diciembre 01, 2016

Cintia Bolio: 20 años criticando las desigualdades de género a través del cómic



Tenemos que cambiar el discurso. Estoy proponiendo, dirigirme a los varones porque siempre nos hablamos a nosotras, pero la responsabilidad no es nada más nuestra en cuanto a la solución de la violencia, aseguró la monera.

A Cintia Bolio le gustaba dibujar desde niña; luego se dedicó a hacer historieta y caricatura política, sin embargo, descubrió que en el gremio la participación femenina era nula porque no se aceptaba que una mujer se burlara de los poderosos y los temas de género se abordaban sólo en determinadas circunstancias. Hace 20 años decidió crear un discurso de humor que evidencia las desigualdades que las mujeres viven, porque cree que los cambios sociales se dan a través de la educación y la cultura.

La representante de Latinoamérica del movimiento internacional Cartooning for Peace-Dessins pour la Paix (Viñetando por la paz). convocada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), charló con MujeresNet en el Museo de la Mujer sobre los obstáculos que enfrenta como caricaturista, su trayectoria, así como sus planes de celebración de dos décadas de trabajo "moneril".

MujeresNet (MN): ¿Cómo han sido estos 20 años de trabajo como monera y 15 años con "Puras Evas", de hablar de la violencia y la discriminación contra las mujeres?

Cintia Bolio (CB): Ha sido muy problemático en algunos espacios. Me tengo que reconocer como pionera porque nadie había abierto el nicho con contenido de género. Empecé en 1996 en la revista El Chamuco, en política, pero me fui interesando en temas de mujeres. Me tocaba como mujer estar en un gremio de predominancia masculina, porque además de que es cerrado, no estamos educadas para reírnos del poderoso, nos educan para ser sumisas, obedientes y cumplidas. La esencia de la caricatura política es el sentido del humor, estamos informando, estás reflexionando, criticando y sobre todo te estás burlando de las figuras del poder. Entonces mi discurso ya se quedó en ese espacio porque así lo decidí, me pareció urgente tratarlo.

No tengo un espacio fijo en periódicos desde 2008 y lo que hago es publicarlo en la red o en instituciones que han sido muy nobles con mi trabajo como la Federación Mexicana de Universitarias (FEMU) o la UNAM . La cuestión laboral es difícil porque no he podido yo consolidar un espacio, normalmente un caricaturista se consolida a los diez años de carrera; en mi caso llevo 20 y apenas me voy consolidando. Tengo un nombre y un discurso conocido, creo que ahí se ve la diferencia del trato.

MN: ¿Entonces atribuyes una discriminación por ser mujer y que dibujas estos temas?

CB: Sí, sobre todo la cuestión feminista. Eso es lo que ha escandalizado o causado rechazo. Creo que hay una regresión porque las mujeres ciertamente han avanzado mucho por el empuje de otras cientos de mujeres durante décadas, y sin embargo lo que vemos es que a la par hay una regresión. Por ejemplo en las redes, donde se ve mucho el discurso de odio hacia las mujeres.

Siempre va a suceder que a menor educación, mayor violencia, por eso vemos que no se solucionan los feminicidios sino que se amplían las cifras y aunque es siglo XXI, se revictimiza a las mujeres. Tenemos que cambiar el discurso y eso es lo que yo hago a través de mis historietas, de hacerlo evidente a través del humor. Estoy proponiendo, igual que muchas desde otras corrientes, dirigirme a los varones porque siempre nos hablamos a nosotras, pero la responsabilidad no es nada más nuestra en cuanto a la solución de la violencia. Tiene que ser parejo.

En el número actual de El Chamuco, por cierto, hablo del aborto masculino, precisamente viendo el discurso del otro lado. ¿Por qué a la mujer se le criminaliza por abortar y al hombre no? Obviamente él es el que escribe las leyes, de menso se criminaliza solo. Siempre las más afectadas son mujeres pobres. Es terrible cómo la política está decidiendo siempre sobre el cuerpo de las mujeres.

