínculos y apoyando algunas de las campañas en curso.

1. En el delta del Níger las mujeres se manifiestan por su derecho a negociar

Las actividades de exploración y explotación de Chevron, que incluyen derrames de petróleo y estallidos de gas, han contaminado ríos, arroyos y riachuelos.

Esto agravó la marginación económica de la población local — formada sobre todo por mujeres agricultoras y por pescadorxs — privándola de todo control sobre sus medios de vida, tierras o recursos.

Emen Okon, directora ejecutiva de Kebetkache Women Development & Resource Centre de Nigeria [Centro de Desarrollo y Recursos de Mujeres Kebetkache en Nigeria] compartió el relato de cómo ellas lograron ocupar las plataformas petroleras de Chevron durante 10 días hasta que vieron satisfechas sus demandas. Otras mujeres de la región afectadas por las políticas de Chevron realizaron sentadas y boicots similares, obligando a la empresa a sentarse a negociar con las comunidades. Pese a todo lo que se habían esforzado, se hicieron intentos de excluir a las mujeres de esas negociaciones.


2. En Sudáfrica las empresas farmacéuticas son llevadas a la justicia

La lucha de la Treatment Action Campaign (TAC) [Campaña de Acción por Tratamientos] por acceder a los tratamientos antirretrovirales estuvo liderada por personas viviendo con VIH y SIDA.

Reforzando el principio de la no discriminación, central para los derechos humanos, también subrayaron que la pandemia del VIH y del SIDA estaba golpeando a los grupos más discriminados y marginados: mujeres y hombres negrxs que viven en barrios empobrecidos (townships) y zonas rurales, así como personas LGBTQI de diversas etnias no-blancas. Phumi Mtetwa, ex integrante de esta campaña, recuerda cómo TAC llevó a dos de las empresas farmacéuticas más grandes — GlaxoSmithKline y Boehringer Ingelheim — ante los tribunales por impedir la venta de antirretrovirales genéricos más económicos en Sudáfrica.




3. En el estado brasileño de Minas Gerais sindicatos del sector minero se enfrentan al poder corporativo

El colapso de una represa en una zona de minería a cielo abierto en noviembre de 2015 fue uno de los desastres ambientales más grandes en la historia del país.

En una mina a cielo abierto operada por Samarco, un emprendimiento conjunto de las gigantes mineras BHP Biliton y Vale, se rompió una represa, sepultando en el barro a las comunidades vecinas y dejando un río contaminado con desperdicios mineros.

Junéia Batista, Secretaria Nacional de la confederación sindical más grande de Brasil, la CUT (Central Única de Trabajadores) compartió las múltiples estrategias y reacciones que generó este desastre, entre ellas una visita de integrantes de la CUT al poblado de Mariana, el más afectado por el quiebre de la represa. La coordinación con otros movimientos sociales como el MAB (Movimiento de personas afectadas por las represas) fue fundamental para enfrentar al poder económico de estas corporaciones y, entre otras acciones, presentar una acción legal ante la OIT contra las empresas involucradas.


4. En el Istmo de Tehuantepec, estado de Oaxaca, México las comunidades indígenas luchan por sus tierras

Empresas multinacionales como Mareña Renovables, Gas Natural Fenosa, Demex e Iberdrola están operando parques eólicos en tierras de uso común por parte de comunidades indígenas.

Estos proyectos se habrían iniciado sin consulta previa con los pueblos originarios del área, ikjoots y binnizá. Lucila Bettina Cruz Velázquez es una defensora mexicana de derechos humanos que integra la Asamblea de Pueblos Indígenas del Itsmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio, que ha venido denunciando esta masiva apropiación de tierras por parte de las empresas.


5. En Camboya, las mujeres luchan por mejores condiciones laborales
Las promotoras de la compañía de cerveza Angkor están de huelga luego de que la cervecera Carlsberg, una empresa internacional gigante dueña de Angkor, despidiera a 12 integrantes de la Cambodian Food and Service Workers' Federation [Federación de Trabajadoras/es de la Alimentación y Servicios en Camboya, CFSWF], afiliada a la UITA. Las trabajadoras estaban resistiendo los intentos de la empresa por imponer contratos laborales de corta duración y horarios más prolongados.

Ou Tep Phallin, de la CFSWF, explicó que Carlsberg emplea a las promotoras de cerveza para que promuevan y sirvan cervezas Angkor en restaurantes, donde deben competir con las promotoras de otras cerveceras que trabajan en el mismo lugar. Después de 2 años de trabajo, ellas tienen derecho a un contrato permanente que les garantiza licencia por maternidad y otros beneficios. Carlsberg/Cambrew se niega a cumplir con la ley y continúa tratando de debilitar a este sindicato independiente.

Fuente: Awid