diciembre 20, 2016

Hacia una migración segura y un trabajo decente para las mujeres de Nepal


Dawa Dolma Tamang (derecha) visita la oficina Pourakhi regularmente para aprender sobre las próximas oportunidades de formación. Foto: ONU Mujeres/Pradeep Shakya.

Dawa Dolma Tamang migró desde una aldea rural de Nepal a Abu Dabi porque quería mejorar sus medios de vida y ayudar a su familia. Terminó pagando siete veces más de lo requerido a la agencia de contratación y le negaron trabajo injustamente por motivos médicos. Con ayuda de Pourakhi, una organización dedicada a proteger los derechos de las mujeres migrantes, pudo conseguir asistencia jurídica y recuperar parte de su dinero. Hoy Tamang trabaja como albañil, y pronto empezará a participar en cursos de capacitación profesional y emprendimiento en el marco de un programa de ONU Mujeres que impulsa el empoderamiento económico de las mujeres en Nepal.

En agosto, el calor en Katmandú es abrasador. Dawa Dolma Tamang, de 32 años, está sentada en una silla en la oficina de Pourakhi —una organización que trabaja con mujeres migrantes— y mira por la ventana. “Quiero enviar a mis hijos a una escuela mejor y apoyar a mi esposo para que podamos tener una vida digna. Quiero hacer que mi familia vuelva a estar entera”, afirma.

La historia de Tamang comenzó en abril de 2016, cuando dejó su remota aldea de Maheshwari, en el este de Nepal, con vistas a trabajar en Abu Dabi. Pero, cuando llegó allí, fue declarada no apta para trabajar y se vio obligada a regresar a Nepal sin un céntimo.

“Migré porque quería obtener ingresos y cambiar mi vida”, explica. El esposo de Tamang era alcohólico; ella tenía dos niños que mantener y veía la migración como la única vía para huir de las garras de la pobreza. Según el último informe [1] sobre migración al extranjero dado a conocer por el Departamento de Empleo en el Extranjero de Nepal, en 2014-2015 se estimaba en 21.421 el número de mujeres nepalesas que trabajaban legalmente en el exterior, principalmente en los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait

Un agente de contratación ofreció a Tamang un trabajo de limpieza en Abu Dabi y le prometió un salario que no podría ni haber imaginado ganar en Nepal. Dejó a sus hijos al cuidado de su cuñada y se dirigió a Katmandú a obtener el visado. “No tenía ni idea de que la agencia de contratación de Abu Dabi pagaría mi visado y mis pasajes... El agente de Nepal me cobró siete veces más de lo requerido. ¡Tuve que darle 70.000 rupias nepalíes (700 dólares de los Estados Unidos)!”

Poco después de llegar a Abu Dabi, Tamang fue conducida a un apartamento de un solo dormitorio que tuvo que compartir con otras ocho mujeres. Como parte del proceso de contratación, el tercer día la visitó un médico para un examen que incluía una prueba de tuberculosis. Aunque sus análisis arrojaron resultado positivo por tuberculosis latente, no se le dio ninguna información sobre el diagnóstico. Al cabo de 45 días, la llevaron a un hospital, donde el resultado volvió a ser positivo. Finalmente, las y los médicos del hospital le dijeron que padecía tuberculosis latente y le dieron tratamiento. Cuando, 25 días después, Tamang recibió el alta hospitalaria y fue declarada médicamente apta para trabajar, la agencia de contratación se negó a darle empleo. Le entregaron un pasaje y se vio forzada a dejar Abu Dabi al día siguiente.

“Regresé a mi hogar sin dinero y con una extraña enfermedad por la que tenía que seguir tomando medicamentos”, recuerda. Durante el mes siguiente a su regreso, Tamang se alojó en la casa de su hermana en Katmandú, intentando que la agencia de contratación la indemnizara; sus esfuerzos fueron en vano, porque Tamang no tenía todos los recibos y no podía demostrar que la agencia le había cobrado de más.

La historia de Tamang es tristemente común entre las mujeres nepalesas migrantes, según explica Manju Gurung, de Pourakhi (término que significa “autosuficiente”, en el idioma nepalés). Esta organización no gubernamental cuenta con el apoyo de ONU Mujeres y trabaja para proteger los derechos de las trabajadoras migrantes. Según afirma Gurung, “las trabajadoras nepalesas migrantes están desprotegidas, se ven expuestas a que no se les pague el salario o a ser despedidas sin previo aviso ni indemnización, y sufren unas condiciones de salud y seguridad en el trabajo muy deficientes”. El problema se agrava debido a que las y los responsables de la contratación no informan sobre los riesgos que entraña el proceso, y por el hecho de que quienes las emplean se aprovechan de la vulnerabilidad de las mujeres, pues éstas no tienen acceso al sistema jurídico del país de acogida.

Dawa Dolma Tamang. Foto: ONU Mujeres/Pradeep Shakya.

“Necesitamos con urgencia que se aplique la Ley sobre el Empleo en el Extranjero y su normativa de desarrollo; con esto no sólo se pondría fin a la discriminación por razones de género, sino que también se adoptarían medidas especiales para garantizar la seguridad de las mujeres y el disfrute de sus derechos cuando buscan empleo en el extranjero, haciendo responsables a quienes las emplean, así como a las personas encargadas de la contratación”, sostiene Mio Yokota, Especialista de Programas de ONU Mujeres en Nepal.

Según establece la ley, una mujer migrante que regresa a su país tiene derecho a que se le indemnice reintegrándole el monto total que haya pagado a la agencia de contratación si fue declarada médicamente apta para trabajar y, aun así, la agencia de contratación la hace regresar por motivos médicos. Gracias a la asistencia jurídica de Pourakhi, Tamang pudo recuperar el 60% del dinero que había pagado a la agencia. “Si hubiera tenido todos los recibos, por la suma total que pagué, hubiera recuperado el 100%. Esta fue una dura lección para mí”.

Hoy, mientras recobra sus fuerzas, Dolma Tamang planea un futuro mejor. Trabaja como albañil y está ahorrando para devolver los préstamos que suscribió para migrar. Se inscribirá en el próximo curso de capacitación profesional y emprendimiento, que forma parte del programa de ONU Mujeres de Impulso al Empoderamiento Económico de las Mujeres en Nepal, financiado por el Gobierno de Finlandia. El objetivo del programa es dar apoyo a 2.000 mujeres —entre ellas trabajadoras migrantes que han regresado a su país—, así como brindar asistencia para poner en marcha empresas u obtener empleo, y proporcionar vínculos con instituciones financieras y del sector privado.

Nota

[1] Departamento de Empleo en el Extranjero, Ministerio de Trabajo y Empleo (2016). Labour Migration for Employment – Status Report (Migración de trabajadores en busca de empleo: Informe de situación) 2014/15, pág. 7. http://www.dofe.gov.np/new/download/download_document/38

Fuente: Onumujeres