Los cuerpos de los hombres no se norman ni el tamaño del pene ni las emisiones de semen ni nada que tenga que ver con sus fluidos. Sí ha habido algún enojo, me han puesto insultos, por lo mismo que dicen: "No, estás mal, la ley dice tal". Sí, la ley, pero nuestros cuerpos dicen otra cosa. Hay una injerencia sobre las políticas nacionales de la iglesia. En mi visión feminista, le voy a entrar a todos los temas que me molestan, que me preocupan como mujer, madre, atea y mexicana.

En la sociedad predomina la visión conservadora de que la mujer debe obedecer ciertos lineamientos para ser respetada. Debemos de cambiar eso para decir que las mujeres tenemos derecho a vivir sin violencia por el simple hecho de ser personas, todavía tenemos que ir alcanzando el grado de persona.

Puedo hacer diario un tema en un cartón y no se van a acabar los temas, aunque en los medios no especializados veremos los temas de las mujeres como coyunturales, pero nada más.

MN: A lo largo de estas dos décadas has tenido diversos reconocimiento nacionales e internacionales, ¿cómo te has sentido?

CB: Se agradece siempre. No me la creo a ratos. Sí sé que tengo cosas de las que puedo sentirme muy orgullosa. He tenido regalos que me ha obsequiado dedicarme a hacer caricatura política. No me lo esperaba, como mi invitación de la ONU, para representar a Latinoamérica en el Cartooning for Peace-Dessins pour la Paix. Curiosamente en el momento que me llegó la invitación tenía seis meses que me había quedado sin trabajo en 2006. Fundamos como 12 personas, la mayoría hombres. En ese caso a mí me ayudó ser mujer porque faltaba Latinoamérica y me eligieron a mí, pero fue la excepción a la regla.

Igual me han tratado muy bien en España, fue el primer país en reconocerme internacionalmente en marzo de 2006, me invitó a integrarme a una exposición y libro especial sobre mujeres historietistas, se interesaron por mi trabajo.

Cuando me invitan en el exterior reconocen mi visión de género y en México ponen cara de "no vas a hablar de eso (feminismo), ¿verdad? habla de otra cosa". Pues sí voy a hablarlo porque a eso me dedico. En España está más avanzada la aceptación del discurso, ya no se espantan. Incluso en Londres hacen coloquios especiales de mujeres caricaturistas e historietistas.

Me ha tocado participar en eventos internacionales y ya hay más mujeres historietistas, pero caricaturistas políticas son escasas por lo mismo que es muy confrontativo: si un hombre dibuja al presidente tirado con los pantalones abajo y con una bolsa de dinero que se robó a lado, es normal; pero si lo hace una mujer entonces viene el shock: "Es una mujer la que se está burlando del presidente, esto no está nada bien".

MN: Afuera tu trabajo tiene un reconocimiento y en tu país parece que no gusta hablar de eso.

CB: Es que tiene su doble filo. Por ejemplo, recibí de la ONU mi celebración de 10 años. Lo agradezco mucho porque hay una valoración distinta y quisiera ver eso en México, pero lo veo en las instituciones, como el Museo de la Mujer; en los periódicos lo veo muy difícil porque cada uno tiene sus caricaturistas exclusivos y no abren espacio para más, no quieren, claro.

No he conseguido espacios en periódicos porque la calidad de mi trabajo está más allá de toda duda, creo que es el discurso porque es chocante, ver un discurso así. Se acepta un discurso sofisticado, suavecito, no tan frontal. Duele la burla.

MN: ¿Te has enfrentado a la censura?

CB: Hablar de censura es muy sofisticado, te dicen: ya no te puedo publicar, jamás te dicen "te estamos corriendo". Espero algún día recuperar espacios desde 2008 como cartonista constante en algún diario.

MN: Hablas de cómo el internet y las redes te han ayudado a expandirte en otras partes del mundo, ¿pero las ves como arma de doble filo?

