enero 20, 2017

Lisa Randall, la astrofísica heredera de Stephen Hawking, publica "La materia oscura y los dinosaurios"

La astrofísica neoyorquina, 54 años, en la azotea del Hotel Alma de Barcelona. Paola de Grenet

La astrofísica norteamericana Lisa Randall es considerada la heredera de Stephen Hawking. Eminencia en el estudio de la materia oscura, en su último libro explica que ésta podría haber sido la responsable del cataclismo que acabó con las tres cuartas partes de las especies hace 66 millones de años. Su forma de escribir -y de hablar- es la antítesis del científico convencional: "La materia oscura se comporta como Darth Vader", afirma.

De entre los grandes enigmas del universo, la materia oscura es el que más inquieta a los científicos. "Porque no se puede ver ni medir, pero está por todas partes", asevera Lisa Randall (Nueva York, 18 de junio de 1962). La astrofísica estadounidense no sólo se atreve a teorizar sobre este singular fenómeno cosmológico, sino que además ha escrito un libro en el que plantea una fascinante hipótesis, según la cual la materia oscura podría guardar relación con la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años.

Más que un ensayo científico en clave de divulgación, 'La materia oscura y los dinosaurios' (Ed. Acantilado) es un manual de iniciación en el noble arte de la observación. "El universo contiene infinidad de elementos que nunca hemos visto y que probablemente nunca llegaremos a ver, pero no por ello han de escapar a nuestro conocimiento", asevera la autora de 54 años durante su encuentro en Barcelona con Fuera de Serie. "Para ver las cosas hay que mirar, pero sobre todo hay que saber cómo mirar".

En su libro, Randall compara la materia oscura (detectada por primera vez en 1933 por el físico suizo Fritz Zwicky) con las estrellas de Hollywood. "Uno intuye que andan por ahí, pero sabe que las probabilidades de cruzarse con una de ellas en el ascensor son más bien escasas". Pero ¿qué hace que la materia oscura sea tan escurridiza a los sentidos? "No podemos percibirla porque no emite luz ni tampoco radiación electromagnética. Sólo actúa con la materia ordinaria a través de la gravedad... Y es por eso que sabemos que existe".

La relevancia de su libro no radica tanto en la posibilidad científica, en sí misma sorprendente, de que la materia oscura desempeñara un papel protagonista en la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno que acabó con la vida de tres cuartas partes de las especies del planeta, sino en el trasfondo filosófico de su planteamiento. Randall sostiene que el universo es una entidad única con todos sus componentes interconectados, o dicho con otras palabras: que todo cuanto acontece tiene efectos insospechados más allá del alcance de nuestros sentidos.

Para la investigadora y su equipo de colaboradores, un disco de materia oscura (que constituye nada menos que el 85% de la materia que forma el universo) habría podido desviar la órbita del cometa responsable del cataclismo y permitido así que vagara libremente por la Vía Láctea en dirección a la Tierra. Además, en su libro Randall explica con un lenguaje sencillo y directo, lleno de alusiones a la vida cotidiana, la evolución del universo desde la gran explosión del Big Bang, hace 13.800 millones de años, hasta su estado actual.

¿No cree que, para los no iniciados en astrofísica y cosmología, la materia oscura pueda tener connotaciones negativas?[Risas] Desde luego no es un homenaje velado a las fuerzas oscuras de 'La guerra de las galaxias', pero la reputación, ya sea buena o mala, de este tipo de materia aún no ha sido refrendada por la ciencia. Hay algo desconcertante en todo lo que no podemos ver y, en ese sentido, la materia oscura se comporta como Darth Vader, puesto que su invisibilidad le sirve al mismo tiempo de escudo. No emite ni refleja luz, por lo que todo lo que en ella sucede es un misterio para nosotros.En su libro plantea la posibilidad de que la materia oscura tuviera sus propios átomos e incluso, y esto es lo más fascinante, su propia "luz oscura". ¿Cómo podría afectar esto a nuestra concepción del universo?Sabemos que la materia oscura existe, porque sin ella no se podrían formar las galaxias y hemos sido capaces de detectar su influencia gravitatoria: en las curvas de rotación de las galaxias, en su velocidad de dispersión y en la formación de ciertas estructuras en el universo. Los avances en este campo podrían tener consecuencias importantes en los procesos básicos que intervienen en el sistema solar y la Tierra. De confirmarse la existencia de partículas oscuras estaríamos ante un nuevo paradigma científico.De sus reflexiones se desprende una verdad incómoda: cuanto más creemos saber del universo menos entendemos sobre nuestra propia naturaleza. ¿Habrá algún día respuesta a nuestras preguntas?La ciencia ha avanzado de manera espectacular en las últimas décadas, me atrevería a decir que mucho más que en cualquier otro momento de la historia. Hemos respondido a preguntas fundamentales que demuestran el carácter singular, minúsculo y fortuito de la vida en la Tierra. Pero cada respuesta genera nuevas preguntas. Tras toda una vida dedicada a la física de partículas, la materia oscura me ha enseñado a mirar al universo de otra manera. Ahora sé que todo está interconectado, y no en el sentido new age de las energías, sino de acuerdo a los rigores de la ciencia.

