junio 25, 2016

Isa Noyola: “Nuestra comunidad sobrevive diariamente a la violencia”

La activista y miembro de Transgender Law Center, en un momento de la entrevista. / DEMOCRACY NOW

La masacre de Orlando, en la que el guardia de seguridad privada Omar Mateen asesinó a tiros a 49 personas en la discoteca Pulse, levantó la previsible oleada de reacciones que acompaña a los atentados cometidos por personas vinculadas a organizaciones terroristas. Más todavía si el escenario es el EE UU previo a las elecciones presidenciales, y si el asesino es un extremista de religión musulmana.

Aparte de dotar de nuevos argumentos al candidato republicano Donald Trump -quien repitió su 'propuesta' de prohibir la entrada en EE UU a personas de esa confesión-, la corriente de reacciones acríticas -en ocasiones, favorecidas por la instantaneidad de las redes sociales- llegó incluso al contendiente socialista en las primarias demócratas, el senador Bernie Sanders, pese a los indicios que apuntaban a que, lo que parecía ser la obra de un lobo solitario (facilidad de acceso a armas de fuego en EE UU, profesión del asesino), efectivamente resultó ser la obra de un lobo solitario

De entre todo este ruido, a lo largo de la semana han ido emergiendo también las voces de la principal afectada: la comunidad LGTBQ, especialmente de origen latino, que frecuenta la discoteca donde sucedió la masacre. La periodista Amy Goodman entrevistó en Democracy Now a Isa Noyola, activista LGTBQ de origen latino y responsable de proyectos de Transgender Law Center, “la principal organización transgénero” tal y como la cita Goodman.

Otras voces -como la de Delma Catalina Limones en Truthout- han contribuido a caracterizar la masacre como un acto de odio de carácter homófobo y racista, pero el testimonio de Noyola en Democracy Now resulta especialmente potente por describir el ambiente de control policial, leyes discriminatorias, y prejuicios sociales a los que se enfrenta la gente 'queer' de origen latino.

La activista y miembro de Transgender Law Center, en un momento de la entrevista. / DEMOCRACY NOW


La masacre de Orlando, en la que el guardia de seguridad privada Omar Mateen asesinó a tiros a 49 personas en la discoteca Pulse, levantó la previsible oleada de reacciones que acompaña a los atentados cometidos por personas vinculadas a organizaciones terroristas. Más todavía si el escenario es el EE UU previo a las elecciones presidenciales, y si el asesino es un extremista de religión musulmana.

Aparte de dotar de nuevos argumentos al candidato republicano Donald Trump -quien repitió su 'propuesta' de prohibir la entrada en EE UU a personas de esa confesión-, la corriente de reacciones acríticas -en ocasiones, favorecidas por la instantaneidad de las redes sociales- llegó incluso al contendiente socialista en las primarias demócratas, el senador Bernie Sanders, pese a los indicios que apuntaban a que, lo que parecía ser la obra de un lobo solitario (facilidad de acceso a armas de fuego en EE UU, profesión del asesino), efectivamente resultó ser la obra de un lobo solitario

De entre todo este ruido, a lo largo de la semana han ido emergiendo también las voces de la principal afectada: la comunidad LGTBQ, especialmente de origen latino, que frecuenta la discoteca donde sucedió la masacre. La periodista Amy Goodman entrevistó en Democracy Now a Isa Noyola, activista LGTBQ de origen latino y responsable de proyectos de Transgender Law Center, “la principal organización transgénero” tal y como la cita Goodman.

Otras voces -como la de Delma Catalina Limones en Truthout- han contribuido a caracterizar la masacre como un acto de odio de carácter homófobo y racista, pero el testimonio de Noyola en Democracy Now resulta especialmente potente por describir el ambiente de control policial, leyes discriminatorias, y prejuicios sociales a los que se enfrenta la gente 'queer' de origen latino.

Noyola arranca del tópico que atribuye una especial fortaleza a esta comunidad, y especialmente a la gente trans. “Esa resiliencia viene de que llevamos años en modo supervivencia. Y sé que mi comunidad sobrevive a la violencia diariamente”, se lamenta. Y detalla: “nuestras vidas se ven amenazadas por la violencia estatal, la violencia interpersonal, la violencia doméstica y por los ataques con armas de fuego”.
Sobre las reacciones de Trump -quien ha llegado a declarar en la CNN que la suerte del público de Pulse hubiera sido otra si hubieran llevado encima armas de fuego- y de la extrema derecha religiosa -que ha llegado a empatizar con el asesino-, Noyola sugiere la imagen del espejo: “del mismo modo que quieren demonizar y retratar a otras culturas y religiones como violentas y crueles, no caen en la cuenta de que el Gobierno de EE UU, en muchas maneras -dentro de los centros de internamiento, a través del control policial desmesurado, a través de la criminalización- está representando la misma violencia, la misma retórica”.

"Estuve en Carolina del Norte cuando se aprobó la ley HB 2 -que obliga a las personas transgénero a usar los baños públicos correspondientes a su sexo biológico- y estaba en medio de una manifestación de odio organizada por los grupos religiosos extremistas. El odio era palpable, nos trataban como si no fuésemos humanos, como si fuésemos desechables".

Noyola también se refiere en la entrevista a la progresiva desaparición de clubes y espacios de encuentro y de confianza para la gente LGTBQ de color y de origen inmigrante. "En San Francisco hemos visto [cerrar] varios espacios y clubs para gente negra, queer y trans, o para latinos, como el club Esta noche, que cerró y ahora es un bar hipster. En Los Ángeles, hemos visto cómo cerraban el Circus y muchos otros lugares debido a los desplazamientos de población y la gentrificación, y se están convirtiendo en viviendas caras".

Fuente: Periódico Diagonal
Entrevista Democracy Now