CB: Depende de cómo las uses. En mi caso ha sido muy benéfico. Si no tienes espacio en prensa, su llegada es maravillosa porque ahí pude sin censura subir mis cosas. Como profesional necesitas un espacio, pero también un sueldo, prestaciones, vacaciones, cosa que rara vez he visto en mi carrera, nunca he firmado un contrato de trabajo en 20 años. Me ayudó a hacer mi trabajo visible y de ahí me han llegado invitaciones internacionales, la mayoría ha llegado así. El lado negativo no le vería más que la molestia de lidiar de vez en cuando con algún troll.

Intento ser una monera responsable que no intente llamar a la toma de armas. Soy de caracter fresa y creo que la solución debe ser a través de la educación y la cultura. Sin embargo, ante el asesinato de mujeres, ya no me puedo indignar si le echan spray a una pared: ¿Qué es más valioso? Hay chicas que lo están haciendo porque están evidenciando una violencia que no ha sido atendida.

Por ejemplo, ahorita (19 de octubre) hay una protesta Iberoamericana en contra de los feminicidios (#NiUnaMenos), ¿podemos molestarnos si las chicas salen con un pasamontañas? No, más bien tendríamos que agradecerles por hacer esas protestas. En mi caso lo hago desde el espacio periodístico. Más que la forma es el fondo: qué es lo que estamos pidiendo, qué nos preocupa y qué es lo que exigimos.

La caricatura tiene la enorme nobleza de que queda como testimonio histórico, no del vencedor, sino de quienes estamos señalando y criticando el poder, como la vox populi. Espero que más adelante se reconozca un poco más este discurso que yo traigo porque es necesario y sobre todo porque es una expresión de arte, de transformar vidas a través del arte, a mí me cambió la vida y espero que así siga.

MN: Hablabas de que tu trinchera es la educación, fuiste la primera monera en dar taller de historieta en el penal de Santa Marta Acatitla. ¿Cómo fue esa experiencia?

CB: Yo era monera de restirador pero empecé a dar cursos porque me invitó el Centro Cultural de España en México (CCEMX) a crear un programa de historieta, "De Mujeres y Monitas", para mujeres en reclusión.

Fueron dos talleres inéditos en 2011 y 2012. Fue súper intenso porque mis alumnas desfogaban llanto, grito, abrazo, era muy catártico para ellas, era un espacio de libertad a través de la historieta y es difícil porque unas esperaban sentencia y otras ya tenían. No buscaba la gran expresión gráfica sino lo que ellas quisieran expresar: el trato que recibieron frente a la justicia, cómo se acostumbraban a tener esta vida rara de la privación de la libertad o la corrupción del sistema penitenciario. Me ha dado gusto acudir y llevarles un poco de espacio de expresión libre.

Terminado el primer taller, hubo mucho interés: nos dieron mucha difusión, el CCEMX expuso los trabajos, luego fue aquí en el Museo de la Mujer y también la UNAM en tres facultades. El segundo taller fue de trabajos más extensos y tiene un micrositio de tres historias conmovedoras.

Después me invitó la UNAM a dar talleres exprés en facultades, prepas y en Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH), que culminaba en una exposición itinerante de 20 cartones. Era gratificante porque hablabas con gente de prepa y tienes la oportunidad de informar sobre la prevención de la violencia en el noviazgo, de decirles que lean y se politicen.

Es distinto salir a las aulas o las instituciones y tener contacto directo: ves los intereses y te nutres porque yo tengo que cambiar el programa y los temas de acuerdo a la edad y perfil. Me han llegado dos o tres mamás con niñas y niños al Museo de Memoria y Tolerancia, entonces tienes que ir preparada con todo cuando vas a dar un curso.

MN: Hablando sobre niñas, vimos tu trabajo en la "Las noticias de Frida", ¿cómo hacer para que a las niñas les llegue la información del mito del príncipe azul, de que no tienen que ser salvadas?