A través de esa interconectividad del universo alguien puede atribuir a la materia oscura un "sentido oculto". ¿Somos producto del azar o el resultado de un plan perfectamente diseñado?Creo que ninguna de las dos cosas. Las condiciones iniciales del universo fueron probablemente aleatorias. Sin embargo, las leyes de la Física se encargaron de establecer un orden en todo lo que sucedió a continuación. Si lo que me pregunta es si hay cabida para la religión en mis investigaciones, le diré que no siento la necesidad de atribuir un propósito a los fenómenos que estudio. Ahora bien, mentiría si no reconociera haber experimentado ciertas emociones, muy parecidas a las religiosas, cuando he conseguido encajar alguna pieza delpuzzle.Lo que les sucedió a los dinosaurios podría pasarnos también a nosotros en el futuro. ¿Estamos preparados para la visita del próximo gran meteoroide?La Tierra recibe constantemente impactos de meteoroides, eso sí, de pequeño tamaño. Lo que nos preocupa a los científicos son los meteoroides extremadamente grandes que superan el kilómetro de diámetro. Esto viene a suceder una vez cada 30 millones de años. Lo que quiere decir que aún disponemos de varios millones de años para prepararnos...Su libro está lleno de guiños didácticos a la cultura popular, sin incurrir en el género "dummy". ¿Qué lector tiene en mente cuando escribe sus ensayos divulgativos?Escribo para ser comprendida por el mayor número posible de personas. Por eso me alegro de no tener un lector tipo. Más allá de la preparación académica, de la edad o del sexo, me gusta pensar que mis lectores tienen una sola cosa en común: la curiosidad. Algunos colegas científicos se sorprenden al leer mis ensayos porque no me reconocen en ellos. Al parecer, soy mucho más seria al natural que por escrito. Lo importante, en cualquier caso, es que tras la última página los lectores puedan seguir haciéndose preguntas.

El físico holandés Erik Verlinde se ha atrevido a cuestionar la teoría de la relatividad de Einstein. Y hace poco, en Hungría, un equipo de científicos hablaba de una "quinta fuerza" de la naturaleza, hasta ahora desconocida. ¿Cuál cree que será el gran avance teórico de la ciencia de este siglo?Es una pregunta muy difícil de responder, pues hay muchas líneas de investigación abiertas en diferentes campos, pero sospecho que en los próximos años los resultados de las investigaciones en torno a la materia oscura supondrán un gran paso evolutivo para la ciencia.El astrofísico norteamericano Seth Shostak, del Instituto SETI, asegura que encontraremos a E.T. en las próximas décadas. ¿Cree usted que los extraterrestres están al llegar?Creo que es bastante probable que haya vida más allá de la Tierra, pero no estoy tan segura de que sea inteligente. En cualquier caso, soy bastante más pesimista que Shostak en lo que se refiere a un posible encuentro entre civilizaciones. El universo es demasiado grande.

Lisa Randall, hoy prestigiosa catedrática de Física de la Universidad de Harvard, creció como niña prodigio en el neoyorquino barrio de Queens. "Me gusta pensar que fue el exceso de asfalto lo que terminó estimulando mi imaginación", bromea Randall, que se confiesa admiradora de la recientemente desaparecida Vera Rubin. "Es una lástima que sólo dos mujeres hayan ganado el Nobel de Física, frente a los 201 hombres premiados con este galardón". Su inquebrantable curiosidad la llevó a ganar con 18 años el primer premio de talentos científicos de Westinghouse y, desde entonces, se ha dedicado al estudio de las partículas elementales, además de a ensanchar los límites del horizonte de la física moderna con una serie de teorías.

Tan revolucionarias como la que sugiere la existencia de dimensiones ocultas en el cortinaje espacio-temporal del universo. "Según los resultados de una investigación que llevé a cabo con el físico Raman Sundrum, podríamos estar viviendo en un sumidero 3D dentro de un universo de dimensiones infinitamente superiores", aclara la científica. Aquella idea no sólo llamó la atención del mismísimo Stephen Hawkingy elevó su primer libro, 'Warped Passages' (2005), a la categoría de bestseller, sino que también le abrió las puertas del Centro Pompidou de París y del Teatro del Liceode Barcelona.

Allí se estrenó en 2009 'Hypermusic Prologue', una "ópera proyectiva en siete planos"del compositor catalán Hèctor Parra. En aquella ocasión, Lisa Randall abandonó provisionalmente los laboratorios para escribir el libreto, que cuenta la historia de una compositora y científica que se debate entre el amor por su compañero y su insaciable necesidad de conocimiento. Tras una fuerte discusión, la protagonista de la ópera decide emprender un peligroso viaje a la deformada quinta dimensión del modelo Randall-Sundru. "Fue una experiencia maravillosa", recuerda. "Después de escribir 'Warped Passages', recibí cientos de cartas y correos electrónicos. Algunos muy interesantes, pero ninguno tan intrigante como el mensaje de Hèctor Parra", que entonces se desempeñaba como compositor en residencia de investigación en elIRCAM de París. "No sólo había leído y asimilado las teorías de mi libro, sino que me proponía escribir el libreto de una ópera. Quería que mis conocimientos científicos permitieran crear una quinta dimensión espacio-temporal sin desatender los aspectos más humanos de los personajes".

No era necesario entender la teoría de la relatividad de Einstein para disfrutar de las funciones de 'Hypermusic Prologue', como tampoco hace falta un doctorado en Astrofísica para dejarse cautivar por la magia de 'La materia oscura y los dinosaurios'. Si, como decía Newton, los científicos son enanos a hombros de gigantes, el libro de Lisa Randall aúpa a los lectores a lo más alto de la tapia y demuestra, una vez más, que el único sentido capaz de percibir la inmensidad del universo es el de la imaginación.

Por Benjamín G.Rosado @BenjaminGRosado
Fuente: Expansión