junio 19, 2016

Las furias. Krudas Cubensi, el dúo de cubanas que está rompiendo el molde con su hip hop rabioso, militante y “mujerista”, como ellas mismas definen.

Saquen sus doctrinas de nuestras vaginas. Así, narran sus furias, como un faro de resistencia. Dos guerreras hip hoperas que rompen las tensiones y desarman el arco y flecha de la hegemonía machista. Nacidas, criadas y crecidas en Cuba, Odaymara Cuesta y Olivia Prendes –Pasita y Pelusa– son las integrantes del dúo Krudas Cubensi, fundado en 1999. Pioneras del movimiento femenino del hip hop cubano, llevan consigo una ebullición revolucionaria de canciones feministas. Sus luchas son antipatriarcales “en contra de los que abusan desde tiempos neanderthales”. Irrefrenables por donde se las mire, feroces y potentes como diosas del amor que todo lo pueden, cantan y bailan su “música mujerista” con el ritmo metido en el alma, el cuerpo y las entrañas.

Llamadas a la insurrección feminista, se definen como “artivistas cubanas”. Abandonaron La Habana para migrar y vivir entre fronteras y bordes étnicos que se mezclan y amalgaman. Son también poetas y “performeras” que pregonan a través de su arte la acción de mujeres afro caribeñas, lesbianas, autónomas y migrantes: “temen tanta sabiduría, el secreto de la alegría, envidian nuestra existencia, tienen la suya vacía, entonces hacen que continúe este absurdo sacrificio, estúpidos infelices, idiotas pero de oficio, las brujas todas sabemos qué hacer con el maleficio y por cada una que matan salimos mil del orificio” cantan a dúo.

Poderosxs (2014), Outerspaces (2014), Levántate (2012), Krudas Compilation (2009), Resistiendo (2007), Kandela (2005), Cubensi Hip Hop (2003) son los discos que tienen en su haber, armas de su lucha. Con cada canción persiguen la igualdad. La música es el campo de batalla en el que las palabras salen como tiros bien pensados, que pegan y perforan. Dictan con sus letras un discurso que se impone potente para desnaturalizar la violencia machista de cada día. “Somos las mismas que antes siempre vivieron calladas, las prisioneras, las fantasmas, sobrevivientes, ensangrentadas, las más tontas, las más avivadas, las marginales, las integradas, esta es nuestra parte, la rebelión ya está organizada” dicen en otra canción.

Rebeldes y aguerridas no sueltan jamás la música y el baile para luchar contra la opresión heteropatriarcal. Desde 2006, viven en Estados Unidos, y su base está en Austin, Texas. Desde ahí desarrollan su arte: cantan y rapean, dan talleres y viajan por doquier. Llevan su música y sus actuaciones a Europa -ahora mismo andan por Holanda después de haber pasado por Berlín-, Estados Unidos, México, Guatemala, Canadá, Cuba, Puerto Rico, Colombia, República del Salvador y Brasil.

Sintieron en carne propia los manotazos de la marginación y se erigieron fuertes en su diversidad. Se rebelan contra el abuso de poder, contra la falta de amor, contra la sociedad patriarcal y discriminatoria. Hacen de cada show una experiencia colectiva donde retumba el goce rebelde y emancipador contra la violencia racista, patriarcal y colonial. En Medellín, por ejemplo, fueron convocadas el mes pasado por la Colectiva Matamba Acción Afrodiaspórica, Otras Negras... y Feministas, Tremenda Revoltosa Batucada Feminista y la Red Feminista Antimilitarista para cantar su arte como estrategia política.

Levantan la idea de que las mujeres negras deben liderar sus propias luchas para atender sus demandas porque son ellas las que continúan siendo las más humilladas. Abogan por una sociedad inclusiva en la cual ser negra, lesbiana y pobre no signifique ser marginada. Las Krudas Cubensi trazan una ruta diferente, cabalgan con su testimonio de resistencia y sus cuerpos como escenario de todas las libertades. “Por la gente buena, por las féminas del mundo, la paz y nuestras madres, por la resistencia de culturas matriarcales para continuar la eterna lucha por equilibrar la vida. No hay verdadera revolución sin mujeres” gritan como emblema y aúnan a todas.

Krudas Cubensi. Mi cuerpo es mio.


Fuente: Página/12