abril 26, 2016

La riqueza del coño y otras aventuras gráficas de Ana Belén Rivero

La ilustradora Ana Belén Rivero rompe tabúes con un libro sobre su coño, sin tapujos.



La procesión del Sagrado Coño Insumiso salió en Sevilla el 1 de mayo de 2014. Era una representación simbólica "del derecho a decidir, al placer, al erotismo, a nuestro coño". Hoy hay cinco personas imputadas y se piden tres años de cárcel por exhibir una escultura donde se representaba el aparato genital ­femenino. Cuando el grupo Participa Sevilla presentó una moción de apoyo a las acti­vistas, el nombre de "Coño Insumiso" desapareció misteriosamente del orden del día. 

¿Por qué nos cuesta tanto hablar con naturalidad del coño?

"Por la moral rancia que nos han impuesto. Los genitales son impúdicos, y los genitales femeninos, además, deben salvaguardarse hasta que un varón te despose. Me parece inexplicable que en el siglo XXI aún se siga cargando con esta imposición moral tan terriblemente machista", explica a Diagonal Ana Belén Rivero, ilustradora, viñetista y autora del libro Somos pobres en euros, pero ricos en pelos del coño. Para Rivero, esta falta de normalidad para hablar de nuestros genitales es asimismo absurda, "porque un coño no deja de ser una parte más de nuestra anatomía. Y una parte excepcionalmente importante: si no tenemos uno, hemos salido de uno".

"Los halagos me animaron y me hicieron entender que existía la necesidad de poder ­reírnos de algo tan natural"

Coño, como familiarmente también se conoce a su libro, ha sido "sistemáticamente tildado de vulgar" y hay quienes han arremetido contra Rivero insultándola gratuitamente, cuenta la autora.

Pero, en general, las reacciones han sido muy positivas: "Los halagos me animaron y me hicieron entender que existía la necesidad de poder ­reírnos de algo tan natural. Los insultos, en lugar de amedrentarme, me dieron energía para que las viñetas no quedaran aparcadas en un cajón".

Y el libro ya va por la segunda edición. ¿Habrá una tercera? "Es complicado mantener una publicación con vida dentro del circuito editorial. Mi libro se vende bastante bien en mi canal de venta principal, mi web, pero es algo engorroso manejar el libro fuera. Es mucho trabajo y no llevo muy bien lo de ­pelearme para que me paguen. De momento no voy a imprimir la tercera, pero si alguna editorial está interesada en los derechos, estoy abierta a negociaciones".


Lo que seguro que veremos dentro de muy poco es Kilo arriba, kilo abajo, un nuevo libro con texto de Perra de Satán (Bea Cepeda), publicado por Versátil Ediciones y con ilustraciones de Rivero. "Estoy muy contenta con el resultado. Hay dibujos en los que me he sorprendido a mí misma en plan 'Hey, Ana Belén, hasta parece que dibujas bien'. No he tenido la oportunidad de leerla, sólo he puesto mis manos al servicio de Perra de Satán. Me han obligado a dibujar cosas muy locas e intuyo que será desternillante".

Troléame otra vez

Ana Belén Rivero es muy activa en las redes sociales denunciando el machismo, pero ha conseguido mantenerse alejada de las hordas de trolls telemáticos. "Creo que los trolls para estos menesteres se encuentran en las webs de medios y en Twitter. Yo acostumbro a hacerlo en Facebook, y creo que más o menos la gente que me sigue es afín a mi ideología, así que ante esto siempre encuentro apoyo. Fuera de mis redes, imagino que tendré unos tantos, no monitorizo lo que se dice de mí. Una vez encontré un hilo de un foro de siete páginas, en el que se me insultaba por insultarme, y esto me afectó. Así que no permito que la opinión de unos cuantos incautos afecte a mi trabajo. Yo mi tiempo lo tengo muy bien ocupado, no necesito menoscabar lo que hacen los demás, ni leer cómo otros menoscaban a otros".


Pero a los trolls digitales hay que añadirles los analógicos de toda la vida. Hace poco hemos visto cómo un supuesto crítico de cómic hacía un perfil de la autora Mamen Moreu y su manifiesto explicando que no iba a trabajar gratis.

Al texto, donde ponía en cuestión la decisión de Moreu, le añadía varias referencias sobre su físico. "Yo no me he visto en ésas, por fortuna", contrapone Rivero. "Nadie ha cuestionado mi trabajo acompañándolo de alusiones sexistas y rancias sobre mi aspecto físico. Pero sí que se han dirigido hacia mí con un tono paternalista muy desagradable. Hay gente de mentalidad muy obtusa que busca la ofensa como sea y donde sea, y he tenido la mala suerte de toparme, virtualmente, con estos individuos. Internet es así, un caldo en el que conviven gente maravillosa, vídeos de gatitos y gilipollas patológicos".

¿Ilustración y croquetas?

La Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid ha publicado recientemente un estudio según el cual las ilustradoras ganan de media al año 9.473 euros (frente a los 16.323 que ganan los ilustradores). ¿Cómo se hace para sobrevivir? Y ¿cómo se hace para poder tener tiempo para otras cosas, como beber cervecita, comer croquetas o simplemente tocarte el coño?

