abril 02, 2016

MUJERES EN FA



El mes de marzo conmemoramos el día de la mujer, un día de lucha de mujeres que nos antecedieron y que hicieron con su vida y con su muerte que hoy gozáramos de derechos, o de más derechos que ellas porque persisten aun grandes brechas entre hombres y mujeres en el país, como se puede comprobar a través del estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y el Movimiento Manuela Ramos, sobre los avances hacia la igualdad de género[1].

Las cifras que muestra este estudio son evidencia de la persistencia de la situación de desventaja y de las desigualdades que tenemos las mujeres en el país. Así, por ejemplo, en el estudio se consigna que las mujeres dedicamos 24 horas más que los hombres a actividades económicas no remuneradas, que las mujeres dedicamos 39,28% de nuestro tiempo a actividades domésticas y que son mujeres del sector rural las que más invierten en estas actividades, con 47,09 horas en promedio por semana. Este trabajo, que es fundamental para el desarrollo del país, no es reconocido. En ese sentido, es prioritario que se debata esta situación en este proceso electoral y que se planteen propuestas viables para cambiar esta situación. Verónika Mendoza hasta el momento es la única candidata que ha hablado al respecto. “El valor monetario del trabajo doméstico no remunerado representa entre el 15 y el 24% del PBI; sin embargo, este aporte es invisible en los presupuestos nacionales. Lo justo es reconocer y garantizar para las amas de casa los programas de salud y pensiones dignas”, dijo en la presentación de propuestas para las mujeres del Frente Amplio, proponiendo un programa de pensiones y el aseguramiento universal en salud para las amas de casa.

Por otra parte, para las mujeres que han accedido al mercado laboral, la situación también es de desventaja según el estudio citado. Las brechas salariales entre hombres y mujeres son profundas, señalando el estudio que las mujeres ganan en promedio un 30,3% menos que los hombres, siendo una de las razones que al llevar sobre sus hombros el trabajo reproductivo, dedican menos horas a generarse ingresos. Por otro lado, según señala el estudio, la mayoría de mujeres que trabajan crean sus propios empleos, son trabajadoras en negocios familiares y muchas veces no reciben remuneración.

Si analizamos por nivel educativo, tenemos que mientras mayor escolaridad menor nivel de diferencia. Así tenemos que la relación entre hombres y mujeres que tienen un nivel superior es de 70,3%, mientras que para quienes tienen sólo primaria, es de 64,2%. Por otra parte, encontramos que las mayores diferencias se encuentran en el sector agropecuario en el cual una mujer recibe 53,7% del ingreso recibido por un hombre. Esta problemática que afecta a todas las mujeres tampoco es parte del debate programático de quienes postulan a la presidencia. Sólo Verónika Mendoza y las candidatas y candidatos del Frente Amplio han manifestado abiertamente lo injusta que es esta situación, como lo declaró la candidata Mendoza en el evento de presentación de las propuestas para las mujeres. ''A igual trabajo, igual salario, la brecha salarial en promedio en el sector público es de 15%, y asciende al 32% en el sector privado. Esta situación es injusta y debe revertirse'', señaló.

Por otra parte, cabe señalar un punto que ha pasado casi desapercibido en esta especie de apagón que suelen hacer los medios con candidaturas alternativas y de izquierda como la del Frente Amplio y es el gran número de mujeres que están candidateando y que están en lugares expectantes de la lista, como en el caso de Lima. Fueron mujeres en su mayoría que ganaron los primeros lugares en las elecciones primarias que se realizaron el 10 de enero. Esto no es un dato anecdótico, sino que refleja una apertura para las mujeres en la izquierda peruana, pese a que aún falta mucho por recorrer y pelear dentro de la misma izquierda para que las mujeres tengan las mismas posibilidades de representación. Es importante subrayar además que la representación femenina no es sólo cuestión de llenar la cuota electoral del 30%, sino que encontramos entre las candidatas mujeres que han venido demostrando consecuencia en la lucha por los derechos, , mujeres que vienen levantando sus voces hace mucho, pese a la juventud de algunas. Ahí están Marisa Glave, Índira Huilca, María Ysabel Cedano, Eleming Valle, Adelinda Díaz, Tania Turriarte, Ángela Villón, por nombrar algunas de las candidatas al Congreso por Lima. En regiones también hay mujeres que han demostrado su compromiso con los derechos humanos, como Ruth Luque en Cusco, y con los pueblos indígenas y especialmente con la juventud, como Tania Pariona en Ayacucho. En la lista de Parlamento Andino, encontramos también a Gladis Vila, ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y amazónicas del Perú, la primera organización de mujeres indígenas a nivel nacional que se ha formado en el país.

Esperemos que algunas de estas mujeres logren entrar al Congreso para que puedan, desde estos otros espacios, seguir trabajando por que se erradiquen las brechas de género, la violencia, por que se haga justicia a las mujeres que han sido víctimas de violencia, de violaciones sexuales, de esterilizaciones forzadas, a las mujeres que son víctimas de trata. Verónika Mendoza ha dicho que: “No se puede hablar de desarrollo si la mitad de la población está sujeta a violencia de distinta naturaleza, ya sea física, psicológica, social y política. Esto es un drama en nuestro país y pese a esto permanece ausente en el debate político.”

Mientras las brechas de género persistan, no se puede hablar de desarrollo. Mientras las mujeres estemos sub representadas en la esfera política, mientras las mujeres indígenas, las mujeres con alguna discapacidad, las lesbianas, las transgénero no tengamos las mismas oportunidades y vivamos tanta discriminación, no podemos hablar de una democracia plena. Mientras la violencia, el feminicidio, la trata de personas sigan creciendo, no podemos hablar de justicia. Hay aún mucho trabajo por hacer para que el país sea un país de todos y de todas de todos los pueblos, de todas las personas en su diversidad, un largo camino para construir el Nuevo Perú. Esa es la apuesta del Frente Amplio que se está construyendo desde dentro y hacia afuera y desde fuera hacia adentro, porque es un proceso dinámico en donde lo que cuenta es el compromiso, el trabajo cotidiano y mucho corazón. “¡Sí se puede!”, gritan con entusiasmo militantes y simpatizantes en cada mitin. “¡Sí se puede!”, afirma Verónika Mendoza, con cada vez más certeza de que es posible llegar a la segunda vuelta. Que sí se puede es la esperanza de miles de mujeres que ven en el Frente Amplio la opción de una propuesta política que cambie radicalmente este modelo injusto y la posibilidad de un gobierno que responda no sólo a los intereses de un sector, sino a los de todos y de todas.

Rosa Montalvo Reinoso