agosto 28, 2016

Por qué viaja solita?

Soy una feminista declarada y asumida hace 5 años aprox y a pesar de la real conciencia que he desarrollado respecto al tema, aún no deja de sorprenderme la violencia que como sociedad ejercemos sobre las mujeres. Me rehuso a pensar que sea inocencia, ( la verdad, espero haberla perdido hace años) o resabios de una natural idealización juvenil ( a mis 40 seria un crimen), sino que me inclino mas a creer que se trata de una negación adaptativa que me permite vivir con un mínimo de seguridad y valía personal en este mundo machista y misógino. Porque a decir verdad la violencia de género se encuentra, en todas sus modalidades, por todos lados y todo el tiempo. A veces reaccionó con fuerza, estableciendo mis limites claramente y revelándome frente a la realidad; otras mi resistencia es mas pasiva y termino acomodándome a la situación solo por "conveniencia inmediata". Digo "inmediata" porque todas sabemos que acomodarse nunca nos será conveniente. Al contrario sabemos que rebelarse ha sido el único camino que nos ha traído la conquista de muchas libertades a lo largo de la historia y que si no fuera por eso ni si quiera podría estar escribiendo esto.

Recientemente estuve de viaje en Galápagos - Ecuador y volví a conectarme con mi insolencia y rebeldía de género. Será porque viajando sola ( y con esto digo totalmente sola) la violencia se manifiesta de manera mas evidente y brutal. No solo me encuentro "disponible" para los hombres, sino que también representó el estado más libre que un ser humano puede optar, y bien sabemos que una mujer libre puede "despertar" hasta los instintos mas básicos y primitivos en los hombres. En como si en ese momento la evolución del feminismo no existiera y volviéramos al estado mas puro y cruel del sistema patriarcal.

Esta experiencia ha sido maravillosa y liberadora, pero también incomoda y mucho mas que incomoda en ciertos momentos. Pero precisamente por esta razón es que escribo, porque es la única manera que dispongo para que cobre un real sentido: pensando, reflexionando y compartiendo lo que me paso, con el fin de contribuir, desde mi vida, al análisis feminista de esta sociedad.

"Y Por que solita?", ha sido una pregunta reiterada e insistente durante este viaje. Al parecer no es común ver mujeres viajando solas en el siglo xxi porque ver una ha despertado bastante curiosidad e incredulidad. Cuando recibo esa pregunta, pienso (una vez superada la rabia inicial al sentir ese saborcillo al menosprecio de la palabra solita) que se supone que debo responder?, es decir no logro entender, necesito justificar mi "estado"?, debería existir una razón? Están esperando que les cuente un drama que explique mi "soledad"? Y solo por drama tendría derecho a estar sola?

Lo que me queda claro es que no es esperable que una mujer viaje sola o que en su homólogo, se involucre sola en cualquier actividad en la que la sociedad espera verla junto a un hombre. Por ejemplo, esta misma preguntita surgió cuando emprendí, compre mi casa, pague el colegio de mi hijo, fui a un bar, etc. Cada vez que me preguntaron, respondí lo mismo: porque me da la gana!.

Esto es muy interesante porque, más allá de la diversión con que enfrentó este tipo de preguntas, estoy aludiendo a algo muy importante y que por lo visto hemos dejado de lado: el deseo de las mujeres. Si, el deseo. Ese mismo que todas las sociedades, religiones, y Estados, en algún momento de la historia, han negado, sometido y controlado. Haciendo referencia al tema de la prohibición del burkini en España y Francia (y tantos miles de ejemplos, como la no existencia de una ley de aborto minina en Chile) me pregunto: donde esta el deseo de las mujeres?. Es decir, en Oriente obligan a las mujeres musulmanas a ponerse en velo, burka, etc y en Occidente las obligan a sacárselo.

Insisto: donde esta el deseo de las mujeres?. Pareciera que nadie se lo pregunta o lo que es peor, a nadie le importa.