CB: Es un reto. Si en la caricatura política tienes que usar un lenguaje sintético y una imagen fuerte, cuando te diriges a niñas o niños, es al doble. Tienes que hacerlo más evidente y simple a través de la imagen. Esa historieta tiene esa intención antiprincesas, esa la publiqué enMilenio, de 2001 a 20004, en el suplemento infantil "Monos en su tinta".

Me inspiré mucho en las travesuras de mi hijo para hacer algunos de los capítulos, pero era una niña y Frida porque así se llama mi sobrina. Es un alter ego mío, la niña que anda investigando, y sí se me hizo una oportunidad de tratar otros temas como las princesas de Disney. Buscas otro tipo de historias que vayan más allá de las de amor, de sufrimiento o del príncipe. Es una manera de ir educando sutilmente.

Además fui una niña que prefirió y desarrolló otro tipo de discurso y humor, y tiene que ver mucho la influencia en mi vida de mi madre, mi tía y mi abuela, mujeres fuertes y trabajadoras. Y otras como Rosario Castellanos con su poesía, Violeta Parra, Simone de Beauvoir, Susan Sontag, etcétera. Otra influencia es la ciencia ficción: te hace ver el mundo futuro de una manera distinta.

No hay mucha oportunidad de hacer historieta infantil. Con colegas hicimos un libro de historietas infantiles. Curiosamente, el tiempo me ha dado la razón porque Disney va cambiando sus personajes y eso porque el feminismo se está poniendo de moda y lo digo con toda la intención capitalista del término. Ven que hay un interés y ya empiezan a entender que puede ser un producto vendible, aunque sea un perversión de la corriente, nos puede ayudar.

MN: ¿Cuáles son tus planes para celebrar?

CB: La idea es hacer los quince años con rositas y chambelanas (ríe). Estamos planeando hacer una exposición para 2017, aunque sí son 20 años de monera y 15 de "Puras Evas", sí me gustaría hacerla de ésta última. Pienso hacer una retrospectiva. Incluso hay cambios de estilo (en la caricatura), el discurso se ha puesto más aguerrido de mi parte. Espero seguir teniendo espacios institucionales, ojalá algún periódico me llame para que haya más presencia.

MN: ¿Habrá alguna antología?

CB: Es muy difícil, me encantaría verlo en libro, precisamente por ese deseo no incluí en la compilación de Tinta en la mirada. Retrospectiva: 17 años de irreverencia ninguna de "Puras Evas" como tal, pensando en que podía hacer la compilación. Ojalá se logre, si no, tendré que hacer una edición de autora, no me va a quedar de otra más que hacerla autogestiva (ríe).

MN: ¿Qué le dirías a las chavas que están entrando a la caricatura con el discurso de género y que te ven como una inspiración?

CB: Que le echen muchas ganas, que no se intimiden de expresar lo que sientan que es necesario. Porque muchas veces somos nosotras mismas quienes nos contenemos precisamente para no salirnos del rol del género. Quizá no tengan una revista o periódico pero sí van a crear un público si son interesantes los contenidos, que intenten dibujar lo mejor que puedan, y que cuiden mucho lo que están comunicando y pues bienvenidas. Necesitamos mujeres en todos los espacios. Entre mis alumnas, aunque hay buenas dibujantes, algunas tienen el temor de que se enojen por la burla. Les digo: "No se contengan, ríanse, dibujen".

Como una forma de paro simbólico, Cintia Bolio aprovechó una sesión de sus clases impartidas en el Museo Memoria y Tolerancia para manifestarse contra los feminicidios y transfeminicidios durante el paro convocado por mujeres de Iberoamérica a través del #NiUnaMenos.

La exposición con motivo de su 20 aniversario como monera se unirá a las decenas de muestras en las que ha participado a nivel internacional y nacional en diversos recintos como elMuseo de la Mujer y la UNAM.

Por Emma Blancas
Fuente: MujeresNet