diciembre 12, 2016

Ni esperma soberano ni óvulos pasivos

La investigadora Sara Lafuente estudia los discursos científicos sobre la reproducción desde una mirada crítica feminista. / ÁLVARO MINGUITO

Si naciste entre los 70 y los 80 es probable que uno de tus temas de conversación últimamente sea la maternidad o la paternidad. Inseminación, dieta sana, in vitro, "nos hemos puesto a intentarlo" o "yo no lo veo" son lugares comunes. Nuestro relato de la reproducción se construye sobre múltiples estereotipos y prejuicios alimentados desde el cine, la literatura o la biología. Hablamos con Sara Lafuente, socióloga, feminista e investigadora en el CSIC sobre el papel de la reproducción y los óvulos en la biología y el desarrollo de las bioeconomías de la reproducción.

¿Cuánto hay en nuestro imaginario sobre la reproducción de películas comoMira quién habla (1990)?

En nuestro imaginario hay mucho de ese espermatozoide que gana la carrera en un entorno acuoso y rosado al ritmo de los Beach Boys; el espermatozoide que nos habla al otro lado de la pantalla, además, ya tiene la voz del niño que vendrá y su personalidad. Dentro de la biología, el relato es más complejo, pero esta imagen existe.

Y aunque es impresionante ver cómo se mueven los espermatozoides, y son células bien interesantes por la autonomía que tienen, no hacen nada solos. La dirección que toman, la resistencia que tienen, el proceso de capacitación dentro del aparato reproductor femenino y, por último, el óvulo y las células que lo rodean, tienen la misma o mayor importancia en el hecho de que una fecundación sea exitosa que el movimiento del espermatozoide.

Como en tantas cuestiones, la visión del esperma como autónomo, como sujeto soberano, esconde una interdependencia fuerte, una cantidad ingente de procesos que no se ven, que la mirada antropocéntrica, androcéntrica y reduccionista ha ignorado.

"La visión del esperma como autónomo, como sujeto soberano, esconde una interdependencia fuerte, una cantidad ingente de procesos que no se ven, que la mirada antropocéntrica, androcéntrica y reduccionista ha ignorado"
¿Una de las imágenes que se alimenta es la de que existe un romance entre el óvulo y el espermatozoide?

Esta idea del romance la planteó Emily Martin hace décadas, y si miras las definiciones que se dan en biología a muchos niveles –desde el colegio hasta los artículos científicos de revistas comoNature o Science– los espermatozoides son leídos desde la masculinidad, construyéndose una historia de conquista.

En mi trabajo he visto el reflejo del amor romántico en cómo se plantea la fecundación, pero si bien los espermatozoides se representan como con características humanas, los óvulos no. ¿Podemos hablar de romance cuando se dice que el esperma penetra al óvulo pese a que éste está poco menos que amurallado?

A veces, más que una relación –heterosexual– de amor parece una violación o una invasión. El lenguaje es más agresivo y colonizador que romántico. Cierto es que cada vez se ve más el papel activo de los óvulos en la fusión con y selección de los espermatozoides, pero yo no he detectado que, desde ahí, se genere un imaginario, una narrativa aterrizada; cuesta reflejar este papel activo.
¿Cuáles son los otros estereotipos que atraviesan la reproducción?

Este imaginario de la fecundación es muy blanco, muy productivista, muy neoliberal. Los óvulos que no devienen en embriones se presentan como perdidos, como gasto inútil, como si se desechase algo muy valioso. Los imaginarios sobre reproducción en las clínicas de reproducción asistida alimentan una visión de la descendencia como centro de la vida, constitutiva de la familia, ese algo por lo que todo merece, y se hace desde una narrativa de género binarista y reduccionista, en la que lo que se espera de hombres y mujeres está prefijado y enredado en los tratamientos ofrecidos.
¿Otras reproducciones son posibles y tienen forma de lagarta?

Otras reproducciones son posibles, las lagartas, las pavas, algunas tiburonas, son capaces de auto-reproducirse, generando a veces poblaciones sólo de hembras. Yo no propongo movilizar recursos para hacer eso posible en humanas, pero sí me parece importante reconocer la diversidad que existe y dejar de interpretar el mundo animal como si fuese una reproducción de nuestros rígidos esquemas heteropatriarcales: los animales follan y se reproducen de formas diversas, interesantes y aprender con ello es divertido.

"Los animales follan y se reproducen de formas diversas, interesantes y aprender con ello es divertido"

Necesitamos más relatos sobre eso para abrir también el campo de lo reproductivo, no sólo a nivel biomédico, pero también. Espero que otras formas de reproducción sean posibles y que tengan formas más comunitarias, más originales, más diversas, que respondan a las necesidades decrecentistas, feministas y de reparto de la responsabilidad de sostener la vida.

Igual podemos aprender con las lagartas y con tantas otras inapropiables, pero no creo que la academia tal y como es hoy, pueda o deba hacer esto, sino desde espacios con más capacidad para movilizar desde el común y no desde la individualidad.

¿Lo biológico está sobrevalorado cuando hablamos de maternidades y paternidades?

La reproducción asistida hace un giro extraño en el que tener descendencia "propia" se convierte en algo fundamental, se anima, se busca, se pelea. Pero a la vez ha abierto la puerta a reconstruir lo que "biológico" significa: las combinaciones son múltiples, el cuerpo que gesta no tiene por qué ser del que han venido los óvulos, el esperma puede o no proceder de quien será el padre, si es que lo hay. Sin embargo, sí hay una búsqueda explícita de que, en caso de no ser genéticamente propio, lo parezca. Que pase "como si" lo fuese. Esto, claro, aplica especialmente a las parejas heterosexuales, porque en el caso de mujeres es hipervisible el uso de esperma donado.
¿En la fecundación la realidad supera la ciencia ficción?

Es una pena pero creo que no, porque hay más feministas que escriben buena ficción que grupos de biomédicas o biohackers feministas con financiación suficiente como para llevarlo a la práctica.

Fuente: Periódico Diagonal