febrero 09, 2017

Aletta Jacobs, primera médica holandesa, feminista e impulsora de los anticonceptivos

Aletta Henriëtte Jacobs (9 de febrero de 1854 – 10 de agosto de 1929) fue una doctora en medicina, activista por los derechos de la mujer y el sufragio femenino e inventora neerlandesa. Nació en Sappemeer, provincia de Groninga, al norte de los Países Bajos. Además de ser la primera mujer en asistir a una universidad neerlandesa, así como la primera mujer de su país en obtener el título de doctora en medicina, fue una importante luchadora por los derechos de la mujer, especialmente el derecho al voto y sus derechos reproductivos, y realizó importantes avances en los métodos anticonceptivos y la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
Primeros años y educación

Jacobs nació el 9 de febrero de 1854, hija de Abraham Jacobs y de Anna de Jongh, siendo la octava más joven de un total de doce hermanos. Su padre era un médico rural, lo que jugaría un papel importante en su interés por la medicina. De pequeña lo acompañaba en las consultas, y ver cómo ejercía su profesión y ayudaba a las personas influyó en su vocación médica.


Pese a sus deseos de seguir los pasos de su progenitor, las mujeres de la época que querían acceder a la educación se encontraban con diversas trabas. Jacobs consiguió terminar sus estudios de educación primaria en 1867 pero a ninguna mujer neerlandesa se le permitía cursar estudios secundarios. Pese a esto, en 1870 aprobó el examen que la cualificaba como ayudante de farmacia, tras lo cual escribió al primer ministro de los Países Bajos, el liberal J.R. Thorbecke, solicitando el permiso para acceder a la universidad. El 28 de abril de 1871, Thorbecke respondió con una carta dirigida a su padre, Abraham Jacobs, donde comunicaba la autorización para que la joven se matriculara en la Universidad de Groninga. El 8 de marzo de 1879, Jacobs se graduó en la universidad, convirtiéndose así en la primera mujer con el título de medicina en la historia de los Países Bajos.
Activismo

Al culminar sus estudios, Jacobs se trasladó a Londres, donde comenzó a reunirse con feministas y activistas por el control de la natalidad y el sufragio universal. En la capital británica recibiría el influjo de nuevas ideas, entre las cuales destaca el uso de anticonceptivos para mujeres, con el fin de prevenir embarazos no deseados. Posteriormente, se mudó a Ámsterdam, donde abrió su propia clínica destinada a personas de bajos recursos que no podían acudir a un médico convencional. Muchas mujeres también comenzaron a consultarle por algunos métodos anticonceptivos. Jacobs trabajó para mejorar y perfeccionar el diafragma que años antes había sido diseñado por uno de sus profesores, el ginecólogo también neerlandés Wilhelm Peter Johannes Mensinga (razón por la cual se lo conoce como “pesario oclusivo” o de Hasse-Mensinga). Aunque Mensinga creó el diafragma original, Jacobs contribuyó notablemente a perfeccionar su diseño y estructura.
Sufragio femenino y muerte

Tras acudir a la reunión del Consejo Internacional de Mujeres en Londres en 1899, Jacobs dejó la medicina en un segundo plano y centró sus fuerzas en el sufragio femenino. Impulsó la celebración de un Congreso Internacional de Mujeres en La Haya en 1915, poco tiempo después de dar comienzo la Primera Guerra Mundial. Tras esto, perseveró en su lucha por los derechos de las mujeres y el sufragio femenino, participando en numerosas conferencias por todo el mundo y colaborando con la sufragista norteamericana Carrie Chapman Catt. Continuó trabajando por la causa feminista hasta su muerte, en Baarn, Países Bajos, el 10 de agosto de 1929 a los 75 años.
Libros

Memories: My Life as an International Leader in Health, Suffrage, and Peace

Fuente: Tribuna Feminista