"El trabajo de este tipo es difícil conciliarlo con el placer, por dos sencillas razones: se trabaja mucho y no tienes un fijo al mes, dependes de lo que va entrando"

"Yo todavía no he conseguido vivir plenamente de esto. Hago ­malabares con la venta del libro, alguna camiseta que otra, estampo bragas y algunos encargos de ilustración que van surgiendo. La verdad es que el trabajo de este tipo es difícil conciliarlo con el placer, por dos sencillas razones: se trabaja mucho y no tienes un fijo al mes, dependes de lo que va entrando. Luego, o estás trabajando o no tienes dinero para croquetas, una de dos".

Rivero cuenta que se ha encontrado cientos de veces viñetas suyas modificadas, sin firma, con logos o filtros horrorosos encima y gente vendiendo camisetas con sus dibujos. ¿Hay una fórmula para generar y compartir contenido y, a la vez, que nadie se lucre a tu costa? "No existe la fórmula para ello, es imposible. Es el lado malo de que tu trabajo pueda llegar a muchas personas a través de internet".

La ilustradora explica que esto se ha convertido en "una cruzada personal" que tiene para proteger su trabajo y el de los otros autores. "Si a una viñeta le pongo miles de marcas de agua, podrán coger, redibujar esa viñeta y apropiarse del guión. Hay un mix de desconocimiento y ser caradura. En la medida de lo posible, los autores tenemos que recordar de tanto en tanto que no por encontrarte una imagen en internet, la imagen te pertenece. Y pedir por favor que se respete la integridad de nuestro trabajo y se reconozca la fuente. Si alguien te ofrece su trabajo con todo el cariño del mundo ¿por qué le quitas la firma o no le reconoces la autoría a esa persona?".

'Mierda cósmica'

Tanto la cuota de autónomos como los lunes son una mierda. Y como tal han quedado reflejados primero en las tiras Los ­días de mierda y luego en Mierda Cósmica, "un fanzine tonto en el que Carl Sagan le explica a un niño por qué hay cosas en este universo que nos parecen una mierda", describe Rivero.

Se trata de "la explicación cuántica de todo lo que te parece un mojón en este universo. Un despliegue escatológico de toda la mella que han hecho sobre mi cerebro los Cosmosde Sagan y deGrasse Tyson, y Cuarto Milenio", explica.

Para elaborarlo y "darle sentido y razón a lo que tenía en mente", Rivero recuerda que contó con el asesoramiento de un astrofísico al que encontraréis en Facebook por Ciencia en el Bar. "Hay un universo perpendicular, el universo mierda, que se cruza con todos los multiversos… y ni yo lo entiendo", resume la autora.

Pero no todo son palos de selfies, ceniceros feos, posts de amigos que suben sus logros a Facebook o el programa Padre de Hacienda –todos habitantes de Mierda Cósmica–, hay mucha alegría en el mundo de la viñeta.

"Yo había desterrado por completo la idea de poder dedicarme a esto. Que a partir de una broma privada, tras ocho años sin coger un lápiz, pueda hacerlo –malviviendo un poco, claro–, es la mayor satisfacción", relata Ana Belén Rivero.

La autora inició la serie de viñetas que dieron lugar al libro Coño con un dibujo de broma que subió a su Facebook y decía "Mi coño y yo nos vamos de vacaciones". Se los veía a ambos muy contentos y con sus maletas. En las siguientes viñetas vemos cómo finalmente Rivero tuvo que facturar a Coño. Pobre.

A raíz de esos primeros dibujos, la autora volvió a ilustrar. "Me carcomía la espinita por haber tenido que abandonarlo, y mira, quizás tenga razón Pedro Vera con lo de 'Tú no eliges ser viñetista. Es el viñetismo quien te elige a ti'. Y luego el calor de la gente, que te he hablado de muchos trolls, pero no te he hablado de un montón de personas que me animan, me escriben, me cuentan que se lo pasan bomba con mis viñetas, apoyan mis proyectos de crowdfunding (y los esperan con estoica paciencia, je, je)".

Mens sana in corpore...

Mens sana in corpore... ¡ni tan mal! es el segundo libro ilustrado de Ana Belén Rivero, también autoeditado y financiado a través de crowdfunding.

"Es el que más me está costando", cuenta la autora. "Creo que me tiene algo tocada el síndrome del segundo hijo. Quiero que sea perfecto –bueno, que al menos me guste a mí que ya es mucho–, y la presión es total".

El libro narra cómo nos hemos vuelto "un poco idiotas intentando cambiar cosas de nuestro físico que la sociedad nos ha hecho creer que: 1) tenemos que cambiar 2) podemos cambiar".

No se trata de un libro de autoayuda, advierte Rivero, sino que es una antología humorística. "Yo no soy gurú de nada, ni tengo en mi poder ninguna verdad, su única pretensión es que te rías de las exigencias que nos hemos impuesto".

Por Emma de Gasco
Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/