Otras de las situaciones incomodas que viví en el viaje, fue el estar evidentemente disponible frente a la mirada, deseo y/o abordaje de los hombres. Cuando viaje, por unos días, con un chileno que conocí en el aeropuerto, pocos hombres se atrevieron a mirarme o abordarme, pero cuando lo hice sola, se sintieron con todo el derecho a hacerlo y por supuesto, lo hicieron. Es interesante "la llamada al orden" que significa para los demás hombres, la presencia de uno de ellos junto a nosotras. Ellos respetan a sus congéneres, no a nosotras.

Y por ultimo, quiero referirme al chileno que me "acompaño" parte del viaje. Estuvimos exactamente 2 días y medio haciendo cosas juntos, tiempo en el que me contó toda su vida: su emprendimiento, posteriores quiebras económicas, millonarias deudas, su soledad, y como su familia, preocupada le había pedido que fuera al psiquiatra. Todo esto sin habernos visto nunca antes en la vida, sin ningún tipo de contacto físico, sexual y/o emocional.

En ese contexto, este hombre se sintió con el derecho a criticarme juzgarme, corregirme y controlarme durante los primeros dos días, y el ultimo, hasta gritonearme y agredirme en plena vía pública de Puerto Ayora frente a la mirada atónita de los transeúntes del lugar. Al parecer no le agrado que expresara una opinión contraria a lo que él esperaba y simplemente exploto.

Uds se preguntaran como fue que aguante tanto. Si, soy una persona con cierto grado de paciencia, es verdad. Sin embargo resulta que este tipo de maltrato suele ocurrir en medio de la presencia de otros aspectos buenos, como que el tipo me hacia reír o que era gentil por ejemplo. es precisamente el hecho de que sea mezclado ( cosas buenas y malas) lo que lo hace confuso y por ende más difícil de distinguir.

Aún siento una muy mala sensación respecto al asunto. Sigo en shock. Agradezco que no me haya pasado nada mas, pero simultáneamente me pregunto por que a mi. Tengo la mala costumbre de culparme e intentar buscar en mi la explicación, como muchas mujeres. Nos han enseñado a ser buenitas, a escuchar, respetar y complacer a los hombres. A llevarles el amen y a atribuirles la razón, incluso a los desconocidos. Estamos tan acostumbradas a la violencia que en ocasiones ni si quiera somos capaces de enjuiciar situaciones como esta, y en vez de denunciar y/o hablar, callamos o las dejamos pasar inadvertidamente como si nos correspondiera estar en ese lugar.

Hace 15 años me hubiera quedado en el lugar que me estaba poniendo este desconocido; por obligación, obediencia automática o inseguridad me hubiera apropiado rápidamente de sus críticas. En vez de alejarme de el, probablemente habría intentado acomodarme a su forma de ser.

Hoy a mis 40 ( me gusta como suena) mi deseo manda! No me quedo en el lugar en que otros me ubican, sino al contrario, busco el espacio donde yo deseo estar y lo construyo para mi.

Esto es muy importante.

Las mujeres muchas veces sentimos miedo a estar solas, porque nos han enseñado que la soledad es desolación y peor aun, vulnerabilidad. De ahí el uso y abuso del concepto "solita" como sinónimo de "caída en desgracia" o "digna de lastima" y no como una opción (derecho que si gozan los hombres, por cierto) No comprendemos que es precisamente ese espacio de conexión con nosotras mismas el que nos brindara seguridad, autoestima y reflexión. Sino, de donde surgen las ideas? De donde podrían venir estas palabras que comparto, sino es del poder de mi soledad?.

Considero fundamental el reveindicar nuestro derecho a la soledad como una elección adulta, libre y voluntaria y rechazar rotundamente que nos traten de "solitas", porque no somos niñas, ni somos unas pobrecitas y tampoco unas víctimas. Simplemente somos seres humanas, que de vez en cuando, sentimos las ganas de andar completamente solas.


Maria Eugenia Miranda M.
Feminista Chilena
La Ciudad de las Diosas