abril 08, 2016

La miserable



A veces las circunstancias más extrañas nos permiten evidenciar los profundos abismos, el racismo y el clasismo que siguen fuertemente enraizados en la sociedad peruana. El domingo, luego del debate presidencial, uno de esos accidentes que suele pasar en el set televisivo nos permitió conocer el pensamiento crudamente verbalizado de una de las periodistas de Latina que, sin percatarse de que tenía el micrófono abierto, le decía a otra persona que no se ve en la imagen: “Está en segunda vuelta y gana la presidencia la miserable”. Luego de que su expresión se convirtió en viral, mediante un tuit, ella envió una excusa señalando que había sido “una conversación informal fuera de cámaras que podría interpretarse erróneamente”. Es un abuso claro a la inteligencia de la ciudadanía a la que le llegó el mensaje, pues en la contienda electoral hay solo dos candidatas, la una que ha tenido todas las prerrogativas de la prensa al representar el modelo imperante, que tiene el apoyo claro de los medios de la concentración, es decir la candidata Keiko Fujimori, y la otra que representa todo lo contrario, que esta propugnando un cambio de modelo, regulación televisiva, diversificación productiva, renegociación de contratos, entre otras cosas que el statu quo considera va a afectarles. Esto es lo que ha motivado que inicien en sus medios una campaña destinada a colocarla como terrorista, incapaz, roja, chavista, cualquier cosa que le haga perder legitimidad, moviendo los miedos de una población que guarda en la memoria lo que fue el terrorismo y que además generalmente está poco informada de los hechos políticos.

Entonces, como la periodista Lorena Álvarez, que es la que lanza el epíteto, no es integrante del colectivo No a Keiko y como hace tiempo es sabido que la candidata Fujimori pasaría a la segunda vuelta, dudo mucho que “la miserable” sea ella. Más bien, para mucha gente, es claro que la miserable, la que tendría “escasa cuantía y valor”, según la definición de esta palabra, es la candidata del Frente Amplio, que les asusta tanto, vale decir, y que falta poco para que le digan que se va a robar los niños. Ella, para este sector que la llama “miserable”, porque esta opinión seguramente será compartida por otras personas del entorno de la periodista, no tiene posibilidad ningunas de redimirse como lo hizoJean Valjean en la gran obra de Víctor Hugo llamada precisamente “Los Miserables”.

Ese mismo día, en otro canal de televisión, el periodista Rene Gastelumendi, le pregunta a la candidata de Frente Amplio “de qué ha venido vestida”, insinuando que tal como él la ve, ella va disfrazada de algo, de otra que no es ella. Sin inmutarse, Verónika Mendoza le dice: “De mí misma, de Verónika Mendoza… con un bordadito cusqueño alusivo a las polleras de Tinta”. Pero esa respuesta para él no fue suficiente porque en realidad lo que le interesaba posicionar era que se había vestido “tipo Evo Morales,se parece a Evo Morales por el diseño”. No queda claro como un bordado de las mujeres de Tinta puede parecerse a lo que utiliza Evo Morales, que en primer lugar es hombre y en la segmentación que existe en comunidades indígenas, un hombre no utiliza los bordados que utiliza la mujer. Refleja además un desconocimiento de las manifestaciones y expresiones culturales de los pueblos del Perú y del arte de las mujeres. Para él periodista, quizá al utilizar algún distintivo étnico iguala a los hombres y las mujeres que están en la disputa política, los indianiza e invisibiliza el género, porque ambos serían indios como lo expresan los marcadores de identidad que utilizan.

También el periodista posteriormente explicó a través de las redes sociales que la pregunta era válida pues la candidata se había referido a Bolivia como modelo a seguir en relación a la soberanía de recursos. No queda muy claro cómo es que hablar de la política de un país sobre recursos naturales termina siendo banalizado, a partir de la pregunta sobre una blusa, ni queda clara la razón por la que esta pregunta es importante, aunque para el periodista sí lo era al ser un elemento, según dijo, de marketing político. Obviamente a ningún hombre le han preguntado sobre la vestimenta que usa, ni por el terno del señor Barnechea, por ejemplo, que también fue entrevistado por el periodista. Tampoco preguntó por la blusa blanca de la candidata Fujimori, que también podría considerarse que la usó como elemento de marketing político, y con quien el periodista estuvo bastante amable y servicial, comprometiéndose a entrevistarla en el futuro pues sabe que estará en segunda vuelta.

Tanto es evidente el uso político que tenía la ropa de Keiko Fujimori que sus seguidores publicaron en Facebook lo que sería para ellos una foto premonitoria, en donde se ve a la candidata Fujimori levantando la mano, “con porte presidencial”, afirman, y con su blusa blanca “reluciente que demuestra liderazgo y tranquilidad”. No puede dejar de mencionarse cómo en esta postal también se evidencia el racismo y la visión del otro y la otra que tiene un sector del fujimorismo, cuando señalan que Kuczynski sería el ministro de Economía de su candidata en un eventual gobierno, Popy Olivera el de Justicia, Barnechea el de Energía y Minas, pero que Toledo sería su chofer, Hilario y Goyo sus mayordomos y “la roja”, su secretaria.

Como en toda campaña electoral, se expresa lo mejor y lo peor de la ciudadanía, se abren las compuertas de las taras que subyacen, del racismo y la discriminación que, gracias a las redes, pueden expresarse a sus anchas, de las mentalidades más retardatarias, de la homofobia, de la xenofobia.

En la página del a candidata indígena al Parlamento Andino por el FA, Gladis Vila Pihue, una mujer le dice “Para entenderte escribe castellano”, en respuesta al siguiente texto en que responde a otro comentarista sobre los logros del Parlamento andino: “No he hecho una relación de los logros a lo largo de todos los tiempos, puse solo dos ejemplos. Pero si usted piensa que no funciona, que no sirve, está en su derecho. Por mi parte, si es que me eligen haré mi trabajo lo mejor que pueda, con compromiso y convicción. Buenas noches.” Es claro que es un intento de negarle a Gladis la capacidad de manejar un idioma que no es el materno, de decirle que, por mucho esfuerzo que haga, no logra hacerse entender, cuando la que parece no entender el castellano es la comentarista, que además dice que es profesora. Otro esfuerzo por colocar a la candidata en un nicho es el de Anibal Japa Rodríguez que le dice a Gladis: “Anda a sembrar tus ollucos. Y no jodas habla en castellano.” Evidencia en su comentario lo que piensa un sector de la ciudadanía interesado en mantener las jerarquías étnicas, sociales, de género, que no puede imaginar siquiera un país incluyente en donde los pueblos indígenas y las mujeres, toda la diversidad que enriquece el país, tengan representación política.

Por otro lado, las campañas electorales también son un momento para que aflore la esperanza de los miles y miles de “miserables”, excluidos del sistema, ninguneados, ignorados, a quienes no les llegó el crecimiento y que sueñan con tener todas las oportunidades que, como ciudadanos y ciudadanas, les corresponden. Es un tiempo en que la esperanza, crece, fluye, engrandece. Esperemos que, en esta ocasión, quien gane la presidencia cumpla las promesas hechas y no traicione los sueños de la ciudadanía que espera un país en el que quepamos todos y todas.

Por Rosa Montalvo Reinoso